El mandatario salió al paso de quienes lo califican de impulsar políticas iliberales como la restricción de derechos sociales por la vía penal o saltarse el Congreso para decretar estados de excepción constitucional. Pese al descarte, José Antonio Kast ha expresado públicamente su admiración por el principal impulsor de la “democracia iliberal”, el expresidente húngaro, Viktor Orbán.
Fue durante la ceremonia de cambio de directiva de la Federación de Medios de Comunicación Social, que el presidente José Antonio Kast, respondió al rector de la Universidad Diego Portales (UDP), Carlos Peña, que hace pocos días reiteró sus cuestionamientos al mandatario por las políticas “iliberales” que ha impulsado en estos meses de gobierno.
La crítica del rector de la UDP apuntó a los grandes conglomerados de medios de comunicación, por la “complacencia” con que tratan a las autoridades de este Gobierno, pese a que el presidente Kast empuja “una agenda con simpatías iliberales”.
El cuestionamiento del rector Peña, hace referencia al trato dispar que recibió en su momento la candidata Jeannette Jara por su condición de militante comunista, donde sí se le resaltaba constantemente la ideología de su partido y no importaban sus acciones.
“Si uno imagina por un momento que Jeannette Jara hubiera sido la Presidenta de Chile, yo les aseguro que hubiera hecho lo que hubiera hecho Jeannette Jara, aunque haya tenido la moderación, digámoslo así, propia de la más estricta socialdemócrata, siempre se le habría reprochado que ella creía o cree en la dictadura del proletariado. Y se habría dicho que es partidaria de Lenin y que habría ocultamente propósitos inconfesados, digámoslo así, de acabar con la democracia. Esto se dijo en la campaña. Sin embargo, tratándose del presidente Kast, a pesar que él tiene una agenda de esa índole, con simpatías iliberales, como las que yo denante describía, cuando uno representa eso dicen: no, no, no, por favor, júzguenlo por sus acciones, júzguenlo por su quehacer práctico”, acusó Peña.
Si bien no es la primera vez que el rector Carlos Peña alude al “iliberalismo” de José Antonio Kast, el mandatario optó por salir a enfrentar la crítica y alejarse del concepto, pese a “admirar” a uno de sus máximos impulsores, el expresidente de Hungría, Viktor Orbán.
“Yo tengo un compromiso irrestricto con la libertad de expresión, con el ejercicio libre del periodismo, porque la democracia sin prensa libre no es democracia (…) Y lo planteo también porque mucho se ha dicho, mucho se ha escrito, mucho se ha comentado, sobre todo en distintas columnas, de que uno o yo podría ser el representante de un gobierno iliberal y creo que es un buen momento para también ir aclarando ciertas cosas”, sostuvo el mandatario.
El presidente Kast agregó: “Uno podría decir, bueno, ¿en algún momento quien habla no ha respetado los resultados electorales, lo que ha dicho la ciudadanía en un ejercicio democrático? No (…) ¿Alguna vez alguien podría decir que hemos abusado, que he abusado de alguna facultad para socavar el régimen democrático? No ¿Acaso he censurado algún medio de comunicación diciendo este medio de comunicación no puede entrar? No”.
“Nada de todo eso ha ocurrido, pero siempre va quedando la sospecha y se va escribiendo y se va escribiendo y se van generando especies de mitos y eso lamentablemente va quedando. Lo importante son los hechos y en los hechos nosotros hemos defendido siempre la libertad de prensa, porque para al menos como yo lo veo, es fundamental para que haya libertad y para que haya democracia”, afirmó Kast.
Otro elemento que hace alusión a políticas iliberales por parte del Gobierno, es el reciente proyecto de reforma a la Constitución que, entre otros puntos, crea un nuevo estado de excepción constitucional por seguridad y faculta al Presidente de la República a declararlo sin consulta al Senado hasta por 8 meses.
Sobre el punto, el mandatario indicó que “algunos podrán molestarse, y es legítimo, cuando uno plantea un estado de emergencia como el que estamos planteando ahora, pero lo que planteamos es un debate parlamentario legítimo, donde serán los diputados, los senadores, los que tendrán que determinar cuáles son las normas que necesitamos para enfrentar, por ejemplo, el crimen organizado. Y ahí estará establecido cuáles son los derechos fundamentales que hay que resguardar y en qué casos algún derecho, pasando ya sea por el senado, por el parlamento o por los tribunales, pueda ser afectado momentáneamente para combatir organizaciones criminales”.
“Nosotros en eso hemos sido de una sola línea. Siempre presentamos un proyecto de ley y en estos cinco meses hemos presentado varios, les consta a los señores legisladores que ha sido un ritmo bastante intenso lo que les ha tocado ver en estos meses, pero el resultado más allá de si es un voto, dos votos, es el resultado que determina el parlamento y frente a eso nosotros acatamos, al igual que acatamos las instrucciones que da un tribunal, el Tribunal Constitucional”.
“Por eso es tan importante cuidar los dichos y no caricaturizar cuando se hace una cosa que está dentro de los marcos legales. La libertad de expresión, junto con la libertad de manifestación, con la libertad de opinión y la libertad de prensa, entre tantos otros principios, los defendemos y los promovemos”.

Presidente José Antonio Kast, descarta ser un Gobierno iliberal.
Admirador de la “democracia iliberal” de Orbán
La liviandad e inconsecuencia con que generalmente José Antonio Kast enfrenta los cuestionamientos a su ideología de ultraderecha, partiendo por negarla, lo deja constantemente en evidencia y contradicción, ya que, por ejemplo, mientras niega ser un iliberal, ha reiterado públicamente ser un admirador de quien es considerado uno de los impulsores de la “democracia iliberal”, el expresidente de Hungría, Víktor Orbán.
En un video enviado a la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), en marzo de 2026, Kast afirmó que “las medidas que se tomaron en Hungría sirvieron de inspiración para nuestro trabajo desde el primer día de gobierno”. Asimismo, en otras intervenciones catalogó a Orbán como un “ejemplo” y “faro en estas materias para toda Europa”, valorando sus políticas profamilia, de antimigración y resistencia al progresismo.
Es más, el año 2019, el presidente Kast señaló que se sentiría orgulloso de ser llamado el “Orbán chileno”, apuntando a una batalla cultural para instaurar la agenda de la ultraderecha.
Pero por más que lo descarte, los vínculos de José Antonio Kast con la agenda iliberal no solo son ideológicos, sino que también se ha materializado en acciones. Entre los años 2022 y 2024 el actual mandatario presidió la Political Network for Values (PNfV), organismo que actualmente está siendo investigado por eventual corrupción, ya que la administración de Viktor Orbán transfirió más de US$ 1,3 millones.
La denominada investigación “Orbán files”, busca determinar si se desviaron recursos públicos de Hungría para financiar agendas, partidos de ultraderecha como Vox en España y a la Conferencia de Acción Política Conservadora.

Presidente José Antonio Kast (izquierda) y el expresidente de Hungría Viktor Orbán (derecha), pincipal impulsor de la democracia iliberal.
“Democracia iliberal”
El término de “democracia liberal” fue acuñado en 1997 por el periodista y politólogo estadounidense, Fareed Zakaria, y dice relación que un régimen que respeta las elecciones democráticas, pero que desconfía de los otros elementos de la democracia, para lo cual se impulsan cambios con tintes autoritarios a la Constitución, con el fin de tener un control sin mayores contrapesos.
Para el historiador Sylvain Kahn y el geógrafo Jacques Lévy, ambos franceses, “la democracia iliberal no censura directamente los medios, ni instaura un partido único, pero reseca lo más posible el ecosistema del pluralismo”.
Por tal razón, se plantea que, si bien existen elecciones democráticas, una vez en el poder, se avanza paulatinamente en privar a los ciudadanos de sus derechos fundamentales. Asimismo, cuestionan la independencia del Poder Judicial y buscan debilitar los contrapesos institucionales.
En el caso de Chile, estas señales ya son evidentes con la aprobación de la megarreforma tributaria que se sacó sin mayor consenso político, las leyes penales que buscan restringir derechos sociales y la reciente reforma a la Constitución que pretende darle potestad al Presidente de la República para restringir libertades y aplicar estados de excepción constitucional sin la autorización del Senado y por hasta 8 meses.



