Esta semana en Chile volvimos a conversar sobre el Estrecho de Magallanes. Nuevamente fue por declaraciones erradas reclamando soberanía sobre esa zona geográfica que es completamente chilena, según el Tratado de 1881 y 1984, incluidas las bocas o entradas de cada lado. Ahora fue el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien movió las aguas y el oleaje salpicó a su gobierno, ya que provocó un incidente diplomático.
La importancia del Estrecho de Magallanes es geopolítica, geoeconómica, territorial y estratégica, y para nuestro país una oportunidad de repotenciar el tránsito de embarcaciones por la zona austral. Esta relevancia se debe a que, primero, vincula los dos principales océanos del mundo en términos de comercio mundial, el Pacífico y el Atlántico. Segundo, es el estrecho más seguro del planeta, ante las turbulencias que se viven por conflictos armados en zonas como Ormuz o en los estrechos indonesios acosados por la piratería.
En el ámbito de la logística y el transporte marítimo hoy se habla de choke points o puntos de estrangulamiento (paso geográfico estrecho), que son aquellos lugares claves a nivel global para el comercio internacional, el flujo de energía, de petróleo, gas, etc.
“El Estrecho Magallanes ha recuperado relevancia e importancia porque está dentro de esos choke points a nivel global, que son clave en el flujo marítimo de mercancías, para conectar distintos océanos y la verdad que, sobre todo con los problemas que está teniendo el canal de Panamá respecto a sus exclusas, mucho de ese tráfico se ha derivado al estrecho”, explica John Griffiths, general (r) del Ejército, doctor en Estudios Americanos, especialista en seguridad internacional y defensa.
Sin embargo, el potencial real de este paso lo ven los expertos en estas materias y los chilenos que viven en la zona de Magallanes, pero para el resto del país es como si fuera otra nación. La lejanía evidentemente juega a favor de ese “desapego” o desconocimiento. Pero las autoridades políticas tampoco muestran constancia en relevar su importancia, hasta que no aparezca algún funcionario argentino demandando lo que no es de ellos. Ahí recién aparece el resto de los ciudadanos a defender lo que es nuestro.
Por eso, “el papel de Chile es básicamente refrendar los tratados con Argentina respecto al control del estrecho exclusivo de Chile y el control de las dos bocas. Pero eso, claramente, es una tarea que de alguna manera hay que hacerse cargo y probablemente no es de la noche a la mañana. Para la gente que vive allá, los magallánicos, es un asunto mucho más sensible e inmediato. El resto del país, a veces, altas autoridades lamentablemente, no tienen mucha conciencia de eso. El rol que está recuperando el estrecho de Magallanes, incluso en la carrera geopolítica”, comenta Gilberto Aranda, analista internacional y académico del Instituto de Estudios Internacionales de la Universidad de Chile.
Porque efectivamente, cada cierto tiempo, desde Argentina alguna autoridad reclama equivocadamente que tienen algún derecho sobre parte del Estrecho de Magallanes. Recientemente fue el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien expresó soberanía de su país en el estrecho. Provocó la reacción esperada desde Chile, y luego de las aclaraciones oficiales, la tensión comienza a disminuir.

Pasado, presente y futuro
Y la pregunta es evidente: ¿por qué no reconocemos el valor estratégico que tiene el Estrecho de Magallanes para Chile? ¿Qué falta para que se le considere como una apuesta relevante para el comercio internacional y retomar lo que este paso fue hasta 1914?
“Somos un país esencialmente minero y miramos para el norte; y después agrícola y nos miramos al ombligo. Y entonces nos cuesta pensar en términos que no sean exactamente los mismos que venimos pensando el país desde el siglo XVI, y ya estamos en el siglo XXI. Entonces hoy, el Estrecho de Magallanes, que tiene 630 kilómetros de punta a rabo, que mucha gente se lo imagina como el mar donde vamos a ir todos a morir, es una piscina, no hay olas o estas no alcanzan los 40 centímetros”, dice el analista Jorge Guzmán, para reflejar el poco conocimiento que los ciudadanos chilenos tenemos de este punto de nuestro territorio.
“Hasta 1914 era evidente, palpable, visible el tráfico, porque las naves que tenían que pasar del Atlántico al Pacífico, del Pacífico al Atlántico, una de las vías más importantes y seguras es el Estrecho Magallanes”, nos recuerda el analista internacional Gilberto Aranda.
Justamente, en 1914 se inauguró el Canal de Panamá y eso trasladó gran parte del tráfico a esa zona, ya que disminuyó los tiempos para navíos de Estados Unidos y también europeos. Hoy, debido a la cantidad de tráfico existente, el Canal de Panamá a veces no da abasto. Pero también está el papel de Estados Unidos, que quiere que sea básicamente un canal tributario (suyo), ya que es uno de los países que contribuyó a la construcción del canal de Panamá. Eso hace que se revitalice como opción el Estrecho de Magallanes.
“Ahora aparece mucho más visible que el estrecho de Magallanes va a recobrar gran parte de lo que fue en el pasado y va a ser una ruta también crucial por lo que está intentando hacer Estados Unidos más al norte. Ahora, Estados Unidos va a intentar quedarse con todo, por supuesto, o más bien, influir en todo. Pero ahí está el papel de Chile de reafirmarlo”, plantea Aranda, respecto de defender la soberanía sobre el estrecho.
La mejor alternativa hoy
“Durante el periodo del 2023-2024, una sequía asociada a El Niño -la tercera más intensa desde 1950- reveló la fragilidad del Canal de Panamá: los cupos diarios cayeron de 36 a 22 buques y el calado se restringió a 13,11 m (Labrut, 2024). Aunque el flujo se normalizó gradualmente a comienzos de 2025, la Autoridad del Canal admite que el embalse Río Indio (USD 1.600 millones) es imprescindible para garantizar la seguridad hídrica a medio plazo (Miller, 2024). Las limitaciones provocaron demoras de hasta 21 días, mayores costos operativos y desvíos hacia rutas alternativas”, indica un texto de análisis de la situación de los estrechos, de José Ignacio Álvarez Chaigneau, capitán de Navío IM (R), y profesor de la Academia de Guerra Naval de Chile.
En ese texto publicado en una revista de Defensa, señala que uno de los principales beneficiarios de la crisis del canal de Panamá fue el Estrecho de Magallanes: “Los tránsitos aumentaron 25% interanual en enero-febrero de 2024 y 83% frente a 2021, impulsados por las restricciones panameñas y la demanda energética del Cono Sur, lo que fue ratificado por la Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante de la Armada de Chile (DIRECTEMAR)”.
Hoy por este punto de nuestro territorio pasan 2.200 a 2.500 barcos al año. En el estrecho de Malaca pasan más de 100.000, o sea, el tráfico en el estrecho de Magallanes es el 2% de lo que va por el estrecho Malaca o Singapur.

Carta de navegación oficial del Servicio Hidrográfico y Oceanográfico de la Armada (SHOA) – Armada de Chile. Estrecho de Magallanes – Islotes Evangelista a Punta Dungenes. Nota: La fotografía incorpora la ruta de navegación completa (línea color rojo) del Estrecho, conformado por su acceso desde el weste en el Océano Pacífico (Islotes Evangelista) y la boca oriental del estrecho, en Punta Dungenes, donde se conecta con el Océano Atlántico (SHOA, 2015, actualizado 2025). Imagen e información del texto consultado de autoría de José Ignacio Álvarez Chaigneau.
Cercanía a la Antártica
No hay que olvidar tampoco que Chile tiene tres pasos interoceánicos: el Estrecho Magallanes, el Canal Beagle y el Mar de Drake. Y si sumamos su proximidad a la Antártica, el Estrecho Magallanes adquiere mayor valor hoy día.
John Griffiths considera que “lo que sucede en el extremo austral de Chile, en la Antártica en particular, es vital para nuestro país. Porque la corriente Humboldt es la que permite la riqueza de recursos marinos que nosotros tenemos a lo largo de toda nuestra costa, desde el sur hasta Arica. Y por si eso fuera poco, toda la vida acuática en materia de algas captura carbono. Y es una cifra relevante e importante, y tan importante como la Amazonía, en la captura de carbono a nivel global”.
Por eso, el especialista en seguridad internacional y defensa concluye que “la calidad de nuestras aguas, la riqueza marina que existe, la moderación del tiempo atmosférico, del clima, es vital respecto a lo que pasa en la Antártida. Entonces, son muchas circunstancias que convergen y que es importante tenerlas en consideración desde la perspectiva geográfica y geopolítica”.

En Febrero del 2006, por primera vez navegó el Estrecho de Magallanes y canales interiores con Prácticos chilenos, el buque de pasajeros “Queen Mary II”, cuya eslora es 341 de metros y su manga de 41 metros.
Historia repetida
No es la primera y, probablemente tampoco será la última declaración que venga del otro lado de la cordillera que intente desafiar los tratados vigentes. Esta vez fue el jefe de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier general Gustavo Javier Valverde, quien manifestó que “Magallanes, el sur, el (Pasaje de) Drake, todo eso es soberanía, hay que mantener ahí, hay que hacer presencia porque eso es una llave bioceánica, Atlántico-Pacífico”, dijo el canal de YouTube “La Fábrica del Podcast”.
Su declaración provocó un incidente diplomático, ya que Chile reaccionó rápido, y desde el vecino país rechazaron tajantemente que lo dicho por Valverde era la posición del gobierno, al contrario, manifestaron su total reconocimiento del Tratado de Límites de 1881 y el Tratado de Paz y Amistad de 1984, que garantizan la plena soberanía de Chile sobre todo el Estrecho de Magallanes.
Pero esta historia ya la conocemos. En abril de este año, el jefe del Servicio de Hidrografía Naval de Argentina, contraalmirante Hernán Montero, también en un podcast de YouTube llamado “Oid Mortales”, dijo que la boca del Estrecho de Magallanes le pertenece a la Argentina.
“Es un canal internacional, está dentro de espacios marítimos chilenos (…), tienen que mantenerlo expedito y no se puede interrumpir la navegación, pero es chileno, excepto la boca (…). La boca de Magallanes es argentina. La boca que une Cabo Vírgenes con Punta Dúngenes y de ahí hacia el Este, es argentina”, aseguró en la entrevista. Chile también reclamó, pero más allá de las disculpas ofrecidas, miembros de las fuerzas armadas trasandinas insisten en desconocer públicamente el Tratado.
En 2021 fue el Gobierno de Argentina que estableció el Decreto 457/2021, que contemplaba una administración compartida del Estrecho de Magallanes y el Pasaje de Drake, y ante la protesta formal del Gobierno chileno, decidió derogar dicha orden en marzo de 2025.
La respuesta argentina y el decreto
Según el analista internacional Gilberto Aranda, los comentarios de los altos mandos argentinos “no son tan originales, porque ya en otras ocasiones hemos tenido decretos de Argentina y en eso se escudan, se amparan los altos uniformados argentinos”.
En cuanto a la reacción de Chile, para Aranda fue “correcto lo que se hizo, mucho mejor que hace cuatro meses, pero se pueden hacer más cosas para de alguna manera reivindicar la soberanía de Chile en esa parte. Y (se requiere) mucha educación para afrontarlo con claridad, que el resto del país tenga muy claro el rol geopolítico y estratégico de esa zona tan relevante para el futuro del país”.
Por ello, el analista insiste que “lo que Chile tiene que hacer es perseverar en la derogación del decreto 457, que emana de Relaciones Exteriores Argentina, que habla de control compartido de esta zona desde el año 2021”.
Y agrega que, probablemente vamos a tener otros desplantes de autoridades trasandinas, “porque particularmente los sectores castrenses argentinos se sienten muy confiados porque se le ofreció a Estados Unidos una base naval en Ushuaia, se sienten confiados por la buena sintonía entre Washington y Buenos Aires, se sienten confiados porque Argentina ha tenido un absoluto alineamiento en el Escudo de las Américas. Un poco ese contexto de cooperación entre ambas administraciones, estadounidenses y argentinas, es el que hace que algunos generales opinen sobre temas que están ya zanjados, y en mi opinión eso va a seguir“.
Porque “el Escudo de las Américas trae esta derivada, que es la competencia geopolítica, países que se nos pide que incrementemos los presupuestos de defensa, que compremos armas de Estados Unidos, pues para qué sirve, para mostrarnos los dientes, eso es bien complejo”, asegura Gilberto Aranda.
En definitiva, ni el tema comercial con los tratados de libre comercio que fueron tan importantes antes, ni la afinidad política que podría considerarse entre los presidente de Chile y Argentina, son hoy día temas cruciales como lo es el regreso de la relevancia geopolítica. Esa es la cuestión, y Chile tiene que tenerlo claro, y en eso coinciden los analistas consultados.



