Si en estos días, circulando por la carretera, ve grupos de estos coloridos vehículos en la ruta, es porque este fin de semana es el XIX Encuentro Nacional de Citronetas y Derivados, que esta vez se realiza en Pelarco, Región del Maule.
No es una pasión de multitudes, pero como en el fútbol, es un amor que se transmite entre generaciones, como es ser propietario y coleccionista de una o varias citronetas. Si en estos días circuló por la carretera, puede que se haya cruzado con grupos de estos vehículos, tan propios del Chile de fines del siglo XX, que al ver un ejemplar es casi inevitable recordar alguna historia que involucra una citroneta.
Este desfile colorido de citronetas por la Ruta 5 se debe a que el próximo XIX Encuentro Nacional de Citronetas y Derivados se lleva a cabo este fin de semana en la localidad de Pelarco, Región del Maule, donde esperan reunir aproximadamente 110 citronetas y 250 participantes, que viajan de distintas ciudades del país, desde Calama hasta Puerto Montt.
“Llama la atención ver una citroneta, pero ver un montón circulando es muy llamativo, es como un museo itinerante. Hacemos rutas, recorridos, mucha gente nos pide que nos detengamos a tomarnos fotos, porque la mayoría se nos acerca, y dice oye, mi papá tuvo una de estas, o yo aprendí a manejar en una citroneta, y así van saliendo muchas historias, amigos que hemos ido conociendo a través de los años en esta reunión anual”, cuenta Jorge Ávila, propietario de citronetas y conocido en YouTube como Jotrola.
En la media luna de la ciudad estarán reunidos con actividades internas de su asociación, pero tienen preparado un recorrido por el perímetro de Pelarco el domingo desde las 10.30 y una exposición de citronetas en la plaza al mediodía.
Si usted es de la zona y no tiene panorama para el domingo, prepare su mejor perfil y vaya a retratarse con esas joyas del pasado. Nos contaron que habrá diferentes modelos y versiones desde el año 1957 hasta el 84 de este versátil vehículo.

Pasión que se hereda
“A mi papá le vendían una citroneta, estaba en muy mal estado, él la restauró, y cuando ya estaba más o menos en la mitad de la restauración me llamó un día para ir al taller y me dijo, mira … para mí fue amor a primera vista, y desde ahí empezamos a restaurar”, relata Eduardo Moya, propietario de citronetas y secretario del Club Entre Citros Talca, organizador del encuentro de este año en Pelarco.
Particularmente, Eduardo y su padre tienen “una citroneta modelo AX330 del año 72 y un furgón Acadiane del 82, que lo obtuvimos con la idea de alguna vez hacer un viaje a la Patagonia en él. Y el mismo mecánico que nos ayudó empezó a invitarnos al Club Entre Citros, y con ellos hemos hecho viajes y asistido a otros encuentros nacionales”, dice.
Para Jorge Ávila también “fue un herencia de mi papá. Soy de Cauquenes y él toda la vida trabajó arreglando citronetas, y yo desde chico, 8, 10 años en mi casa siempre había citronetas. Entonces hubo toda una niñez, una juventud, y hasta el día de hoy tengo mi citroneta, tengo tres … cuatro citronetas”, comenta Jotrola.
“Tengo la suerte de tener una de las primeras unidades que se armó en Chile, que es una del año 57 y con esa he recorrido hasta La Serena por el norte, hasta Puerto Montt al sur. Tenemos una X330 del 57, una X73 del año 73, un Citroën Yagán también, que es el único auto armado en Chile, y en esta oportunidad voy en un furgón, un Citroën Diana, por un tema de espacio, porque voy con familia”, agrega el youtuber de las citronetas.

Historia de la Citroneta en Chile
La citroneta partió en Francia en el año 1948 y se produjo hasta el año 1990, en una fábrica de Portugal. En Chile, las primeras unidades se armaron en una planta que se instaló Arica en el año 1957 y se mantuvo hasta principios de los años 80, cerrando definitivamente la planta Citroën Arica.
“La citroneta es parte de la historia de Chile. Si bien el diseño original es francés, Chile tiene la particularidad que tiene un diseño único, que no existe en ninguna otra parte del mundo, que es la citroneta con maletita atrás, que partió siendo un modelo de dos puertas, después de cuatro puertas, con el repuesto atrás. Ese diseño de Citroën es único en Chile, al igual que el Citroën Yagán, que fue un auto hecho y diseñado 100% acá. Y es una joyita”, destaca Jotrola.
“Por eso -agrega- creo que la citroneta forma parte de la esencia del chileno. Es el auto que todo chileno, si no tuvo una, tuvo un tío, un abuelo, un familiar, entonces va quedando en la memoria colectiva de todos nosotros”.
Además, en su época de lanzamiento fue un vehículo al cual tuvo acceso mucha gente como primer auto. “Estamos hablando de la época de los años 60, 70, que era inalcanzable comprarse otro tipo de vehículos y la gente podía comprar esta citroneta, que es chiquitita y todo, lenta, pero podían recorrer grandes distancias gastando poca bencina y disfrutar de su primer auto. Pero principalmente servía para trabajar durante la semana, para la gente de campo el sábado traer los productos a la feria y el domingo ir a misa y salir con la familia. Era un auto uso diario en ese tiempo”, describe el coleccionista.

Imagen del encuentro nacional de citroneteros realizado en Coltauco en 2025.
Encuentro anual itinerante
Hay agrupaciones de propietarios de citronetas de norte a sur del país, como en Calama, Coquimbo, La Serena, Santiago, Rancagua, Curicó, Talca, Chillán, Puerto Montt. Son grupos pequeños en cada ciudad y realizan un encuentro anual en una localidad designada en el encuentro anterior. Y ahora es en Pelarco, pero la idea es ir moviéndose por Chile.
El primer encuentro fue en Rancagua el 2005, cuando no había tantas redes como ahora para contactarse, y convocaron a través de teléfono y de la página web citroneteros.cl, odisea que encabezó Juan Manuel Andrade.
“Y todo esto ha ido creciendo en un entorno muy familiar. Yo empecé a viajar con mi papá a los encuentros. Después empecé a viajar en pareja, luego nació mi hijo, y él ahora se junta con los hijos de mis amigos, que también viajan a estos encuentros”, concluye Jorge Ávila.



