Entre 100 y 180 mílimetros de lluvia pronostica la Dirección Meteorológica de Chile entre la madrugada del viernes y la noche del domingo, para las regiones de Coquimbo, Valparaíso y Metropolitana. El experto en hidrología llamó a considerar aquellos cursos de ríos que parecen secos, pero que con el temporal crecerpan rápidamente y de manera peligrosa.
Hace días que la población y las autoridades se preparan para el evento meteorológico que ya comenzó a sentirse en gran parte de la zona sur, centro y norte del país. Se trata de una secuencia de tres ríos atmosféricos que se pronostica generen enormes cantidades de aguas lluvia por metro cuadrado para los próximos días, lo que podría generar problemas y alteraciones para la normal realización de actividades diarias.
A consecuecia de las intensas lluvias que se preveén, se levanta una alerta respecto de los cauces de ríos que hoy se encuentran secos, ya que una gran cantidad de agua caída a esos lechos, más la cantidad de elementos que en el puedan estar, lo convierten en un potencial riesgo si se cumplen los pronósticos.
“Leonardo Da Vinci decía ‘tratándose del agua, acudid primero a la experiencia y luego a la razón’. Y la experiencia nos dice que los riesgos en un país como Chile, con altas cordilleras y pendientes, sumado a lluvias intensas en cortos periodos de tiempo, son siempre altos y en todo el territorio nacional”, sostuvo el Ingeniero Forestal y doctor en Hidrología, Roberto Pizarro.
-¿Qué zona del país considera usted que presenta mayores riesgos para la población en este evento en particular?
Creo que la región de Coquimbo y las zonas de Atacama pueden presentar riesgos muy altos, dado que se pronostican montos altos de precipitación para esas zonas, que son carentes de vegetación, suelos muy delgados y erosionados y altas pendientes, sumado a que han sufrido periodos de varios años con sequías extremas, lo que les quita una cultura de enfrentar los riesgos de los excesos de agua, hecho que la zona sur sí posee por la mayor recurrencia de fenómenos extremos de este tipo.

-¿Cómo se debería comportar el terreno ante el fenómeno de lluvias intensas que se espera afecte al país estos días?
Hemos tenido un año seco hasta el momento y eso determina que tengamos suelos y vegetación secos en general, los cuales en una primera etapa absorberán el impacto de las lluvias, que es el rol que juega el llamado complejo suelo vegetación.
Pero, una vez saturados los suelos y cuando la vegetación no sea capaz de retener y/o almacenar agua, comenzará el proceso de escorrentía superficial que se incrementará en el tiempo, aunque con aspectos diferenciales dependiendo de la intensidad de la lluvia (si es muy intensa en corto tiempo se saturarán los suelos), si el suelo es delgado o arcilloso, también se saturará rápidamente, o si hay escasa vegetación en el ecosistema, también habrá rápida saturación.
-¿En que consiste el proceso de escorrentía?
El concepto se conoce como umbral crítico de escorrentía, y dice relación con la cantidad de milímetros que necesita un ecosistema determinado para que empiece a existir escorrentía superficial. Dicho de otra forma, cuántos milímetros se necesitan para que los suelos se saturen. Y ese umbral, siendo muy variable, debería andar por los 15 milímetros de lluvia caída. Por tanto, montos altos de lluvia como los que se pronostican son elementos que considerar y que deben ser debidamente aquilatados para no tener mayores impactos.
-En términos concretos, ¿qué significan estos montos de lluvia para una ciudad?
Por los montos que se predicen, serán lluvias intensas que superarán en varios casos los 20 milímetros en una hora, lo que significa que caerán solo en una hora 20 litros por cada metro cuadrado.
Cuando se habla de 1 mm de lluvia, se habla de 1 litro que cae por cada metro cuadrado. Dicho de otra forma, en una manzana de 100 por 100 metros, caerán en esa hora 200.000 litros de lluvia; multiplique ahora cuántas manzanas tiene cualquier ciudad de Chile y le da cifras estratosféricas.
Y a eso hay que sumar que no lloverán 20 milímetros, sino que se predicen más de 150 mm en promedio en todo el fenómeno meteorológico. Todo eso preocupa, porque es difícil que las ciudades estén preparadas para soportar estos impactos sobre el sistema urbano.

-¿Y en las zonas rurales?
Allí la expresión serán los ríos y quebradas que se activarán por sobre la normalidad manifestada hasta ahora. Como son precipitaciones intensas, las aguas se concentrarán rápidamente transitando desde las laderas hasta las quebradas y cursos mayores de agua, como esteros y ríos. Por ende, se esperan caudales punta o máximos que superarán los valores medios y en muchos casos andarán cerca de los valores más altos registrados.
Esto determinará procesos de remoción en masa, es decir masas de agua y suelo que se desprenden de los taludes de los cerros y escurren aguas abajo, interrumpiendo caminos y cayendo sobre obras civiles. Crecidas que definirán inundaciones con alta energía y otras con menor energía y que tienden a depositarse sobre riberas y zonas cercanas.
También deberían verificarse fenómenos de crecidas de las riberas y aumento de las probabilidades de erosión lateral en riberas, donde se ocupará gran parte de los lechos de ríos y esteros. Y hay que recordar que los caudales circulantes no es solo agua, sino también sedimentos que se suman al caudal circulante. Dicho de otra forma, hay un caudal líquido y uno sólido al configurarse las crecidas.
-¿A qué riesgos se puede enfrentar la población en el marco del sistema frontal y qué debería hacer?
Los riesgos son de impactos sobre bienes muebles e inmuebles, sobre infraestructura crítica y de todo tipo, y sobre vidas humanas. Por eso es imprescindible que la población coopere con los organismos encargados de las tareas de seguridad.
Esto pasa por estar atentos a las recomendaciones que emanan desde los gobiernos locales (municipios), de SENAPRED y de las instancias gubernamentales, las cuales responden a condiciones particulares en un país tan diversos como el nuestro. No exponerse en situaciones riesgosas, a no ser que sean situaciones especiales y muy justificadas, lo que implica restringir desplazamientos, sobre todo en zonas rurales, pero también en ciudades que están sufriendo colapsos de su infraestructura. Y, como sabemos, el viento puede provocar cortes de energía, por lo que hay que estar preparados en casa con linternas, pilas y velas por eventuales cortes, además de agua por eventuales interrupciones del servicio.



