El académico explica que no es un buen cálculo pensar que “en la medida en que hubiese un gobierno proclive a Trump o ideológicamente cercano a Trump, los problemas se iban a acabar, eso fue un gran error. Eso no es así. Más bien, lo que Estados Unidos exige es alineamiento completo y total en este momento, sin fisuras, cerrado, y lo que tienen que hacer los países es tomar decisiones si quieren un alineamiento de ese tipo o quieren resguardar un margen de maniobra”.
“Es evidente que Estados Unidos sí tiene interés en el estrecho Magallanes, que es una vía alternativa a lo que es el canal de Panamá”, plantea.
No es de porfía, sino de libreto. Así podríamos interpretar la actitud sostenida del embajador de Estados Unidos en Chile, Brandon Judd, en cuanto a opinar e intervenir en asuntos internos de nuestro país, cuestión que ya pasó a colmar la paciencia de muchos, incluidos 14 diputadas y diputados de la oposición, que en una carta exigen al gobierno declarar “persona non grata” al diplomático tras sus nuevas declaraciones sobre nuestra soberanía en el extremo austral.
Esta semana, durante un encuentro organizado por la Compañía Sud Americana de Vapores, el embajador señaló que: “Si quieren un país que ayude a proteger sus derechos sobre el estrecho de Magallanes, si quieren todas esas cosas, entonces también tendrán que trabajar con nosotros en los temas que son importantes para nosotros”.
Y si bien, prontamente Judd salió a decir que “está siendo tergiversado. Mis palabras fueron claramente sacadas de contexto y en ningún momento condicioné la soberanía de Chile”, después se supo que, en otro encuentro el día previo a sus controvertidas declaraciones, había señalado que “no hay una Antártica que pertenezca a Chile”.
Mientras esperamos si sigue subiendo o si baja la tensión, conversamos con el analista internacional Gilberto Aranda quien, de entrada, nos dice que “este es el estilo de Trump. Esto no se trata de un embajador que está teniendo desplantes sin consultar a Washington o, como se dice coloquialmente, se está arrancando con los tarros. No, no es así. Estamos hablando de un embajador que está fuertemente respaldado por Washington y que, de alguna manera, está dando a conocer la opinión de la administración Trump respecto a lo que se espera”.
“Es muy descarnado lo que dice con relación a Chile, es muy fuerte el condicionar el apoyo a trabajar con ellos, el reconocimiento, o la viabilidad del derecho que Chile tiene desde 1881, reconocido por otra contraparte, respecto al estrecho Magallanes. Pero este es el estilo de Trump y de su administración. Entonces es muy duro, pero tampoco hay que sorprenderse tanto”, plantea el analista y académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile, a redacción.
“Esa es la forma en que la administración Trump encara las relaciones internacionales. O estás con nosotros o están contra nosotros. Y si estás contra nosotros, pues no te respaldamos en cuestiones que pueden ser cruciales para tu soberanía”, explica Gilberto Aranda.
Pero el tono y la frase usada por el embajador Judd es, a lo menos, intimidante. ¿Por qué Estados Unidos está presionando al gobierno chileno de esta forma, qué buscan?
Está claro que esto (declaraciones de embajador) también está en el contexto del Día del Comercio Global, donde Judd estaba hablando de la relación Chile con China y que, en realidad no les molestaba que Chile comerciara con China, y colocaba en otro sentido el tema de la evaluación del cable submarino entre Valparaíso y Hong Kong.
Bueno, todo eso termina en lo que es este dicho respecto al estrecho de Magallanes, entendiendo que para Estados Unidos la adhesión a un tipo de lucha contra el narcotráfico, la adhesión respecto a las líneas rojas que pone Washington respecto a infraestructura digital, que eso es el cable submarino, son condición para que Estados Unidos también respete, o de alguna manera observe, la soberanía en espacios estratégicos de un país, como el estrecho Magallanes.
Más bien, a mí me interesa ver cuál es la respuesta de Chile. Un país representado por un gobierno que entiende que hay que recomponer las relaciones con Estados Unidos, pero que significa generar el menor ruido posible en la relación bilateral. No digo que necesariamente sea así, pero creo que ahora tiene que ser muy categórico el país.

Estrecho y zona austral en la mira de Estados Unidos
El canciller Francisco Pérez respondió que Chile no necesita que nadie defienda sus derechos, porque no hay nada que defender.
Chile no necesita a nadie para defenderlos, pero la verdad es que también hay que entender que a Estados Unidos en algún momento le va a interesar asegurar algo. Por eso tenemos que seguir con mucha atención lo que pasa en el mundo, cómo lugares tan distantes han capturado la atención de Estados Unidos en el sentido geopolítico.
Y el estrecho Magallanes es un tremendo espacio geopolítico que, por supuesto, cuando se creó el Canal de Panamá, perdió cierto tránsito naviero, pero sigue siendo muy, muy relevante. Y Estados Unidos en algún momento puede también decir, yo no voy a favorecer y reforzar el derecho del país que me asegure el tránsito para mí y mis aliados.
¿Pero cree usted que Estados Unidos ya está mirando el estrecho de Magallanes como “su” alternativa?
Es evidente que Estados Unidos sí tiene interés en el estrecho Magallanes, que es una vía alternativa a lo que es el canal de Panamá, en caso de que ese canal, por cualquier motivo, no sea el paso ideal para algún tipo de naves militares que no pasan por el estrecho. En ese sentido, Estados Unidos tiene mucho interés en dicho paso.
Y, por supuesto, como también hay otros países cerca de la zona del estrecho Magallanes, que este el último tiempo han planteado cuestiones en términos del control del estrecho, aprovecha la ocasión el embajador Judd para hacer saber que, si Chile quiere que se respete la integridad de los derechos soberanos de Chile sobre el estrecho, pues tienen que trabajar con Estados Unidos.
Eso en temas de narcotráfico, respecto a no cruzar líneas rojas en infraestructura digital, entiendo también que eso podría también extenderse a lo que es cadena de suministro, de minerales críticos, etcétera, etcétera. Es descarnado, pero es el estilo trumpista, que entiende que tiene que haber un alineamiento cerrado con Estados Unidos.
Cuesta entenderlo cuando, se supone que existe una afinidad ideológica entre ambos gobiernos, Chile y Estados Unidos, digo. Pero, además, existen tratados vigentes por el estrecho.
Creo que la tesitura es bien compleja, y entendiendo, voy a decirlo de manera churchilliana, que Estados Unidos en este momento, tal vez siempre fue así, pero más que nunca, no tiene amigos, tiene intereses, y si en este momento no hay alineamiento con ellos, es sumamente categórico en cuestiones que para otros países serían de Perogrullo, serían evidentes, como son el reconocimiento de los derechos consagrados en tratados.
Chile ya tiene un tratado de 1881 con Argentina, que sería el único país que en algún momento pensó otra cosa del estrecho. Eso ya está oleado y sacramentado, pero como el estrecho tiene un valor adicional geopolítico desde siempre, y ahora más que nunca, Estados Unidos, a través de su embajador, se permite este desplante. ¿Para qué? Para que, de alguna manera, las autoridades sientan esa presión y actúen conforme a la misma, adhiriendo todos los postulados de Estados Unidos. Es una posición bien difícil.
Y el otro punto estratégico es la Antártica y lo que se viene en torno, justamente, al sistema antártico y las reclamaciones territoriales chilenas de las que habló el embajador en otro encuentro. Eso tiene que ver con el estrecho Magallanes y tiene que ver con Tierra del Fuego, porque esa es la zona del salto hacia allá (Antártica), y la carrera se va a desatar.

Relación de Estados Unidos con Chile
¿En qué estado se encuentran realmente las relaciones entre nuestro país y Estados Unidos?
La anterior administración que muchas veces, particularmente el presidente hacía comentarios sobre la acción de Estados Unidos en el mundo, muchos comentarios, a pesar de todo, el anterior presidente fue recibido en el Salón Oval por el presidente Joe Biden. Eso no ha pasado hoy día.
Le quiero hacer notar eso, en el sentido de que (hoy) se busca recomponer una relación que ciertamente tenía episodios, a veces de intercambio de opiniones o de dichos que no eran necesariamente del gusto de Estados Unidos, pero, a pesar de todo aquello, se mantenía una relación bilateral a nivel presidencial, que encontraba en ciertos espacios, receptividad. Hoy día eso no pasa.
¿Entonces, quizás la administración de Kast ha sido muy confiada en la posibilidad de recomponer esta relación con Estados Unidos?
Hoy día estamos como muy lejos en la lista. Argentina está antes que nosotros y otros países. Y Chile, por todos los esfuerzos que ha hecho, de enviar señales positivas a Estados Unidos, incluso tomando decisiones respecto a Medio Oriente, respecto a cierre de alguna legación, y así va una lista de muchas señales que buscan tener buena recepción en Washington.
A pesar de todo aquello estamos muy atrás de las prioridades de Washington y, claramente, a propósito del episodio que hemos tenido del estrecho Magallanes, que no nos abandona, nos recuerdan que, si nos interesa el estrecho y queremos apoyo en este derecho, pues hay que trabajar con ellos. Es descarnadísimo, es súper fuerte y es, yo diría, una opinión muy compleja.
Pero insisto, ese es el estilo Trump, ha sido absolutamente transparente. Y mi pregunta es cómo va a reaccionar el gobierno chileno, si va a ser una cuestión simbólica o va a expresar una molestia más fuerte, porque ya ha hecho saber que no está contento, pero no le interesa eso mucho a Washington.
A un ciudadano de a pie como uno, esto le suena a una amenaza velada, o sea, si tú no estás conmigo, no te apoyo en defender tu soberanía, pero ¿por qué vamos a tener que defender nuestra soberanía, de quién? ¿Quiere decir que le van a apoyar a Argentina en un potencial conflicto con Chile?
Bueno, cuando le digo que esto es parte del estilo Trump, en el fondo estoy recordando que hace unas semanas hubo también una posición del presidente Trump respecto a afirmar que revisaría la posición de Estados Unidos respecto a un aliado histórico de ese país como es Inglaterra, con relación a Malvinas y Argentina.
Una cuestión que fue más bien una invectiva contra Londres, pero que inmediatamente el presidente Milei aprovechó y entendió el sentido de oportunidad para decir que, de alguna manera, recibían el apoyo de Estados Unidos y que esto cambiaba las reglas o la dinámica.
Ahora, a propósito de esta secuencia, que más bien son episodios, en algunos casos malentendidos, en otros generados por un decreto de defensa nacional que sigue ahí en Argentina, lo aprovecha el embajador de Estados Unidos, Brandon Judd, para un poco decir lo mismo, si no están con nosotros en todos esos puntos que hemos dicho como cruciales, lucha contra el narcotráfico, infraestructura digital con líneas rojas, lo mismo se podría pensar de otros aspectos, pues no te apoyo en lo que son tus derechos.

El Escudo que no protege
Gilberto, ¿el ingreso de Chile al Escudo de las Américas buscaba, precisamente, desarrollar esa relación con Trump y con Estados Unidos, pero no se le ha dado como esperaba al gobierno del presidente Kast? Si hasta nos han castigado con aranceles. Y como usted decía, la afinidad política o ideológica aquí ya no cuenta.
Para Trump no cuenta la afinidad política, eso no es lo que está buscando, sino alineamiento, y sumisión en algunos casos. Trump está feliz con Delcy Rodríguez.
¿Usted cree que Delcy Rodríguez y la administración Trump tienen algo en común de cómo ven el mundo? Nada. Hoy día están por intereses comunes. En el caso de Delcy Rodríguez sobrevivencia política, en el caso de Trump acceso a las reservas petrolíferas. Están trabajando juntos y, por lo tanto, en la medida en que Delcy Rodríguez someta recursos y posición de Venezuela a Estados Unidos, a Trump no le interesa si hay afinidad o no.
¿Se calculó mal por parte del actual gobierno chileno entonces? Me refiero a apostar todo a esa relación.
La ecuación acá es muy sencilla. En la medida en que hubiese un gobierno proclive a Trump o ideológicamente cercano a Trump, los problemas se iban a acabar, eso fue un gran error. Eso no es así.
Más bien, diría yo, que lo que Estados Unidos exige es alineamiento completo y total en este momento, sin fisuras, cerrado, y lo que tienen que hacer los países es tomar decisiones si quieren un alineamiento de ese tipo o quieren resguardar un margen de maniobra.
¿Hay espacio para resguardar ese margen?
Es decir, si ya han pasado tantas cosas, y se le han dado tantas pruebas (Chile) a Estados Unidos de cercanía, y Estados Unidos sigue teniendo este desplante, creo que las administraciones tienen que entender que, tal vez, es importante pensar en recuperar un margen de maniobra mínimo.
No estoy hablando ni de autonomía, que sé que cada día es más difícil, cada vez se hace más complejo la autonomía en esta parte del mundo, en el hemisferio, pero hay que recuperar al menos un margen de maniobra.
Sin embargo, la administración actual nacional ha optado por alineamiento y agrado, acoplamiento de la política exterior. No se han cosechado los réditos y me imagino que alguien tendrá que evaluarlo en algún momento.



