El Colegio Médico de Antofagasta insistentemente ha pedido a las autoridades medioambientales tomar medidas concretas, para estudiar los problemas que generan en la salud de las personas la contaminación que provocan las cenizas depositadas, desde la década de los 80, en sectores aledaños a la ciudad.
Toneladas de cenizas y residuos industriales de antiguas termoeléctricas ubicadas en el sector norte de Tocopilla escurrieron hacia sectores poblados y el borde costero durante el último temporal y aluvión que se generó producto de las lluvias, que activaron quebradas, arrastraron cenizas, escoria y metales pesados (como arsénico, mercurio y plomo) hacia viviendas, colegios y el mar, provocando una grave problemática sanitaria y ambiental. Desde el Colegio Médico (Colmed) Regional de Antofagasta piden actuar con urgencia en estudiar estos materiales y tomar decisiones concordantes con esos resultados.
El efecto dañino para la salud de las personas expuestas en zonas de termoeléctricas a carbón y sus cenizas se ha documentado previamente, destacando mayor riesgo de enfermedades y mortalidad por causas respiratorias, cardiovasculares y ciertos tipos de cánceres, advierten desde el Colegio Médico Regional Antofagasta.
Por lo mismo, el gremio médico, a través de su departamento de medio ambiente, pide “atender con celeridad la grave contaminación proveniente de los depósitos de cenizas de termoeléctricas situados en las inmediaciones de Tocopilla. Los cerros de cenizas derivados del funcionamiento de dichas plantas, son una fuente persistente de polvo, que contamina el aire con material particulado, incluso después del cierre de la actividad industrial, situación que debiera haberse previsto evitando dejar pasivos ambientales que perpetúan el daño”, señalan en un comunicado.
Agregan que, “como Colegio Médico hemos insistido en la necesidad de concretar un proceso de transición energética justo y saludable, que incorpore la vigilancia, detección precoz y tratamiento oportuno de aquellas personas que han estado sometidas a estos mayores riesgos. Consideramos que esta sería una muestra de responsabilidad empresarial esperable”, en referencia a los depósitos de cenizas.
Además, describen que “recientemente, con las lluvias y remoción de tierra, los propios habitantes del sector han evidenciado el vertimiento al mar de material contaminante en sectores aledaños a los depósitos de cenizas de Tocopilla, lo cual agrega un nuevo daño a los ecosistemas costeros y secundariamente a la salud humana, dada la interdependencia existente en la naturaleza”.
Por ello, “es urgente que las autoridades de Medio Ambiente evalúen la situación y aseguren una solución definitiva, de manera de no continuar exponiendo a la población a más riesgos evitables”, aseguran los médicos firmantes, doctora Pamela Schellman J., presidenta del Departamento de Medio Ambiente Consejo Regional Antofagasta, y el doctor Michel Marín E., presidente del Colegio Médico Regional Antofagasta.
Investigar depósitos cenizas de cara a la comunidad
Uno de los primeros problemas que se enfrentan en la zona para establecer claramente los riesgos y las medidas concretas que terminen con esta acumulación de residuos tóxicos en la ciudad, es que no hay información clara de qué contienen dichos residuos.
El doctor Yuri Carvajal, presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico de Chile A.G., explica que “esos residuos no están bien caracterizados, nosotros tenemos sospechas, son residuos de carbón, cenizas de carbón, que deben tener compuestos de azufre, y entiendo que también quemaron petcoke (subproducto sólido que contiene altas cantidades de azufre y metales pesados como níquel y vanadio), entonces ahí hay residuos que vienen de hidrocarburos, que podrían tener metal”.
Por eso, “la primera señal para la comunidad es que es un problema que tiene que ser caracterizado, estudiado, no simplemente removido. Hay que tener una precisión para poder expresar el riesgo de manera numérica, es decir, el riesgo es tal, estas son las condiciones. Y hasta el momento esto es una situación indeterminada, porque no sabemos exactamente qué elemento y qué toxicidad hay en esos residuos”, señala el médico.
“No podemos establecer el riesgo si es que eso no se ha cuantificado. Entonces, el llamado es a primero entender qué es lo que está ahí, qué residuos son, qué químicos tienen, y así entonces considerar las medidas necesarias. Y eso significa que hay que hacer un muestreo que sea organizado, ordenado, sistemático, con un plan. No es simplemente llegar y tomar muestra en el primer lugar que se nos ocurra. Por eso tiene que haber ahí una campaña de muestreo y un plan luego de seguimiento de esos hallazgos. En eso es muy importante que la comunidad participe. Ellos deberían ser testigos de todo este proceso”, plantea presidente del Departamento de Medio Ambiente del COLMED.
Por su parte, la diputada Marcela Hernando informó que la autoridad sanitaria realizará análisis biológicos a recursos marinos del sector afectado por el arrastre de material desde depósitos de cenizas de termoeléctricas, ya que el gobernador Ricardo Díaz ofició a organismos ambientales y policiales, según informaron medios regionales.
Específicamente, la autoridad sanitaria realizará análisis biológicos a mariscos del sector de Caleta Vieja, estudios que deberán establecer si existe algún grado de afectación sobre los mariscos extraídos desde la zona.

No es la primera denuncia del Colmed
En 2024 el Colegio Médico ya había denunciado el riesgo sanitario de mantener los vertederos de cenizas en el sector norte de la ciudad, a través del Informe Contaminación y Salud, que aborda los efectos sanitarios asociados a distintos metales, y daba cuenta de registros de seguimiento de Tocopilla, que vincula la exposición al arsénico con un mayor riesgo de cáncer de vejiga, pulmón, riñón e hígado, mientras determinadas formas de níquel están clasificadas como carcinógenas.
Antes del aluvión estos depósitos generaban problemas de polución de ceniza hacia las zonas habitables, porque está ubicado hacia un extremo de la ciudad, entonces con los cambios de viento todos esos polvos terminan también afectando las condiciones en la zona. Eso se agudizó ahora con la lluvia.
En ese estudio del Colmed de 2024 también se refería a las termoeléctricas de Tocopilla y Mejillones, por el cierre de las centrales a carbón, los cuales debían asegurar “territorios sin contaminación residual y mantener seguimiento sanitario de las comunidades expuestas históricamente a contaminantes derivados de esos procesos industriales”.
Y si bien, las termoeléctricas han seguido el plan de descontaminación desarrollado en 2010 para la zona, que estableció que Electroandina (hoy ENGIE Energía Chile) y Norgener (ahora AES Andes) concentraban el 95,2% de las emisiones de MP10 consideradas en el inventario utilizado para elaborar ese instrumento.
La transición se estaba produciendo paulatinamente. Pero en 2024, cuando se produjo el cambio de la matriz energética de las termoeléctricas, estas pasaron a utilizar energía limpia, pero cuando vieron que los estaba alcanzando la normativa en los tiempos, en un mes quemaron todas las reservas de carbón que tenían en las bodegas. Todo lo que podían quemar en un año, lo quemaron en un mes, para no quedarse con pérdidas. Eso también fue denunciado en su oportunidad por el Colmed.



