Dado que Chile es un país donde los glaciares están presentes a lo largo de prácticamente todo el territorio, esos riesgos están asociados a la cantidad de hielo, nieve y suelo congelado que tengamos. Y la evidencia muestra que se ha perdido masa sistemáticamente durante los últimos 60 años, con una disminución de aproximadamente un 8% de superficie glacial. Aumentar monitoreo, prevención, protocolos de alerta y evacuación temprana, como se hizo en Suiza, son algunas de las tareas a considerar, según la glacióloga.
En estos días, el mundo ha observado impactado la tragedia en Nepal, tras el colapso y desprendimiento repentino de una enorme masa de hielo y rocas de un glaciar en la cordillera del Himalaya, formando una gigantesca pared de agua y roca que arrasó con todo a su paso por 20 a 22 kilómetros en tan solo 7 minutos. Algo similar ocurrió en el pueblo suizo de Blatten el 28 de mayo de 2025, cuando quedó destruido en un 90% tras el colapso masivo del glaciar Birch. Y la pregunta que cabe hacerse en Chile es si esto puede ocurrir en alguno de los miles de glaciares que tenemos a lo largo de nuestro territorio. Y, considerando los dos eventos señalados, la diferencia está en cómo abordamos el tema.
Porque el Inventario Público de Glaciares de Chile, actualizado el año 2022, catastró un total de 26.180 glaciares en Chile continental, los cuales abarcan una superficie glaciar de 21.012 km2, que corresponde al 2,79% de la superficie total del país (alrededor de un 76% del conjunto de la superficie de los glaciares de Los Andes del Sur).
¿Qué mostró esa actualización? Que entre el primer inventario que se publicó el año 2014 y el publicado en 2022, hay una disminución de aproximadamente un 8% de superficie glacial. Este dato se suma a un estudio reciente de varias universidades chilenas, que muestra que en los últimos 28 años el país ha perdido 344.278 hectáreas de superficie glaciar.
“La situación en Chile es que los glaciares han mostrado un deterioro importante en los balances de masa y que hay un balance de masa negativo. Eso significa que los glaciares que se han estado observando en terreno, a través de mediciones glaciológicas, han mostrado que están perdiendo masa sistemáticamente durante los últimos 60 años”, explica la glacióloga Paulina López.
Por eso, “cuando decimos que hay un 8% de superficie glacial que se perdió, significa que la mayoría de los glaciares están teniendo ese balance de masa negativo”, agrega López, quien es coordinadora del Grupo de Trabajo Nieves y Hielo del Comité Nacional para el Programa Hidrológico Intergubernamental UNESCO-CHILE (CONAPHI), e investigadora asociada de la Cátedra Unesco de Hidrología de Superficie de la Universidad de Talca.
¿A qué se debe esta pérdida de masa glaciar? ¿Cambio climático?
Es que en realidad hay dos visiones. Hay gente que dice que es un fenómeno natural, que son los escépticos del cambio climático, y también hay demostraciones de que el cambio climático tiene un origen antrópico y, por lo tanto, ese origen antrópico qué es lo que ha hecho en los glaciares, ha aumentado la frecuencia de las variaciones negativas de estos. Eso es un indicador importante. Entonces, cuando decimos que el glaciar está en malas condiciones, que se está deteriorando, quiere decir que el glaciar está perdiendo masa.
El glaciar funciona a través de un balance, gana masa, gana nieve durante el invierno y pierde hielo durante el verano, entonces hay dos posibilidades, o al glaciar le está llegando menos nieve o está perdiendo más hielo en el verano, o ambas. Y cuando eso empieza a pasar, después de un tiempo que ha estado sometido a esa situación, el glaciar empieza a retroceder.
Cuando se trata de glaciares pequeños, como son los glaciares de montaña o glaciares de valle, como es el caso de los glaciares en Himalaya, que no son tan grandes como los que vemos en los campos de hielos patagónicos, por ejemplo, esos glaciares pueden llegar a una desaparición.
Eso ya ha pasado en Bolivia, ha pasado en Venezuela, donde hay ciertos glaciares que ya no existen. Entonces, a eso nos referimos cuando decimos que los glaciares están en malas condiciones. Cuando hay un 8% de variación, es decir, de pérdida de superficie glaciar, significa que son alrededor de 2.600 kilómetros cuadrados que se perdieron, lo que es significativo, es harto.

Glaciar de valle Juncal Norte, Región de Valparaíso. Fotografía: Jorge Huenante. Fuente: Inventario Público de Glaciares de Chile, 2022. / Foto portada: Glaciar Volcán Peteroa, abril de 2022. Fotografía: Felipe Ugalde, Fundación Pillanmapu. Fuente: Inventario Público de Glaciares de Chile, 2022.
Ecosistema glaciar y las lecciones a aprender
Esto también implica un balance negativo para los humanos, para la naturaleza en general, ya que sin los glaciares no tenemos reservas de agua dulce.
Los glaciares, no hay que olvidar, son parte de un ecosistema, pero cuando los relacionamos únicamente con los recursos hídricos, representan reservas naturales de agua dulce. Entonces juegan un rol importantísimo, en el sentido que retienen el agua y después la liberan paulatinamente.
Cuando los glaciares empiezan a perder su masa de forma acelerada, que es lo que hemos estado viendo y que, por lo tanto, lo relacionamos con el cambio climático, cuando eso pasa, el agua que está entregando el glaciar va aumentando, porque está derritiendo más.
Pero al mismo tiempo, como la reserva se va agotando, llega un momento en que hay un peak, pero que después esa entrega de agua empieza a disminuir, porque el glaciar ya se está quedando sin reserva. Y eso es lo que hemos observado.
¿Qué lección deja la tragedia de Nepal para nuestro país?
Para ser bien honesta, creo que lo que vimos en Nepal pone de manifiesto un límite importante, que es el que estamos teniendo como sociedad, incluyo a los científicos, a las instituciones públicas, privadas, a toda la sociedad civil, estamos muy limitados porque, en el fondo, creo que nos ha faltado esa capacidad de entender que un glaciar es parte de un sistema, en el cual no es solamente agua, no solamente hielo, no solamente nieve, sino que hay árboles alrededor, hay un suelo que también tiene una evolución, una dinámica, y está todo interrelacionado.
Y como humanos somos parte de ese ecosistema. Pero lo hemos dividido entre los glaciares y nosotros. Y cuando analizamos los glaciares, lo hacemos desde la perspectiva de nuestro aprovechamiento, desde el punto de vista casi económico, es decir, relacionamos el glaciar con los recursos hídricos fundamentalmente, o como un objeto paisajístico, como algo turístico, algo bonito.
Sin embargo, tenemos que salir de eso, porque un glaciar es parte de un sistema, es una parte importantísima, está en interacción con todos, está en las aguas subterráneas también.
¿Qué otras interacciones nos faltan por descubrir?
Algo que estamos lejos de entender es qué relación tienen los bosques que están en los alrededores con los glaciares, y qué organismos vivientes están dentro de esos ecosistemas congelados. Hay organismos vivos en el hielo, que son los que se llaman extremófilos, por ejemplo. Y eso es un mundo que nosotros, por lo menos en Chile, es prácticamente desconocido, y ni siquiera está en las narrativas cuando nos referimos a los glaciares.
Y otro concepto muy importante, que cambia esa perspectiva hídrica de los glaciares, son los riesgos que están asociados a ellos, que no están siempre acotados al agua. Y es lo que está pasando ahora en Nepal y con otros eventos que nosotros hemos visto también en Chile y en otras partes.

El 2 de marzo de 2011 se inició uno de los vaciamientos repentinos más recordados del Lago Cachet 2, un cuerpo de agua glacial ubicado en la Región de Aysén, Chile.
Lago Cachet 2: nuestra experiencia más cercana de riesgo
¿Hay zonas en Chile con algún riesgo concreto de que pudiera pasar algo similar?
Dado que Chile es un país donde los glaciares están presentes a lo largo de prácticamente todo el territorio, esos riesgos están asociados a la cantidad de hielo y nieve que tengamos, y también al suelo congelado. Por lo tanto, sí hay un riesgo potencial siempre.
Ahora, el riesgo al que llamamos también vulnerabilidad, se asocia a la población que vive cercana a los glaciares. Por ejemplo, en la cuenca del Maipo, en las zonas cercanas a Santiago, hay muchos glaciares en la cordillera. Entonces, si ocurriese un fenómeno así, hay un riesgo importante. Obviamente ni yo, ni ningún glaciólogo ni científico podría adelantarse a dar una señal de alerta, de alarma respecto de lo que podría pasar o predecir.
Lo único que como glaciólogos podemos hacer es informar acerca del estado de los glaciares. A partir de ahí hay toda una cadena de instituciones y de personas que tienen que intervenir para poder prevenir una catástrofe similar.
¿Pero se puede prevenir realmente un evento de esta magnitud?
Te pongo dos ejemplos. El evento que sucedió en Suiza el año pasado, en Blatten, es algo parecido a lo que pasó en Nepal. ¿Cuál fue una gran diferencia? Que en Suiza fueron capaces de establecer todo un protocolo, donde estuvieron involucrados glaciólogos, hidrólogos, instituciones públicas, donde hubo financiamiento y sistemas de alerta temprana que funcionaron.
Ante el eventual riesgo, evacuaron al poblado, por lo tanto, hay una cadena de acciones, instituciones y personas que tienen que intervenir para que un desastre así no suceda.
En Chile suceden eventos así, en otro tipo de desastre que son los vaciamientos repentinos de lagos proglaciares que se empezaron a producir en Patagonia, en el lago Cachet 2. Hubo muchos vaciamientos de ese tipo y tuvimos la suerte de que no vive mucha población ahí. Por lo tanto, si hubiese tenido una población importante, como fue el caso de Nepal, hubiésemos tenido un desastre similar.
Entonces, para nosotros, esto tiene que ser una señal de alerta que tenemos que tomar en cuenta y empezar a prepararnos, especialmente en la zona central y en la región metropolitana.

Glaciar Bello, Región Metropolitana de Santiago, mediciones mediante LiDAR terrestre en zona alta de glaciar. Fotografía Jorge Huenante. Fuente: Inventario Público de Glaciares de Chile, 2022.
Glaciares chilenos: qué tanta vigilancia y monitoreo existe
¿Cómo se hace la vigilancia de glaciares en Chile? ¿Qué sistemas de monitoreo tenemos ante riesgo inmediato como el ocurrido en Nepal?
En Chile hay sistemas de alerta temprana que se han instalado en algunos glaciares, pero están relacionados con las variaciones de los ríos y los lagos de origen glaciar. Entonces, para el tipo de fenómeno que ocurrió en Nepal, donde hubo una avalancha de hielo y de roca, no lo puedes prevenir a través de la variación de un río o de un lago, porque es material que se desprendió y que acarreó agua, e involucró a varios ríos que estaban en la zona.
Pero cuando monitoreas a través del caudal de un río, un sistema de alerta temprana que está relacionado con el sistema hidrológico que te indica cuando hay crecidas anormales y, por lo tanto, desencadenas el protocolo de prevención. Eso es lo que se hizo en el lago Cachet 2 (en la región de Aysén).
¿Cómo funcionó?
Allí se instaló un sistema de alerta temprana, una estación de monitoreo conectada con científicos, con la entonces Oficina Nacional de Emergencias (ONEMI, hoy SENAPRED), con la Dirección General de Aguas (DGA), y cuando se observaba que había un nivel anormal en el lago, pero también en la estación hidrológica del río Colonia, se desencadenaba el protocolo de acción, se informaba a la población y había evacuaciones de los pobladores del valle.
Pero, desde el punto de vista científico, es difícil prever, lo único que podemos decir como glaciólogos es sobre la pérdida de masa del glaciar, que es un indicador, si un glaciar se está adelgazando mucho y perdiendo mucha masa, es susceptible de tener desprendimientos en el tiempo.
Y por eso tenemos que empezar a desarrollar más el conocimiento de nuestros glaciares, conocemos muy poco, o sea, en Chile hay muy pocos glaciares que están siendo monitoreados sistemáticamente en términos de balance de masa a lo largo de todo el país.
De hecho, los datos oficiales indican que hay 15 glaciares con estudios en detalle y seguimiento en terreno por parte de la DGA, además de un análisis de variaciones de tamaño en otros 25 glaciares representativos. ¿Hacia dónde tenemos que avanzar de manera urgente para no ser sorprendidos por eventos como los de Nepal o de Blatten en Suiza?
El monitoreo es lo fundamental. Si no conoces el glaciar, es decir, cuál es su superficie, cuál es su variación, cuánta masa está perdiendo, ganando, o cómo está ganando, es poco lo que se puede hacer en términos de prevención de riesgo si no conoces las condiciones del glaciar.
Y otra necesidad es acercarnos más a conocer lo que pasa en el interior del glaciar. Porque una cosa es conocer su balance en masa, es decir, cuánta nieve gana, cuánto hielo pierde, otra es conocer lo que pasa al interior del glaciar y su base, que es el lecho rocoso (bedrock). Eso también juega un rol fundamental en la evolución del glaciar y tampoco lo conocemos mucho.
Pero eso también se obtiene a través de las observaciones, con distintas técnicas como los radares y un montón de otras cosas que se pueden aplicar, pero en Chile nos faltan muchísimas observaciones. Entonces, desde el punto de vista científico, es lo primero que tenemos que hacer.
Luego, se requiere la coordinación entre los científicos en Chile, y entre los científicos y las distintas instituciones, así como con las personas que están involucradas en este tipo de temas. Y, por último, el vínculo de todos ellos con la sociedad civil.
Falta divulgación, faltan debates, faltan conversaciones acerca de estos temas. Y yo diría un debate un poco más amplio, no estrictamente lo que pasa en los glaciares y los riesgos asociados para los humanos, sino que un debate que posicione al glaciar dentro de ese sistema natural y de un ecosistema. Ese entendimiento es fundamental, porque podemos hablar mucho de los glaciares, de hecho, en Chile hemos conversado mucho, ha aparecido en la prensa, pero ¿cómo lo estamos entendiendo realmente?



