El mandatario volvió a cuestionar a quienes lo critican por autoritario ante los cambios a la Constitución que propone y señaló que “las balas no atraviesan las piezas de sus casas”. Durante la entrega de vehículos blindados a la PDI, el Jefe de Estado dijo que de nada sirven mayores recursos “si no hay respaldo legal, si no hay respaldo político, si no hay actitud”.
Poco a la interpretación dejó el presidente José Antonio Kast, respecto del propósito que hay detrás de los cambios constitucionales que plantea el Gobierno, cuando en una actividad en la plaza de la Constitución volvió a defender la idea de que sea el Presidente de la República quien establezca un nuevo estado de excepción para combatir el crimen organizado, sin autorización del Congreso y hasta por 8 meses, medida que ha sido calificada como iliberal y autoritaria por expertos constitucionalistas.
En su intervención, el presidente Kast volvió a criticar a quienes cuestionan la calidad técnica de la norma, asegurando que “el país atraviesa por momentos difíciles, por momentos complejos en tema de seguridad. Muestra de ello, es la alegría que sienten los ciudadanos más vulnerables, en los sectores más complejos cuando ven la presencia policial. ¿Por qué un niño se alegra cuando los ve en las calles, cuando los ve presentes, cuando ve a Carabineros?, porque tiene temor“.
“Eso es algo que algunos quizás no sienten, porque viven tranquilos, porque viven en lugares donde no se percibe el crimen organizado, donde las balas no atraviesan las piezas de sus casas, donde a un comerciante no le cobran por abrir a ciertas horas su local, donde alguien no tiene necesidad de ir a donde otra persona a pedir un préstamo, mal denominado gota a gota, que no se paga con intereses, no le mandan un mail para decirle que está debiendo una cuota. No, van y lo golpean. Ese es el gota a gota”, sostuvo Kast.
Asimismo, el Jefe de Estado argumentó que no sirve de nada destinar mayores recursos a las policías si no hay carácter y decisión política, revelando que el fin último de la propuesta constitucional es establecer un mecanismo autoritario.
“El Estado necesita más recursos para enfrentar al crimen organizado, al narcotráfico, al terrorismo. Necesita recursos como estos, como estos vehículos city car, vehículos blindados, vehículos de apoyo para el binomio que es tan importante (…) Pero los planes se pueden desarrollar, podemos entregar los vehículos, pero si no hay respaldo legal, si no hay respaldo político, si no hay actitud, si no hay voluntad de respaldarlos, ¿de qué sirven los vehículos? No sirven de nada”, afirmó.
Pese a esta afirmación, es el mismo presidente Kast quien recurrentemente destaca el trabajo del Ministerio de Seguridad Pública respecto de la persecución de bandas criminales y decomisos de droga, dando cuenta que la actual legislación ya entrega las herramientas necesarias para enfrentar el crimen organizado sin tocar la Constitución.

Gobierno entrega vehículos a la PDI y reitera cambios a la Constitución.
Falta de actitud no un problema de la Constitución
Sin embargo, el mandatario insiste que “se necesita una legislación acorde para el nuevo esquema de los delitos y por eso hemos presentado la agenda contra el crimen organizado y el terrorismo, que es una agenda completa, muy amplia”, asegurando que junto con dotar a las policías de mayores recursos, es necesario “permitir que nuestra Constitución incorpore el concepto de la seguridad pública, pero de manera real, fuerte, contundente, y eso no quiere decir que queramos pasar a llevar algún derecho fundamental de las personas y en eso estamos trabajando. Porque una cosa es habilitar en la Constitución la seguridad pública y otra es instalarla a través de una ley orgánica constitucional”.
“Necesitamos dotar de mayores medios a nuestras policías, pero vuelvo a insistir: más medios no tienen sentido si no hay voluntad política, si no hay carácter, si no hay decisión para apoyar a nuestras fuerzas policiales”, reiteró Kast.
Sin asumir ninguna autocrítica por los cuestionamientos técnicos a la norma que busca cambiar la Constitución, la cual se ha hecho presente incluso por abogados constitucionalistas de centroderecha, el mandatario apeló al patriotismo de los parlamentarios para que aprueben la iniciativa “y todos nos unamos en torno al combate al crimen organizado con lo que sea necesario para habilitar la seguridad pública” en la Carta Magna.
Sin embargo, bajo la lógica del Jefe de Estado, poco importa si la norma está o no en la Constitución, ya que para que esta sea efectiva, según él, se requiere también carácter, algo que sin duda no se consigue con reformas constitucionales.
Pese a la incongruencia, el presidente Kast sostuvo que “aquí no estamos hablando de un delincuente habitual, estamos hablando de una persona fría, calculadora, que es capaz de mandar a matar, torturar, secuestrar, amenazar, sin piedad. Y el Estado, cuidando los derechos de las personas, tiene que reaccionar con fuerza, con firmeza, para que esas personas estén donde merezcan estar, que es en la cárcel, ojalá con penas más altas, ojalá con cadena perpetua y que Chile vuelva a ser un país seguro”.
Al ver la caracterización que hace el Jefe de Estado del tipo de delincuente que hay detrás del crimen organizado, es a lo menos paradójico que el mandatario a la vez plantee que aquellos militares que están condenados por “mandar a matar, torturar, secuestrar, amenazar, sin piedad” a otros chilenos durante la dictadura cívico-militar, sí deban terminar sus condenas en sus casas.



