En un informe técnico elaborado por el organismo el 11 de febrero pasado, se concluyó que el aluvión registrado el 31 de enero de 2026 “no constituye una ocurrencia aislada, sino una reactivación de procesos en un área altamente propensa a este tipo de fenómenos”, agregando que el “evento” se originó por una combinación de elementos, entre ellos, “deficiencias en las obras de mitigación y adecuación de infraestructura en las cuencas”.
Asimismo, se entregaron recomendaciones para prevenir y atenuar efectos ante nuevos aluviones tanto a la Municipalidad de Las Condes, el MOP y el Senapred. A este último, se le señaló crear una mesa técnica con las autoridades locales para, entre otras cosas, “generar planes de evacuación y protocolos de acción ante amenazas de remociones en masa”, algo que no ocurrió en este último aluvión, ya que el Senapred no emitió una alerta SAE para que la gente evacuara la zona.
Pese a la espectacularidad de los registros audiovisuales que inundan las redes sociales tras el aluvión que afectó a la comuna de Las Condes, el número de personas lesionadas fue mínimo ante la magnitud del evento que arrastró piedras, árboles, buses y automóviles, si se compara con los últimos aluviones registrados en la Región de Coquimbo en julio pasado, donde seis personas murieron, cerca de 13 000 resultaron damnificadas y 21 000 casas terminaron dañadas.
En esta ocasión, sin embargo, según informó la Municipalidad de Las Condes, se registraron 6 personas lesionadas, 2015 viviendas con daño y el Gobierno decretó Estado de Catástrofe en un par de horas, a diferencia de lo ocurrió en Coquimbo donde el presidente, José Antonio Kast, esperó seis días para hacerlo.
Sin embargo, para el caso del aluvión de Las Condes ya existían una serie de advertencias y recomendaciones por parte del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), que el 11 de febrero pasado elaboró un informe tras el aluvión del 31 de enero de 2026, que dejó daño en 22 viviendas y una serie de recomendaciones al Municipio, el Ministerio de Obras Públicas y el Senapred, para prevenir y atenuar futuros eventos en el sector de San Carlos de Apoquindo.
El reporte técnico se realizó el 6 de febrero pasado tras un sobrevuelo a las quebradas La Honda, Grande y Apoquindo y sus afluentes, ubicados en la comuna de Las Condes, para observar las causas que originaron el aluvión de enero
Según señala el documento, “el área evaluada se encuentra dentro de una zona de alto peligro por remociones en masa del tipo flujo de detritos y por inundaciones, según el Mapa de peligro de remociones en masa e inundaciones de la cuenca de Santiago elaborado por Sernageomin”, añadiendo que “esta susceptibilidad se asocia tanto a la fuerte pendiente del terreno como a la condición de zona de descarga de quebradas precordilleranas”.
En el detalle, se especifica que “la quebrada Grande-Honda constituye un cauce principal ubicado al nororiente de la comuna de Las Condes. Inicia su recorrido en el interior del complejo deportivo San Carlos de Apoquindo (Universidad Católica), transcurre paralelo a la calle Quebrada Honda y descarga finalmente en la quebrada Apoquindo a través de un canal conector transversal. Por su parte, la quebrada Apoquindo-Los Almendros recibe en su tramo superior los aportes de la quebrada Los Almendros, uniéndose a la quebrada Apoquindo al oriente de la Avenida Bulnes Correa, donde recibe también los aportes de la quebrada Grande-Honda”.
Además, el informe del Sernageomin “constató una marcada pérdida de cobertura vegetal —ausencia de pastos, arbustos y árboles— y la presencia de material quemado producto del incendio ocurrido en enero de 2026. Esta condición habría incrementado el impacto erosivo en la cuenca, reduciendo la capacidad de infiltración del agua lluvia y favoreciendo el escurrimiento superficial”.

Imagen del aluvión registrado en Las Condes el 8 de octubre de 2026.
Conclusiones y recomendaciones tras aluvión de enero
En dicha ocasión, el Sernageomin determinó que el aluvión del 31 de enero pasado “no constituye una ocurrencia aislada, sino una reactivación de procesos en un área altamente propensa a este tipo de fenómenos”.
“La evidencia observada permite inferir que los flujos de detritos (aluviones) fueron desencadenados por la combinación de precipitaciones intensas, altas pendientes, suelos expuestos por incendios forestales previos (enero 2026), ausencia de cobertura vegetal y deficiencias en las obras de mitigación y adecuación de infraestructura en las cuencas aportantes del sector oriente de la Precordillera”, concluyó el organismo técnico.
Sin embargo, el informe del Sernageomin también incorporó recomendaciones para cada una de las instituciones involucradas en el tema.
Para el caso de la Municipalidad de Las Condes, se recomendó “realizar estudios hidrológicos e hidrometeorológicos detallados, integrando modelaciones de dinámica de cuenca que consideren la recurrencia de estos eventos. Estos estudios deben incluir definición de zonas de alcance en áreas urbanas, zonas expuestas a incendios y validación con el PRC Comunal”.
Otra de las recomendaciones, apunta a que el Municipio no autorice “asentamientos, ampliaciones o construcciones en zonas de alcance de remociones en masa (laderas de fuerte pendiente, lechos de quebradas, abanicos aluviales y terrazas fluviales) sin estudio de peligros naturales previamente visado por el Sernageomin”.
Asimismo, se pidió colocar señalética de advertencia por peligro de aluvión e informar a la comunidad sobre los riesgos existentes.
Respecto del Ministerio de Obras Públicas, en tanto, el Sernageomin recomendó “ejecutar limpieza y mantenimiento periódico de cauces para optimizar escorrentía y prevenir bloqueos durante crecidas rápidas”.
Además, solicita “realizar estudios técnicos para el diseño de obras de control aluvional y manejo de aguas lluvias”, junto con “coordinar visitas de terreno conjuntas con Sernageomin para levantamiento de datos in situ” y “evaluar el rediseño de puentes y secciones de cauces considerando la magnitud de eventos recientes” (31 de enero).
Recomendaciones a Senapred
Para el caso del Senapred, organismo encargado de asesorar, coordinar, organizar, planificar y supervisar la gestión de desastres, también hubo recomendaciones por parte del Sernageomin.
En ellas, se le pide “establecer una mesa técnica permanente con autoridades locales y organismos competentes para integrar insumos cartográficos (imágenes de drones, topografía, DEMs, catastro de eventos históricos, estado de obras de mitigación y PRC). Esta mesa debe generar planes de evacuación y protocolos de acción ante amenazas de remociones en masa”.
Sin embargo, este último punto no se aplicó para el aluvión del pasado 8 de octubre, ya que las autoridades del Senapred no emitieron alerta SAE para que las personas evacuaran la zona.
Según explicó la directora del organismo, Alicia Cebrián, “no hubo posibilidad de generar procesos de evacuación de manera anticipada. Todo lo que se hizo fue en respuesta a lo que estaba sucediendo en ese momento y en ese contexto no se justifica el envío de una mensajería SAE porque no había procesos de evacuación de manera anticipada al evento”.
De igual forma, el Sernageomin recomendó “implementar monitoreo sistemático de variables meteorológicas desencadenantes en las zonas cordilleranas de Las Condes” y “definir franjas de protección de 40 metros a cada lado de los cauces como zona de riesgo natural, destinándolas exclusivamente a áreas verdes sin instalaciones permanentes ni uso nocturno”.

Imagen del informe del Sernageomin del 11 de febrero pasado, tras el aluvión del 31 de enero de 2026 en Las Condes.
7 meses después…
Una vez conocido el informe del Sernageomin, el 26 marzo, la alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín; el delegado presidencial regional, Germán Codina; y el director regional de Senapred, Miguel Muñoz, se reunieron para abordar una “respuesta técnica” ante “la urgencia de obras de infraestructura en las quebradas”, tras el aluvión del 31 de enero.
En la ocasión, San Martín sostuvo que “lo que la naturaleza ya no puede hacer tras el incendio, hoy tenemos que hacerlo con obras de infraestructura. Se lo advertimos al gobierno anterior y lamentablemente no tuvimos acción en el mes de febrero respecto a estas necesidades. Sabemos que frente a una nueva lluvia esto puede ser tremendamente peligroso”, apuntando a la construcción de piscinas de infiltración y zanjas.
Codina, por su parte, ponía el acento en la urgencia de iniciar los trabajos antes del invierno, ya que debido al fenómeno del Niño se preveía un año más intenso de lluvias, como ha quedado en evidencia tras los estragos causados por los temporales en la Región de Coquimbo y las regiones de la zona centro sur.
En la ocasión, el delegado presidencial sostuvo: “Sabemos que va a ser muy difícil que estas obras se concreten antes de mayo, mes que podría traer lluvias copiosas por la corriente del niño. Vamos a hacer las coordinaciones necesarias con el Ministerio de Obras Públicas para canalizar rápidamente este requerimiento que hace la alcaldesa y sus equipos municipales, fundamental para mejorar las condiciones de seguridad frente a climas complejos”.

Delegado presidencial, Germán Codina, y alcaldesa de Las Condes, Catalina San Martín. 26 de marzo de 2026.
El 17 de agosto, por su parte, la Municipalidad de Las Condes y el club Universidad Católica firmaron un convenio “para avanzar en la instalación de cinco barreras dinámicas que permitirán contener rocas, barro y sedimentos antes de que alcancen las zonas urbanas (…), como parte de las medidas preventivas impulsadas tras el aluvión registrado a comienzos de este año”.
En la ocasión, la alcaldesa de Las Condes sostuvo que a la fecha habían realizado más de 5700 procedimientos de limpieza con maquinaria en las quebradas, resaltando desde el Municipio que “el proyecto considera la instalación de cinco barreras flexibles, que estarían operativas en aproximadamente 90 días. Estas estructuras permiten frenar y escalonar el material que baja por la quebrada, dejando pasar el agua y disminuyendo la energía del flujo antes de que llegue a las zonas pobladas”.
Según se informó, la iniciativa contemplaba una inversión de $754 millones aportados por el MOP y tendría una capacidad total de retención de 18 690 metros cúbicos, “volumen que cuadruplica la cantidad de lodo desplazada durante el aluvión de enero”, afirmaron.
Respecto al sistema, se detalló que las “mallas se deforman ante el impacto y cuentan con frenos estructurales que absorben la fuerza del material, evitando el desplazamiento de rocas y escombros hacia el sector urbano. Además, incorporarán sensores para monitorear su nivel de llenado y programar las labores de limpieza y mantención”.

Firma del convenio entre la Municipalidad de Las Condes y el club Universidad Católica. 17 de agosto de 2026.
Pese a la planificación dada a conocer por las autoridades, previo al aluvión del jueves pasado todavía no se instalaban las mallas anunciadas para prevenir un nuevo desastre, trabajos que según indicó la alcaldesa de Las Condes si iniciarían justo este sábado 10 de octubre, pero que habían sido anunciados 7 meses antes.
“La instalación de las mallas dinámicas, todo el contrato ya lo hicimos, y tenían que empezar los caminos para poder habilitar y poner estas mallas dinámicas, que son estas mallas gigantes para que atajen en el fondo rocas, material en las quebradas de más arriba, partía mañana”, aseguró la exmilitante de Evópoli, Catalina San Martín.



