Hito para la conservación marina comunitaria: inauguran Refugio Marino de Guadei en la costa valdiviana

Hito para la conservación marina comunitaria con Refugio Marino de Guadei

La localidad de Huiro tendrá oficialmente el primer Refugio Marino fuera de la región de Valparaíso, fruto de un trabajo colaborativo entre la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro, The Nature Conservancy (TNC) Chile y Fundación Capital Azul.

Entre la selva valdiviana y el Océano Pacífico, la comunidad de Huiro vivirá este viernes 25 de septiembre un hito histórico para la conservación marina comunitaria en el sur de Chile: la inauguración oficial del Refugio Marino de Guadei. El proyecto, que ha sido impulsado desde 2023 por la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro junto a The Nature Conservancy (TNC) Chile y Fundación Capital Azul, contempla una zona de resguardo no extractiva de 15 hectáreas, inserta dentro de su Área de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB Guadei).

Este Refugio Marino, reconocido en la Ley Bentónica como Zona Voluntaria de Protección, permite combinar conservación y uso sostenible del océano en un mismo sistema, restaurando la biodiversidad marina y fortaleciendo la resiliencia socioeconómica local.

“Como habitantes de este territorio, siempre hemos vivido del mar y sus ciclos, pero con los años hemos sido testigos de cómo varias especies comenzaron a escasear y entendimos que debíamos tomar decisiones con visión de futuro”, explica Horacio Antillanca, secretario de la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro.

El dirigente agregó que “el Refugio Marino de Guadei nace de una convicción propia y comunitaria de darle un respiro al mar para permitir que especies como la sierra, el loco o las viejas se puedan recuperar. Este Refugio no es solo un compromiso con la naturaleza, es una herencia para nuestras familias, para que las generaciones venideras conozcan la abundancia que tuvimos y sepan que la pesca artesanal también es guardiana de su maritorio”.

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Buceando en la inmensidad del bosque de algas, en caleta Huiro, Refugio Marino de Guadei. Crédito foto: Rodrigo Sánchez.

La relevancia de los refugios

La ONG Capital Azul desde el año 2016 se dedica a incentivar el establecimiento de estos refugios marinos, que operan bajo un sistema socio-ecológico de gobernanza, conocidos como las Áreas de Manejo y Explotación de Recursos Bentónicos (AMERB), que son como parcelas que se otorgan a organizaciones de la pesca artesanal, y donde ellos cuentan con derechos exclusivos para extraer recursos como el loco, que es el producto estrella y la principal razón por la cual se crearon estas áreas de manejo.

Es en estas áreas donde se incentiva el establecimiento de refugios marinos que, en definitiva, son zonas de no extracción o de exclusión pesquera. “Se invita a no extraer, por decirlo de alguna manera, buscando que esta zona actúe, como le dicen hoy los pescadores, cuenta de ahorro, como semillero, para poblar el área productiva donde se inserta y las zonas libres aledañas. Entonces, es algo que busca beneficiar a la pesca artesanal, pero también a las comunidades costeras en general, por todos los servicios ecosistémicos que brindan estos espacios saludables”, explica Tomás Moggia, de Capital Azul.

“Las AMERB han demostrado que la conservación y la pesca artesanal pueden fortalecerse mutuamente. En un escenario de cambio climático y creciente presión sobre los recursos marinos, los Refugios Marinos permiten recuperar biodiversidad y aumentar la resiliencia de los ecosistemas y de las comunidades que dependen de ellos”, señala Natalio Godoy, director de Océanos de TNC Chile.

Según detalla Godoy, “la evidencia muestra que las áreas de protección dentro de las áreas de manejo y explotación pueden alcanzar mayores niveles de abundancia y biomasa de especies de interés pesquero que las zonas abiertas a la extracción, generando beneficios que se extienden a los sectores vecinos. Lo que vemos en Guadei es una apuesta concreta por un océano más saludable y un desarrollo local sostenible para las futuras generaciones”, añade.

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Cormoranes lile. Crédito foto: Daniela Calderón

Refugios: modelos de conservación y asociatividad

La inauguración del Refugio Marino de Guadei efectivamente representa un hito clave para la conservación marina comunitaria en Chile, ya que demuestra que este modelo liderado por la pesca artesanal no es una experiencia acotada a la zona central en la región de Valparaíso, donde están las raíces de estos refugios (que ya son seis vinculados a Capital Azul con este nuevo espacio), sino un paradigma perfectamente escalable al sur del país, y a otros contextos sociales.

Rodrigo Sánchez, director ejecutivo de Capital Azul, plantea que “al unir la visión de la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro, el respaldo estratégico de TNC, y la ciencia, experiencia y aprendizajes de Capital Azul, estamos demostrando que la conservación voluntaria dentro de las AMERB no compite con la pesca, sino que la fortalece. Y esta inauguración marca la fase de socialización que invita a la comunidad ampliada a sumarse al cuidado del Refugio Marino, fortaleciendo el tejido social y abriendo nuevas oportunidades de desarrollo local sostenible para la comunidad local”.

Con la inauguración oficial del Refugio Marino de Guadei, la pesca artesanal de la región de Los Ríos y la Asociación Indígena de Pescadores de Huiro, consolidan su rol protagónico en la sostenibilidad del océano, marcando el camino para que el modelo de conservación liderado por comunidades se extienda a lo largo de las costas del sur de Chile.

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Estrella de mar del género Patiria y Jaiba Peluda, en la zona del Refugio Marino. Crédito fotos: Rodrigo Sánchez

Las alternativas que abre el refugio

El desafío ahora es que existan los incentivos para que este costo de oportunidad, que asume una agrupación de la pesca artesanal al dejar de extraer en alrededor de 15 hectáreas recursos como el loco, puede ser de alguna manera “compensado” o que se cubra ese costo de oportunidad.

“Y ese es uno de los grandes desafíos, y parte de eso es lo que estamos trabajando en el marco de un proyecto que es de incentivos económicos para la conservación de la biodiversidad que, lo que busca es armar una especie de ecosistema de instrumentos económicos y financieros que permitan generar estos incentivos, ya que hay organizaciones que enfrentan una serie de desafíos en torno a la misma vigilancia, y en torno a la pérdida de biodiversidad”, aclaran desde Capital Azul.

Los refugios marinos se presentan como una alternativa o una posible solución o una herramienta más que los pueda ayudar a responder a las dificultades que enfrentan los pescadores artesanales.

Además, los refugios marinos también, por lo menos lo indica la experiencia en la región de Valparaíso, “se han convertido en una especie de motor de desarrollo sostenible, de abrir nuevas oportunidades para la investigación científica. Capital Azul hace monitoreos de biodiversidad para ir documentando el efecto que trae el hecho de establecer el refugio marino. Se hacen buceos de manera anual en cada refugio, para hacer comparativas con el área de manejo del refugio, el área libre aledaña, e ir registrando cómo evoluciona en el tiempo el establecimiento de esta medida”, cuenta Moggio.

Y la idea también es que, a falta de estos incentivos más institucionalizados, a través del trabajo que hace Capital Azul y otras organizaciones, se abren puertas para que ellos reciban ingresos extras, por ejemplo, o que puedan diversificar sus fuentes de ingresos a través del refugio marino.

“Incluso, hemos visto en la región de Valparaíso, como se abren oportunidades para los jóvenes, ya que hay una brecha importante en la pesca artesanal, y este recambio que genera como un atractivo extra para ser parte de una agrupación de la pesca artesanal, y también el hecho de desarrollar actividades vinculadas sobre todo con el ecoturismo. Así se van abriendo oportunidades nuevas que permiten hacer frente a estos desafíos que afectan a la pesca artesanal en Chile”, comentan desde la fundación.

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Firma convenio de colaboración para crear el Refugio Marino de Guadei, marzo de 2025. Crédito foto: Daniela Calderón.

Hito: inauguración refugio Guadei

La inauguración marca el inicio de otra fase dentro del modelo de refugio marino, que es la fase de socialización. Tras la firma del convenio con la asociación y las ONG, se definió el área que se quiere dejar como refugio, se instala un sistema de vigilancia costera con cámaras, que busca evitar que se extraigan recursos en esa zona, ya que las áreas de manejo tienen ese desafío a nivel nacional, que permanentemente están luchando contra la extracción ilegal, principalmente del loco.

Ahora este refugio marino se abre a la comunidad, y así incentivar el involucramiento de la ciudadanía, que no sea solo la asociación indígena, con el apoyo de las ONG que están detrás empujando el cuidado de esta zona, sino que es involucrar a las escuelas rurales, a los colegios, a empresas de ecoturismo, a una diversidad de actores, incluso Sernapesca, Subpesca, Ministerio de Medio Ambiente, sectores públicos y privados, la academia.

Esta es una tarea colectiva que convoca a las comunidades costeras, y a la sociedad en su conjunto, de avanzar hacia modelos sostenibles donde no se dicotomiza entre conservación y extracción, sino que es un modelo que busca combinar ambos mundos y transitar hacia una relación más armónica con el mar en este caso. Y por eso es tan importante incentivar el involucramiento de la comunidad y sobre todo de las generaciones del mañana”, manifiesta Tomás Moggio.

Desde Capital Azul comentan que “la idea es acompañar estos procesos, compartir un poco los aprendizajes, la importancia de fortalecer las relaciones interinstitucionales con todos los organismos competentes, sobre todo para el tema de fiscalización, que es uno de los más sensibles. Pero al final es una decisión voluntaria y la idea es generar ese compromiso a largo plazo, y por eso es tan importante involucrar a las comunidades, y hacer las partes de este cuidado del océano”, dicen.

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