A la luz de las últimas cifras económicas, el instituto emisor redujo las perspectivas de crecimiento del país para este año pasando de un 1,0 – 1,75% a 0,25 – 0,75%, debido a una baja demanda, deterioro del mercado laboral, debilitamiento de la confianza y los efectos del “bencinazo”. En el Gobierno, en tanto, se mostraron esperanzados en que todo repunte en 2027 con la megarreforma.
El primero en renunciar a la meta de reducir el desempleo a un 6% para el término del Gobierno fue el propio ministro del Trabajo, Tomás Rau, al reconocer que ese porcentaje “es una meta que impuso el ministro de Hacienda. Si usted revisa mis intervenciones, yo he sido bastante más cauto”, dijo el secretario de Estado a Emol.
Según Rau, “los economistas somos buenos para hacer proyecciones y equivocarnos después y tenemos que explicar por qué nos equivocamos”, pero aclaró que “si tienes una economía que en seis de las siete mediciones del Imacec es negativa, no se va a generar empleo”, por lo que esperan que haya una recuperación recién a contar del próximo año.
Ahora fue el presidente, José Antonio Kast, quien pidió “confiar” en que las cifras de la economía mejorarán a contar de 2027, colocando todas sus fichas en la megarreforma tributaria para que el crecimiento se acelere.
Luego de presentar un proyecto de ley que modifica el mercado de capitales para facilitar la compra de la casa propia, el mandatario espera que en el Congreso se dé “un buen debate legislativo, que podamos avanzar, porque esto también apunta, como les decía, a la comunidad, a la seguridad y al empleo”.
En ese sentido, el presidente Kast agregó que “en la medida que comiencen las construcciones de vivienda, también va a mejorar el tema del empleo para nuestros compatriotas. Estamos en una situación crítica, pero tenemos la esperanza, con el trabajo que hemos realizado transversalmente con los distintos gobernadores a lo largo de Chile, con lo que estamos haciendo en el tema del modo empleo, con lo que vendrá en el tema de la reconstrucción en las zonas afectadas, en temas de infraestructura, que vamos a salir adelante”.
Según el mandatario, estamos en “un momento difícil, pero si nos aplicamos todos, logramos coincidir en temas fundamentales, como la vivienda, la seguridad, la infraestructura, estoy seguro que vamos a tener un muy buen próximo año”.

Índice de Precios al Consumidor de agosto de 2026.
Informe de política monetaria (Ipom)
Es en medio de este escenario de recesión técnica que el Banco Central publicó su Informe de política monetaria (Ipom) de septiembre, donde señala que “la economía local se ha debilitado en el transcurso del año. En el primer trimestre el desempeño de la actividad fue afectado, principalmente, por factores de oferta, mientras a partir del segundo trimestre se hizo presente una debilidad de la demanda, un deterioro del mercado laboral, un debilitamiento de los indicadores de confianza y los efectos negativos del alza de los combustibles en el ingreso de empresas y hogares. A todo esto, se añade el impacto de las adversas condiciones climáticas en el tercer trimestre”.
Por tal razón, detallaron que las perspectivas de crecimiento del producto interno bruto (PIB) para este año respecto de junio, se redujo desde 1,0 – 1,75% a 0,25 – 0,75%. Sin embargo, se espera que, a partir del próximo año, tras la aprobación de la Ley de Reconstrucción se “proveería un mayor impulso a la actividad, principalmente a través de la inversión. Coherente con esto, el PIB crecería entre 2 y 3% en 2027 y entre 2,25 y 3,25% en 2028”, proyectó el Banco Central.
Respecto de la inflación, señalaron que su trayectoria ha sido “coherente con lo previsto, “considerando que la variación anual del IPC total ha oscilado alrededor del 4%, mientras que aquella que excluye los ítems volátiles, se ha mantenido entre 3,2 y 3,4%”.
Asimismo, el BC detalló que “la inflación local, en gran parte, ha seguido determinada por el alza del valor de los combustibles, cuyo traspaso a otros precios ha seguido los patrones históricos, en medio del conflicto en Medio Oriente”.

Crecimiento versus clima de desconfianza
Si bien a inicios de año las proyecciones del Banco Central apuntaban a una reactivación de la economía para el 2026, el discurso catastrofista que instaló el nuevo Gobierno al asumir y el traspaso directo del alza del precio de los combustibles a las familias, sembraron una desconfianza interna que ha llevado a una caída de la producción y la destrucción de miles de empleos formales.
En su Ipom de septiembre el Banco Central señala que “entre las razones del débil desempeño de la economía, están los factores de oferta exhibidos a inicios de año y en meses recientes se apreció una desaceleración de la demanda interna, tanto en la parte pública como privada, con menores tasas de crecimiento en inversión y consumo. A esto se sumó una menor producción minera y el efecto adverso de las condiciones climáticas en varios rubros”.
Además, el instituto emisor explicó que “la evolución del gasto privado se dio en un contexto de deterioro de algunos de sus determinantes, entre ellos los índices de confianza de empresas y hogares, que mostraron un marcado descenso a partir de fines del primer trimestre incididos por factores locales y externos”.
El comportamiento de la inversión, en tanto, “estuvo afectado por el término de algunas iniciativas de gran tamaño y la postergación de inversiones, con el consecuente impacto en construcción y obras, y la sostenida debilidad del sector inmobiliario. En todo caso, las perspectivas continúan siendo favorables,” debido al precio del cobre y la Ley de Reconstrucción que se espera impulse la inversión privada.



