Se espera que los artículos más regresivos en materia tributaria y aquel que indemniza los proyectos revocados ambientalmente, terminen en una comisión mixta del Congreso y en el Tribunal Constitucional.
La imagen del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN), abrazados y tomándose selfies para celebrar la aprobación en particular de la megarreforma, refleja finalmente que el “acuerdo” que consiguió el Gobierno en el Senado fue solo con la derecha, sin lograr la “legitimidad política” que exigía al inició de la tramitación la propia senadora de Renovación Nacional.
En cuanto a los artículos más regresivos en materia tributaria –según el Consejo Fiscal Autónomo- y aquel que indemniza a las empresas si se rechaza su permiso ambiental, terminarán en una comisión mixta del Congreso al igual que en el Tribunal Constitucional, luego que varios senadores de la oposición hicieran reserva de constitucionalidad.
Para el Gobierno la megarreforma se aprobó dentro del escenario que tenía previsto, ya que siempre contó con los votos de los senadores Matías Walker y Miguel Ángel Calisto, este último formalizado por fraude al Fisco y a la espera de que se vea su desafuero.
El propio presidente José Antonio Kast, ya se lo había anunciado a la oposición cuando participó del cónclave de los alcaldes en la Región de Coquimbo: “Está claro que, si nosotros aprobamos la reforma por un voto o por 10, viene un gobierno que no quiere la misma reforma y va a impulsar otra. Si esto se va a jugar en tres años y tantos más, no se va a jugar hoy”.
Sin embargo, este mismo argumento del mandatario siembra la incertidumbre en lo que ha se denominado el corazón de la mefarreforma, que dice relación con aquellos cambios tributarios que, precisamente, buscan dar certezas a los empresarios para invertir, dejando sujeta la implementación de la iniciativa a la elección del próximo gobierno.
Con los votos de Calisto, Walker y Kaiser
Pese a que todas las miradas se fueron en su momento con los senadores del PPD que pactaron una nueva fórmula con el Gobierno para la invariabilidad tributaria, eran los votos de Matías Walker y Miguel Ángel Calisto los que hicieron que el Ejecutivo se moviera siempre sobreseguro en el Senado, entendiendo que el apoyo de los parlamentarios de izquierda no era determinante para aprobar los artículos, sino más bien para dar la legitimidad política que “exigía” una parte del oficialismo.
En cuanto a la votación, la norma que baja el impuesto de las empresas del actual 27% al 23% fue aprobada con 26 votos, que incluye a todo el oficialismo (23) más los senadores de derecha Matías Walker, Miguel Ángel Calisto y Vannesa Kaiser.
La reintegración tributaria, por su parte, fue aprobada con 28 votos contra 22, siendo apoyada por el PPD Pedro Araya, el independiente Karim Bianchi y sus pares de la derecha no oficialistas Walker, Calisto y Kaiser.

Artículos al Tribunal Constitucional
Como era previsible, finalmente el Gobierno impuso su mayoría en el Senado y aprobó sin mayores cambios su megarreforma, pese a la serie de advertencias que realizó el Consejo Fiscal Autónomo y el Banco Central sobre los efectos regresivos que tendrá en la economía.
Entre los artículos que serán revisados por el Tribunal Constitucional a requerimiento de varios senadores de la oposición, está la polémica invariabilidad tributaria, cuya nueva fórmula fue acogida por el Gobierno, pero no así por sus impulsores Ricardo Celis y Loreto Carvajal, quienes la votaron en contra. Mientras que su autor, Pedro Araya, se abstuvo.
La norma a aprobada, por 26 votos a favor, 23 en contra y una abstención, fue observada constitucionalmente por el senador socialista Juan Luis Castro y la comunista Claudia Pascual.
Asimismo, la senadora de la Democracia Cristiana Yasna Provoste, hizo lo propio con el artículo 10, respecto de la exención del pago de contribuciones a la primera vivienda de los mayores de 65 años. La medida es cuestionada porque afectará a los municipios más vulnerables y no se excluye de su aplicación a las personas más adineradas, beneficiando, entre otros, a varios ministros del Gobierno.
En materia medioambiental, por su parte, la reserva de constitucionalidad apunta a la aprobación de la norma que permite que una empresa sea indemnizada con dineros públicos si la justicia rechaza su Resolución de Calificación Ambiental, la que fue apoyada con 26 votos (Calisto, Walker y Kaiser).

“Tutti-frutti” legislativo
El exministro de Hacienda y economista Nicolás Eyzaguirre, por su parte, hizo hincapié en un punto, que, según él, “pasó colado” en la megarreforma.
Eyzaguirre advirtió en radio Cooperativa que esta es una iniciativa legal “muy compleja, llena de detalles” y puso el acento en “la rebaja de impuestos corporativos con invariabilidad”, asegurando que “no es solamente para un inversionista que quiere meter una cantidad de plata y saber qué dividendos va a poder repartir, sino que es una invariabilidad para los socios. Ésa es la parte grave“.
El economista detalló que el mayor problema de la megarreforma es que se ha “dejado congelada toda la estructura de impuestos directos, que es la parte más importante de un sistema tributario”, agregando que, “a través de la carga global máxima que está en la ley, (…) tú no le puedes cambiar a los socios ni su global complementario, ni puedes apurar la repartición de dividendos, como se hace en todos los países de la OCDE”.
Según Eyzaguirre, esta es “una cuestión gravísima, porque toda la evidencia empírica señala que, al final, lo que recoge o no recoge el socio no es lo que mueve la aguja de la inversión. Lo que mueve la aguja es lo que paga la corporación, o sea, lo que se estaba bajando en primera instancia. Pero aquí, de pasadita, se inmovilizaron completamente los impuestos personales”.
El exministro de Hacienda, afirmó que por esta vía “Chile recauda 2 por ciento del PIB, contra un 8 por ciento del PIB promedio de la OCDE”.
De igual forma, Nicolás Eyzaguirre relevó que la estrategia “tutti-frutti” de la megarreforma del Gobierno, “fue de una astucia gigantesca, porque mezcló los temas más diversos y, a río revuelto, ganancia de pescadores“.



