PAES de invierno: mejoran los puntajes, pero persisten las brechas

PAES de invierno: mejoran los puntajes, pero persisten las brechas

Un estudio realizado por el Observatorio PAES del preuniversitario Gauss evidenció que, si bien “8 de cada 10 estudiantes mejoran sus resultados al rendir nuevamente la prueba”, existen “diferencias según el establecimiento de origen y el territorio, donde la Región Metropolitana supera en 37,3 puntos al resto del país”, lo que se amplifica cuando se compara solo el sector público.

El investigador y doctor en Matemáticas de la Universidad Católica, Nicolás Pinto, en conversación con redacción, especificó que el estudio “no establece una causalidad”, pero “definitivamente existen una serie de diferencias en múltiples ámbitos que permite que quienes tienen acceso a un colegio de dependencia particular pagada, tengan también una serie de otros factores protectores que facilitan su estudio” para una segunda prueba.

La Prueba de Acceso a la Educación Superior, PAES, es, sin duda, uno de los mayores desafíos que tienen los estudiantes que optan por seguir sus estudios en la universidad, ya que para ingresar a institutos profesionales o centros de formación técnica no es obligatoria para la mayoría de las carreras que ahí se imparten, por lo que poder rendirla por segunda vez en invierno es una instancia que ha permitido mejorar puntajes, pero también devela que las brechas que existen según establecimiento y lugar de origen, persisten.

El análisis se realizó a los resultados de 31 358 personas que rindieron al menos una de las pruebas de la PAES de invierno 2026 y que previamente habían participado en el proceso regular de diciembre de 2025, mostrando que “el 79,2% de los estudiantes analizados mejoró sus resultados al volver a rendir la prueba”.

Sin embargo, al compararlos con “jóvenes que parten con puntajes similares, quienes egresaron de colegios particulares pagados avanzan en promedio 16,5 puntos más que quienes provienen de establecimientos de Servicios Locales de Educación (SLEP)”, afirmó el investigador y doctor en Matemáticas de la Universidad Católica, Nicolás Pinto, y en cargado del estudio realizado por el Observatorio PAES del preuniversitario Gauss.

Asimismo, si se analiza la Región Metropolitana respecto del resto del país, ésta alcanza 719,1 puntos frente a 681,7. “La primera conclusión revela que rendir nuevamente la PAES sí representa una oportunidad efectiva para la mayoría. Cerca de ocho de cada diez estudiantes mejoran su puntaje. El problema aparece cuando miramos quiénes logran avanzar más y vemos que esa mejora no se distribuye de la misma manera entre todos”, explica Pinto.

En el caso de los estudiantes de colegios particulares pagados, éstos aumentaron en promedio 46,8 puntos, frente a 34,9 puntos de quienes provenían de establecimientos SLEP. A nivel territorial la Región Metropolitana lidera con 719,1 puntos, seguida por Los Lagos por 699,9 y Biobío con 692,6, superando en 37,3 puntos al resto del país.

“El contraste más marcado se observa en el sector público, donde la brecha entre la Región Metropolitana y el resto del país alcanza 45,8 puntos frente a 14,9 puntos entre egresados de colegios particulares pagados. Además, la probabilidad de superar los 900 puntos es 1,98 veces mayor en la Metropolitana, aunque la diferencia disminuye entre quienes alcanzan los puntajes más altos”, sostiene el informe.

Nicolás Pinto sostiene que si bien “el estudio es observacional y no permite establecer qué factores explican estas diferencias, sí abre una pregunta a cuatro años de la primera aplicación de la PAES de invierno, respecto a si ¿basta con entregar una segunda oportunidad si las condiciones para aprovecharla siguen siendo distintas?”.

PAES

Autorregulación, realidades y expectativas

En conversación con redacción, el académico profundizó sobre algunos elementos del estudio y entregó su visión – de acuerdo a su experiencia enseñando matemática – sobre los factores externos que influyen en los adolescentes al momento enfrentarse a la PAES y que, en cierta medida, podrían ayudar a explicar algunas de las razones que hay detrás de las brechas que se mantienen con la rendición de la prueba de invierno.

¿Esa diferencia podría estar relacionada con la brecha que existe en el sistema educativo dependiendo si son colegios particulares, subvencionados, municipales y SLEP?

Existe una brecha, sí. Ahora, lo que el estudio hace no es establecer una causalidad. De hecho, hay lo que se llama como una correlación espuria, en el sentido de que, por ejemplo, no es que si tú cambias de colegio a un estudiante mágicamente su puntaje vaya a subir, sino que existe la tercera variable que explica ambas simultáneamente, por eso está este comportamiento coordinado.

Pero claro, si me sacas del rol de profesional estadístico y me preguntas desde por mi experiencia trabajando en diferentes sectores socioeconómicos en la enseñanza de la matemática, definitivamente existen una serie de diferencias en múltiples ámbitos que permite que quienes tienen acceso a un colegio de dependencia particular pagada, tengan también una serie de otros factores protectores que facilitan su estudio, que les permiten un acceso más depurado a la información, que tienen los espacios para poder dedicar como primera y única prioridad la segunda revisión de la prueba.

También suele pasar que se critica mucho la prueba, aunque creo que no es tanto un tema de instrumentos que utilicemos para medir, sino que tiene más bien que ver con las brechas que vienen desde antes, con cómo les entregamos educación a los distintos sectores del país. Pero quiero ser bien enfático que eso no sale del estudio que escribimos, sino que es mi opinión a raíz de mi experiencia enseñando matemática.

¿Las personas que dan la prueba por segunda vez necesariamente son estudiantes que en la primera rendición no le dio el puntaje o son personas que eventualmente saben que pueden mejorar su puntaje y optan por darla?

Es muy inusual que un estudiante quiera rendir la prueba por segunda vez solo por mejorar el puntaje, dado que existen muy pocos incentivos, digamos. La persona que entra a una carrera, por ejemplo, obtiene 100 puntos, por tanto, la persona que entra en el puesto 1 y la persona que entra en el puesto 100, salvo algún beneficio de alguna institución externa que premie buenos puntajes, el acceso a la carrera es en igualdad de condiciones.

A partir de la primera clase que tengas en tu establecimiento de educación superior ya es irrelevante con qué puntaje entraste si es que lograste el puntaje de corte y te pudiste matricular. Entonces, en ese sentido, el perfil no es un estudiante necesariamente autoexigente que tenía un puntaje, pero quería entrar con uno mejor, sino que responde a varios criterios.

Uno, es que tienen carreras de alta demanda, usualmente Medicina es como la más icónica, pero también se puede dar en carreras como Ingeniería o Derecho donde los puntajes de corte ya son excesivamente exigentes y allí es bastante usual que quien no logra entrar en una primera oportunidad en lugar de ingresar a planes de bachillerato o de buscar alguna vía de acceso especial, está la alternativa de rendir la prueba una segunda vez y ahí puedes entrar de manera mucho más segura o con más variables que puedes manejar.

Hay otros estudiantes que, conociendo la vida universitaria, se dan cuenta de que la carrera que escogieron a lo mejor no era la que más les gustaba. Ocurre también mucho que el estudiante está indeciso en verano en egresar de cuarto medio y una vez dentro de la universidad se da cuenta que su vocación a lo mejor va por otro lado, puede haber alguna circunstancia que lo lleve a querer estudiar otra carrera y se retiran del programa al que ya pertenecían para rendir la PAES de invierno.

Uno de los motivos por los que se implementó la PAES de invierno tiene que ver también con el hecho de que la prueba se haga en un solo día, ya que hay muchos factores circunstanciales que podrían perjudicar a un candidato que sea apto para entrar a la universidad. Entonces, tener una segunda instancia de rendición ayuda bastante a poder recuperar esos talentos.

Por ejemplo, es muy común, entendiendo que este es un perfil adolescente, que a algunos estudiantes les vaya mal porque hubo un mal manejo de la ansiedad, porque no lograron gestionar el sueño la noche anterior, muchas veces hay problemas personales. Yo he tenido estudiantes con buen rendimiento y justo el día o la semana de la prueba su pareja les terminó el pololeo y no rindieron tan bien como habían rendido en los ensayos.

Ahora, en cuanto a lo que tenemos en datos, lo que se puede mirar es que efectivamente en la composición hay una mayor proporción de estudiantes de colegios particulares que rinden la prueba de invierno.

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¿Qué hace eventualmente que el estudiante aumente su puntaje entre una prueba y otra, más allá del tiempo para estudiar?

Hay un factor que creo que es bastante importante que establece el estudio, pero también como educador te puedo comentar que el proceso desde la PAES de regular hasta la PAES de invierno es superdiferente y desafiante para el estudiante porque requiere mucha autorregulación, en el sentido de que, cuando estamos trabajando en la PAES regular seguramente son estudiantes que de 8 a 3 de la tarde o de 8 a 5 de la tarde, según el establecimiento, por tanto, estás constantemente presionado por los adultos a mantener rutinas de estudio, rutinas de sueño, hábitos como en general no exigen que tú mismo sepas qué es lo que tienes que hacer para mejorar tu rendimiento.

Una vez que el estudiante egresa y ya no tiene esta rutina de necesariamente tener que ir al colegio, tienen más distracciones, no tienen la presión externa de tener que cumplir con una asistencia, que depende mucho del estilo de vida que tenga cada familia; la forma en que el estudiante considera que está preparado o cómo se va a preparar.

Por ejemplo, un estudiante de colegio particular pagado es altamente probable que, a lo mejor, tenga papás que son profesionales y que pueden dimensionar la exigencia por la que el estudiante está pasando cuando va a rendir la prueba por segunda vez. En cambio, a lo mejor, un estudiante que viene de un colegio SLEP va a priorizar quizás el hecho de que puede tener una carrera técnica, se da mucho también esta idea de trabajar mientras prepara la PAES. Por lo tanto, los espacios también cambian, uno en el colegio tiene bibliotecas, lugares donde puede estudiar y no necesariamente es así en la realidad interna de cada familia.

Factores hay millones, pero yo diría que el principal cambio o el principal desafío que tiene un estudiante cuando va a rendir la PAES de invierno después de haber rendido la regular, habiendo decidido no ingresar a la educación superior, es la autorregulación. La idea de decir, tengo que estudiar al mismo ritmo que llevaba en el colegio, tengo que identificar dónde están mis oportunidades de mejora y todo esto lo tengo que hacer sin la guía de un adulto. Creo que ese es el cambio más importante de las reglas del juego para efectos de preparación.

¿Es un espacio de tránsito similar al que se experimenta cuando se ingresa a la universidad?

Claro, pero en la universidad si bien no tienes a una persona que esté como constantemente preocupada de que hagas todo lo que se dijo que tenías que hacer, tienes instancias o hitos intermedios donde también debes responder. Tienes controles, tienes pruebas, debes entregar trabajo, hay cursos con asistencia, debes asistir a los laboratorios, la clase es en un horario fijo.

En cambio, el estudiante PAES que no va al colegio, a lo mejor si se propuso estudiar de 9 a 11, se puede despertar a las 10 y decir: estudio de 12 a 2, por ejemplo. Entonces, todo ese tipo de negociaciones es mucho más difícil hacerlas si no estás estudiando dentro de un sistema educativo, dentro de algún establecimiento que imponga alguna rutina.

Y respecto de la presión que sienten los estudiantes entre la rendición de una y otra PAES, según tú experiencia, ¿los alumnos le dan mayor preponderancia a una que a otra?

En la opinión pública creo que no está tan bien fundamentado, se piensa que la PAES de invierno es más fácil. Sin embargo, creo que tiene más que ver con que existen menos exigencias para uno cuando la prepara, ya que cuarto medio es un año difícil en general. O sea, uno ahora lo ve con perspectiva porque es adulto, pero para un estudiante están pasando muchas cosas simultáneamente.

Está como esta idea de: me tengo que despedir de mis amigos de toda la vida, vamos a tomar caminos diferentes, tengo que prepararme para la graduación, tengo incertidumbre por el futuro. Las personas que tienen mis redes de apoyo tienen muchas expectativas sobre mí y yo no estoy seguro si voy a poder estar a la altura de esas expectativas.

Esto, junto con la idea de que tengo que encontrar cuál es mi vocación, tengo que decidir ahora, en un momento donde el relato es más dramático, aunque yo creo que no es tan grave que a mitad de camino te des cuenta que tu carrera no va por una línea recta, pero sí es común en el adolescente pensar que están tomando una decisión que va a marcar como todo el resto de su vida.

Entonces, todos esos son factores externos, y a eso súmanle fiesta de graduación, competencias de alianzas, las relaciones interpersonales, la noción de pertenencia que en la adolescencia está mucho más marcado; son factores que hacen que el proceso se viva de una forma mucho más intensa la primera vez.

La segunda, claro, tienes quizás más perspectiva. Tienes también el espacio de dedicarte únicamente a eso, entenderlo como la única responsabilidad de estudio, que es diferente también al cuarto medio donde tienes que estar preocupado de tus notas de enseñanza media, de tu ranking, también hay otras asignaturas que no tienen implicancia directa con la PAES a las que también debes responder.

Por lo tanto, en ese sentido, creo que eso hace que la dificultad percibida de la PAES de invierno sea menor a la dificultad percibida de la PAES regular.

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