Agricultores en alerta ante falta de anuncios concretos para el sector
Preocupación por la falta de medidas y apoyos concretos para la agricultura pequeña y campesina, que es la principal productora de alimentos para el consumo interno en Chile, plantearon dirigentes del agro frente a la mínima referencia al sector que hizo el presidente José Antonio Kast en su primera Cuenta Pública.
Un párrafo. Ese fue el espacio que el presidente José Antonio Kast consideró para el mundo agrícola en la primera Cuenta Pública de su gobierno, sin anuncios concretos que se traduzcan en seguridad, no sólo para los medianos y pequeños agricultores, sino para las familias chilenas que, según se ha señalado podría llegar a pagar hasta $3500 por un kilo de pan a fin de año si la situación de alza de precios de combustibles, insumos y fertilizantes no se frena. Advierten que la situación es de real urgencia y que “los agricultores están en alerta”.
En concreto el mandatario dijo que parte de reactivar la economía y bajar el desempleo al 6%, “también lo haremos fortaleciendo el agro chileno, con más agua, competitividad y desarrollo rural. Durante este período, fortalecimos al sector agrícola como uno de los pilares estratégicos del desarrollo nacional, impulsando inversiones históricas en riego y seguridad hídrica, apoyando la agricultura familiar campesina, ampliando el acceso de nuestros productos a mercados internacionales y promoviendo la incorporación de tecnología e innovación en los procesos productivos. Al mismo tiempo, avanzaremos fortaleciendo la gestión forestal, la prevención de incendios y la protección de nuestros recursos naturales, con el objetivo de asegurar un agro más competitivo, moderno y preparado para los desafíos del futuro”.
Y una de las principales críticas es que las políticas y recursos favorecen principalmente a la agricultura agroexportadora, mientras que los pequeños y medianos enfrentan altos costos y menor acceso a fondos, lo que pone en riesgo la soberanía y seguridad alimentaria del país.
“Y la agricultura de subsistencia, los productores medianos y pequeños que producen alimentos para Chile, hubo cero anuncios para ellos. Aparte de hacer enunciados, de fortalecer los servicios públicos como el INDAP, como la Ley de Fomento al Riego y Drenaje, pero a la cual es casi imposible acceder, ahora los concursos de INDAP se van a ver afectados porque hay una disminución presupuestaria, una redistribución, donde a través de otras líneas van a intentar llegar a los pequeños, pero ellos saben que es imposible, porque finalmente la Ley es rigurosa, y al traspasar las platas para los concursos (para obras de riego) que se hacían de la Ley a través del INDAP, se facilitaba el acceso a los más chicos. Hoy día eso lo van a quitar”, explica Gloria Paredes, dirigente del Movimiento Maicero del Valle Central.
Por eso, asegura Paredes, “hemos dado voz de alerta, tuvimos una conversación en la Comisión Nacional del Maíz con el ministro (Jaime Campos), hemos estado en diferentes instancias, reuniones con la Comisión de Agricultura del Senado, pero esto se mira con liviandad, y no se está dando respuesta a los agricultores que producen alimentos para Chile. La situación es bastante crítica, y los agricultores están en alerta. Hay mucha gente que es muy pasiva y tranquila, que hoy día está muy descorazonada por lo que está sucediendo y en alerta a que, a lo mejor, van a tener que salir a defender su derecho a seguir en la tierra”.
Camilo Guzmán, presidente de Agricultores Unidos A.G., por su parte, planteó que “el discurso del Presidente construye toda su narrativa económica sobre crecimiento, empleo e inversión, y reconoce con honestidad la emergencia fiscal. Pero hay una ausencia que para el mundo rural lo dice todo: en ninguna parte se nombran las distorsiones de mercado, la concentración del poder de compra ni la extracción de renta que sufre el productor. El agricultor aparece como beneficiario de riego y de fomento, nunca como un agente económico expuesto a un comprador concentrado que le fija el precio. Ese es el origen real de la pobreza rural: no la falta de planes, sino un mercado donde el productor pone el riesgo y otro se queda con el margen”.
A juicio de esta asociación gremial, “mientras no se ataque eso, cualquier programa de fomento es transferencia de recursos del Estado hacia la agroindustria, y el resultado es perpetuar el asistencialismo. La dignidad del que produce no se construye con bonos; se construye permitiéndole vivir libre del trabajo de su tierra. Eso exige resolver el mercado, y el mercado está ausente de esta Cuenta Pública”, aseguró el dirigente agrícola.



