La actual jueza de la Corte Internacional de Justicia afirmó que “vivimos una época en la que el derecho internacional y los derechos humanos se enfrentan a importantes ataques políticos” y recordó que lo último que hizo “fue presentar el informe sobre Gaza, en el que se califica de genocidio lo que allí está ocurriendo”.
La abogada sudafricana, defensora de Nelson Mandela durante el apartheid, se mostró sorprendida de que la reacción a ese informe haya sido elogiar su valentía: “¿Por qué haría falta valentía para decir la verdad? Uno interpreta la ley, examina todos los hechos y toma una decisión imparcial”, dijo después de ganar el Nobel de la Paz.
En la histórica sala 600 de la Corte Penal Internacional (CPI), donde se celebraron los juicios de Núremberg en contra de los nazis, se encontraba la jueza, Navi Pillay, cuando el Comité Noruego del Nobel comunicó que se le había otorgado el Premio Nobel de la Paz 2026, “por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional“.
La jueza de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) dijo sentirse “profundamente honrada y agradecida por haber sido galardonada” y dedicó “este premio a todas las víctimas supervivientes de crímenes internacionales, así como a los profesionales y defensores de la justicia internacional, cuya compasión y valentía siguen garantizando que no se permita que impere la impunidad”.
La exalta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2008-2014), advirtió que “vivimos una época en la que el derecho internacional y los derechos humanos se enfrentan a importantes ataques políticos. Esta realidad, cada vez más preocupante, se hace especialmente patente en los ataques contra la Corte Penal Internacional”, afirmó.
La abogada sudafricana destacó que “como bien ha señalado el Comité Nobel, «un sistema jurídico internacional en el que se exigen responsabilidades a los criminales de guerra y se hace justicia a las víctimas de abusos es una condición previa para un mundo pacífico»”, agregando que “quizás estaba destinado que me encontrara en esta histórica sala 600 —donde se celebraron los juicios de Núremberg— en el momento en que se hizo el anuncio y se me comunicó la concesión del premio”.

Navi Pillay ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026.
Sanciones de Estados Unidos a la CPI
En su discurso, Navi Pillay se refirió a las presiones del gobierno de Donald Trump a la Corte Penal Internacional, luego que en octubre pasado Estados Unidos impusiera sanciones directas contra la CPI como institución, además de 17 funcionarios y jueces.
Según la jurista, “estos intentos de debilitar la justicia penal internacional ponen en peligro los avances logrados con tanto esfuerzo desde Núremberg y amenazan con devolvernos a un mundo en el que el poder, y no la ley, determina cuyo sufrimiento importa. Este premio refuerza mi convicción de que debemos permanecer unidos en defensa del Estado de derecho, de unos tribunales independientes y de un orden jurídico internacional basado en principios, y no en la selectividad”.
Navi Pillay argumentó que “las instituciones a las que he tenido el privilegio de servir, han encarnado este compromiso de promover y proteger la dignidad inherente a todo ser humano y, en particular, los derechos de las mujeres y los niños”. Por tal razón, añadió que se debe “continuar esta misión y mantener la promesa consagrada en la Carta de las Naciones Unidas de «preservar a las generaciones venideras del flagelo de la guerra». Esa es la promesa que debemos a todas las víctimas y supervivientes de crímenes internacionales, así como a nuestros hijos y a quienes heredarán el mundo del mañana”.
La jueza fue la primera mujer en integrar el Tribunal Superior de Sudáfrica luego de ser nombrada por Nelson Mandela, quien también recibio el Premio Nobel de la Paz en 1993, además, Pillay se ha desempeñado en el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, la Corte Penal Internacional, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la Comisión de Investigación de las Naciones Unidas sobre el Territorio Palestino Ocupado, la Corte Internacional de Justicia y la Academia Internacional de los Principios de Núremberg.
“¿Por qué haría falta valentía para decir la verdad?”
Luego de este discurso, y fuera de la sala 600, un grupo de profesionales la esperaba para felicitarla por el Premio Nobel de la Paz, ocasión en la que Navi Pillay pronunció algunas palabras, iniciando con una alusión a Donald Trump y un chiste respecto de la anterior galardona, la venezolana, María Corina Machado, quien luego de obtener el premio el 2025 le regaló la medalla al mandatario estadounidense.
“Muchas gracias. Muchas gracias. Si aplauden un poco más, puedo compartir este premio con Trump”. Generando la risa de los presentes.
“Verán, en este lugar, sus aplausos significan mucho para mí. De verdad. Uno no quiere recibir un galardón, un premio ni nada por el estilo a menos que el público coincida en que lo merece. Y ustedes coinciden. Así que valoro sus aplausos. Muchas gracias. Pero, como abogado y juez, todavía quiero verificar este asunto”, afirmó.
Navi Pillay valoró “estar con amigos y colegas, todos defensores de los derechos humanos”, recordando que lo último que hizo “fue presentar el informe sobre Gaza, en el que se califica de genocidio lo que allí está ocurriendo. Las reacciones a ese informe han consistido en elogiar mi valentía. Y pueden imaginar mi sorpresa. ¿Por qué haría falta valentía para decir la verdad? Uno interpreta la ley, examina todos los hechos y toma una decisión, ya saben, imparcial”.
En ese sentido, la jurista destacó que sigue “participando como juez ad hoc en el caso presentado por Gambia contra Myanmar y todo el mundo me pregunta: «¿Cuándo va a parar? ¿Cuándo va a dejarlo?». Acabo de cumplir 85 años el mes pasado. Obviamente, no puedo abandonar mi labor de apoyo a la Academia de los Principios de Núremberg debido a las personas que aquí conocemos”.
“Pero, de verdad, muchas gracias. Espero que esto no sea una broma”, finalizó Pillay.

Trayectoria de Navi Pillay
Con más de 50 años de carrera en el derecho internacional evitando guerras y trabajando para castigar la impunidad, Navanethem Pillay, nació en Durban en 1941 bajo el apartheid en Sudáfrica, convirtiéndose en 1967 en la primera mujer no blanca en abrir un bufete en la provincia de Natal.
Como abogada defendió a los activistas que estaban en contra del apartheid, denunciando torturas y malos tratos para los presos de la cárcel de la isla Robben, donde estuvo encerrado Mandela, logrando que pudieran acceder a abogados, por lo que se le negó el pasaporte durante años. En 1995, el líder sudafricano la nombró jueza del Tribunal Superior de Sudáfrica, convirtiéndose en la primera mujer no blanca en el cargo.

Nelson Mandela recibió el Premio Nobel de la Paz en 1993.
Como presidenta del Tribunal Penal para Ruanda (1999-2003), participó en la sentencia que reconoció por primera vez que la violación y la violencia sexual pueden constituir actos de genocidio, lo que el tribunal estableció judicialmente en 1994.
En la Corte Penal Internacional (2003-2008), en tanto, estuvo a cargo de los casos de crímenes de guerra y lesa humanidad en la República Democrática del Congo, Ruanda y Darfur.
En su calidad de Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos (2008-2014) – mismo cargo que tuvo Michelle Bachelet – impulsó la rendición de cuentas por violaciones graves, consolidó estándares para sancionar la violencia de género y defendió la igualdad, denunciando la represión en Libia y Siria durante la Primavera Árabe.
Entre los años 2021-2025, en tanto, Navi Pillay presidió la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre el Territorio Palestino Ocupado, cuyo informe concluyó que las acciones que lleva adelante el gobierno de Israel en la Franja Gaza en contra del pueblo palestino constituyen un “genocidio”, donde, según señaló en 2025, “la responsabilidad recae en el Estado de Israel”.
En la actualidad, la ganadora del Nobel de la Paz 2026 desempeña funciones en la Corte Internacional de Justicia como jueza ad hoc en el caso de Gambia contra Myanmar por el genocidio contra los rohinyá.



