Una robusta y documentada investigación evidencia, en un análisis comparado, cómo las policías uniformadas de tres países latinoamericanos -Chile, Argentina y Uruguay- enfrentaron los procesos de cambio de un régimen dictatorial a una democracia. Carabineros de Chile se diferenció y acumuló poder, ya que fue un integrante más de la Junta Militar, lo que no ocurrió en países vecinos.
En lo que concierne a la historia de la transición de la dictadura a democracia ocurrida en 1990, se ha estudiado mucho lo que se hizo con los militares, a nivel de los partidos políticos, los pactos, los acuerdos, etc., pero es poca la dimensión comparada que se le da a la policía. Una investigación y análisis de los cuerpos policiales uniformados de Chile, Argentina y Uruguay, de sus dinámicas previas y de cómo enfrentaron el proceso de transición se recoge en el libro “Fórmula mágica de paz”, del cientista político Thomas Villaseca Arroyo, y que aborda “la exitosa y efectiva estrategia de reformulación de Carabineros, para mantener la estabilidad democrática en base a cambios que se hicieron previo a la transición a la democracia”.
“Poco hablamos y poco sistematizamos las redes de poder que logra instalar una policía en el cambio de régimen político. En Chile tenemos un caso atípico de dictadura, donde la policía también es parte del régimen dictatorial en el caudillo militar. Distinto a lo que pasó en otros países, donde generalmente la policía se deja fuera y sigue cumpliendo su rol cotidiano. En Chile no”, explica el autor.
“En Chile la policía toma decisiones, es parte del régimen y, en términos normativos, está al mismo nivel que los militares. Entonces va acumulando mucho poder y esa acumulación de poder no estaba tan estudiada”, dice Thomas Villaseca.

Thomas Villaseca Arroyo, autor del libro “Fórmula mágica de paz”, es cientista político y actualmente está cursando un magister en estudios políticos. Dice que siempre su quehacer investigativo ha estado muy ligado a los temas de la historia reciente, especialmente en el proceso de transición a la democracia, y cómo se gestó el proceso de instituciones involucradas en la transición. Imagen de portada: fotografía restaurada, y corresponde al año 1974, tomada de cuentas de redes sociales de Carabineros.
Diferencias y similitudes
Comparativamente, qué diferencias o similitudes estructurales o de funcionamiento tenían las policías uniformadas en Argentina, Chile y Uruguay en dictadura.
En primer lugar, son dictaduras tan similares, que operaron incluso con redes transnacionales de represión, de operación y hay casos documentados de, por ejemplo, opositores uruguayos que terminan siendo detenidos en Argentina, o hijos de opositores que terminan radicándose en Chile. O sea, hay una cuestión similar en la forma y en la tácticas represivas en los tres casos.
Las diferencias están en que en Uruguay y Argentina la policía funciona a un nivel muy distinto al que funciona en Chile, donde tenemos una policía unitaria, que responde de manera centralizada. En Argentina está la policía federal, que es la que se considera en el estudio, pero también hay policías provinciales. Y algo similar es lo que pasa en Uruguay con la policía de Montevideo y las policías o comandancias del interior.
Entonces, (en dictadura) la policía adopta un rol de represión más cotidiana en Argentina y en Uruguay, pero que no logra tomar decisión alguna respecto de esas labores represivas.
¿O sea, en ambos países el mando era de los militares, no se compartía poder con la policía? Distinto a lo que sucedió en Chile.
Las policías argentina y uruguaya tienen un sometimiento muy fuerte a las estructuras militares, y en ese sentido, en el libro se documentan, por ejemplo, algunas órdenes y cuestiones normativas que las policías tenían que obedecer a mandos militares, y que ese principalmente era el vínculo que tenía con la fuerza militar, mucho más vertical, es decir, el militar mandaba y el policía obedecía, y de esa forma se ejecutaba la labor represiva.
La forma en que opera la represión en Chile es brutalmente distinta, o sea, es mucho más horizontal. Teníamos, efectivamente, a militares reprimiendo y teniendo un control más administrativo del país, pero la policía también hacía lo suyo, también tenía un aparato represivo muy fuerte y una forma de decisión política que también era muy fuerte.
Carabineros, en el caso del estudio planteado en el libro, tenía poder real de decisión. ¿Cómo pesó aquello?
El caso chileno es atípico en términos teóricos, como dije, ya que la policía participa con el mismo poder decisional que militares, que la Fuerza Aérea y que la Armada, desde que se empieza a gestar el golpe de Estado. Y es relevante, porque Carabineros logra una acumulación de poder desde el primer día en la Junta Militar, y ahí entra en rigor una cuestión que es elemental para entender después la transición a la democracia.
En el año 1974, bajo un decreto de ley, se tramita que Carabineros tenga su propia subsecretaría. La subsecretaría de Carabineros de Chile en el Ministerio del Interior fue uno de los enclaves autoritarios que tuvimos hasta hace poco. Se viene a derogar en 2011, o sea, una norma fundada en dictadura, que establecía claramente un poder de representación política de la policía, en Chile se viene a derogar bastantes décadas después de iniciada la transición a la democracia en el año 90.

“Fotografía de cruces en el Patio 29”, sector norte del Cementerio General de Santiago donde fueron inhumados clandestinamente los cuerpos de detenidos desaparecidos y ejecutados políticos durante la dictadura cívico militar. Archivo digital Espacio de Memoria Londres 38. Fotografía de Manuel Cabieses Donoso (1990). En la imagen se observa a Carabineros resguardando el lugar, por orden judicial, tras retorno a la democracia, cuando se iniciaron las primeras excavaciones y exhumaciones formales en este sector del camposanto.
Negociación de la transición: mirando el ejemplo de los vecinos
Otro elemento destacado en este libro es, justamente, lo que se produce ya hacia final de las dictaduras en estos tres países, y la forma en que la policía negocia, de cierta forma, su transición a la democracia. ¿Cómo se dio eso?
En Argentina, hacia inicios de los 80, la policía federal empieza a flexibilizar las órdenes de retiro y de baja. Es decir, los policías que participaron de labores represivas podían solicitar de manera mucho más expedita su retiro de la fuerza policial o su baja. Lo que tenía algunos costos porque se les retiraba de todo el sistema de protección social que el policía podía obtener, si es que cumplía su carrera policial.
En Uruguay esto no pasó, allá la policía en realidad pasa un poco sin mucha pena ni gloria en la transición a la democracia, tiene que ver más con un pacto político.
El punto clave y la coyuntura crítica que es esencial, y que el libro lo documenta mucho, es que Carabineros de Chile, con esta acumulación de poder, y la capacidad de decisión y autonomía que tenía frente al resto de las fuerzas armadas, empieza a desarrollar un efecto de aprendizaje que tenía la Junta Militar respecto de lo que estaba pasando en Argentina y en Uruguay, ya hacia mediados de los 80.
¿Entonces estaban atentos los uniformados chilenos a lo que pasaba con sus pares en las dictaduras vecinas? Porque sus procesos fueron previos a la transición chilena, en Argentina en 1983 y Uruguay en 1985. ¿Hubo cierta visión de lo que podía suceder acá?
A mediados de los 80, Argentina y Uruguay ya logran consolidar pactos y transiciones a la democracia, mientras en Chile no. Y la policía chilena vigila bastante ese proceso y luego viene la coyuntura más grave que tiene Carabineros dentro de toda la dictadura, que es el caso Degollados (el secuestro y asesinato de tres profesionales comunistas), que expone muchas de las labores represivas que tenía Carabineros con torturas, desaparición forzosa, en cuarteles policiales. Y esto finalmente le termina pasando la cuenta, porque se delega a un ministro en visita, que investiga y se mete a un montón de policías presos por esto.
Entonces, Carabineros toma el efecto aprendizaje que tienen de Argentina, donde flexibilizaron sus retiros y sus bajas, y Carabineros empieza a hacer lo mismo. Específicamente en agosto de 1985, Carabineros comienza a llamar a retiro a muchos policías que estaban en sus filas, independiente del grado, lo que es bastante interesante, porque no hay una asociación respecto del grado que tenía el policía, y esta salida de funcionarios es de una magnitud muy grande, que además coincide con ser el único cambio en la plana general de Carabineros, donde pasamos del general César Mendoza al general Rodolfo Stange (el 2 de agosto de 1985).
Entonces, esa es la coyuntura que empieza a configurar la transición interna de Carabineros de Chile.

Cambio de mando entre Augusto Pinochet y Patricio Aylwin, el 11 de marzo de 1990 en el Congreso Nacional en Valparaíso, pone término a la dictadura cívico militar, dando inicio a un proceso de transición que no estuvo exento de roces, temores y negociaciones que se mantuvieron por varios años, sobre todo en materia de investigación de delitos de lesa humanidad.
Reformas y cambio de imagen ante la ciudadanía
¿Esa transición interna previa, que inicia en el 85, fue cambiando la imagen o la posición de Carabineros frente a la ciudadanía de alguna manera?
Es bien interesante que en los años 88, 89 y 90, que podríamos decir que fueron los más importantes para el proceso de transición democrática, Carabineros era una institución que ya consolidaba una confianza muy grande en la ciudadanía.
Y Carabineros empieza a hacer un montón de reformas internas precisamente, aunque es paradójico, para democratizar la policía, para hacerla mucho más comunitaria, más cotidiana. Y en eso vemos cierres, por ejemplo, de ciertos departamentos como la Dirección de Comunicaciones de Carabineros (DICOMCAR), y empieza a haber una reforma muy importante en la institución para enfrentar después la transición a la democracia, un poco como si fuesen capaces de inferir que iba a venir.
¿Preparándose, quizás, para evitar que la institución como tal se viera cuestionada producto de los atropellos a los derechos humanos cometidos en dictadura por parte de funcionarios de Carabineros? Porque muchos podían señalar que cumplieron órdenes de superiores.
Exactamente. Y además, eso que comentabas de la obediencia es muy importante, porque Carabineros no alcanzó a consolidar una ley de amnistía como la que consolidó Uruguay, por ejemplo, con la ley de obediencia debida, que en el fondo dice, vamos a diluir ciertos procesos judiciales, porque el policía estaba respondiendo a órdenes superiores y fin. Carabineros de Chile no logra hacer eso. Las leyes de amnistía nosotros las tenemos mucho antes, y es bastante curioso porque nosotros las tenemos en la misma dictadura. Y generalmente las leyes de amnistía son en democracia. Es bien impresionante eso.
Entonces, ahí Carabineros empieza a consolidar un poder, empieza a limpiar la institución y después, cuando se enfrentan en los 90 a la transición a la democracia, consolida la imagen que, diría, se mantuvo intacta hasta que empezamos a ver los casos de corrupción después del año 2015.
El estallido social también deterioró la imagen que tenía la ciudadanía respecto de Carabineros, pero si recordamos y siendo honestos, Carabineros desde el 90 mantuvo una legitimidad y una confianza de la ciudadanía que era a niveles muy altos, incluso más altos que los propios partidos políticos.
¿Cómo se logró establecer ese cambio de imagen y opinión que tenía la gente de la institución?
Este es un trabajo de casi 10 años de encuestas de opinión pública. Y es bastante impresionante el resultado que hay ahí porque, por ejemplo, los ciudadanos en Chile tenían mucho más interés y más confianza en Carabineros que en el proceso de transición a la democracia. O sea, el mismo proceso de transición era mucho menos legitimado que lo que era Carabineros de Chile. Y eso se mantiene relativamente estable hasta el año 2000.
Eso es algo que en Uruguay, por ejemplo, no pasa, ya que para la ciudadanía de ese país era mucho más importante consolidar una transición a la democracia que la legitimidad que tenía la Policía Nacional.
Entonces, la fórmula mágica sí tuvo el resultado que buscaban.
Carabineros es una institución que ha sabido mantenerse en la democracia sin mayores vicios de legitimidad, salvo lo que hemos visto en el último tiempo. En ese sentido, Carabineros ha tenido procesos bastante exitosos de reformas internas, que operan a un nivel interno, no son reformas que hayan venido del mundo civil, por ejemplo.
Chile implementó cuatro reformas durante el periodo transicional. Este es el único caso donde se aplicaron sistemáticamente estos cambios mediante decretos presidenciales, saltando al poder legislativo. En general, las adecuaciones van en reconocer la relevancia de los DDHH para diferenciar causas militares de civiles, junto con avances en la regulación a las detenciones. Destacando que el primer punto estuvo trabajado en el gobierno de Patricio Aylwin, mientras que en el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle se avanza en normar sobre las detenciones.

Imagen de entrega de instrucciones a diversas unidades de Carabineros, previo a fiscalización en la Región Metropolitana en junio de 2026.
Mensaje final
¿Qué conclusiones le deja esta investigación y, como autor, qué quisiera que los lectores comprendan al leer este libro?
Hay tres cosas que son fundamentales. La primera es poner el foco en las policías, y esto es bien desde la ciencia política. Observar las dinámicas policiales y observar las dinámicas políticas de las policías, es decir, observarlas a través del poder que logra una policía en cualquier parte del mundo.
Segundo, que gran parte de los problemas que tienen nuestras democracias actualmente en el cono sur, responden a tensiones y problemas no resueltos en la transición a la democracia.
Ahora es mucho lo que se habla, por ejemplo, de la reforma policial, de la crisis de seguridad y toda una narrativa en torno a eso, pero es poca la visión histórica que se tiene respecto del tema, y son escasos los antecedentes puestos sobre la mesa actualmente que tengan relación con qué sucedió con las policías en los años 80 y los 90. Entonces, observar ese proceso es muy necesario también, para comprender las actuales crisis.
Y, por último, la democracia se sostiene en la cotidianidad del policía. Entonces uno piensa que los cambios de régimen político son muy grandes y son muy importantes, y efectivamente son así, pero el policía que estaba en dictadura el 10 de marzo de 1990, es el mismo policía que después operó en democracia el 11 de marzo de 1990 con Patricio Aylwin.
Entonces las policías, y así como todo aparato del Estado, son la primera línea entre la democracia y la ciudadanía. Entonces, prestarle atención a cómo funciona esa dinámica es muy relevante para entender quién nos puede ofrecer la democracia y quién nos puede quitar la democracia si es que no la cuidamos de tal forma. Es decir, vigilar a quien nos vigile.



