El exmandatario abordó diversos pasajes de su gobierno durante la presentación del libro La resaca, de Eugenio Tironi, donde se aborda de manera crítica su administración. En su exposición, reconoce que hubo una lectura insuficiente de lo que ocurría en el país y negó que se haya renunciado al programa tras los resultados del primer proceso constitucional.
Asimismo, el expresidente invitó a la izquierda a reflexionar en torno a la derrota electoral sufrida ante la ultraderecha, pero sin renunciar a la acción, advirtiendo que es prioritario escuchar a las personas ya que sigue “germinando un malestar que no fue resuelto anteriormente y que tenemos que canalizarlo de manera positiva”.
En una extensa intervención de 45 minutos el expresidente Gabriel Boric, reflexionó sobre distintos puntos de su administración que son abordados en el último libro de Eugenio Tironi, La resaca, y de cuya presentación participó el exmandatario.
“Sé que no es fácil encontrar el lugar desde el cual hablar como expresidente y por eso hay que ser muy cuidadoso. Mi intención hoy día no es ni buscar polémica, ni dar cuñas, ni hacer una autoflagelancia del gobierno, ni tampoco una defensa corporativa, ni ponerse como con caparazón a defender todo lo que se hizo, sino acoger la invitación y reflexionar”, partió señalando Boric.
En su análisis, el exmandatario explicó que para hacer política es necesario saber situarse y reconoció que “en noviembre del 2021, cuando es la primera vuelta y la elección parlamentaria, ya existían advertencias muy claras de este cambio de ciclo que Eugenio denomina un retroceso cultural, backlash dice él, no solamente en Chile, sino a nivel internacional”, elementos que estuvieron sobre la mesa previo a asumir en el cargo.
Entre estos, Boric identifica los resultados de la elección parlamentaria de noviembre de 2021, precedida por las municipales y la convención constitucional de mayo del mismo año.
Según el expresidente, “el resultado de la elección parlamentaria que deja a la derecha con una leve, pero, mayoría en el Congreso, debió haber sido un signo de advertencia muy claro respecto a que algo estaba cambiando en ese momento en las percepciones de la ciudadanía respecto de lo que estaba haciendo la política”.
Asimismo, apuntó a los “evidentes signos de desgaste y encierro de la convención constitucional”. Sin embargo, advirtió que “desde ningún punto de vista lo tildaría como un fracaso”, argumentando que “muchas veces se confunde el rechazo de las propuestas constitucionales con un fracaso del proceso”.
Sobre el punto, Boric recordó que el proceso constitucional tuvo “dos versiones”, pero “la segunda ha sido muy mirada en menos respecto de la responsabilidad que le cabe a la ultraderecha en el rechazo del texto”, destacando que “ambos procesos constituyentes son un aprendizaje tremendo para la política chilena y una muestra, creo yo hoy día, de la sabiduría del pueblo de Chile”.
El tema de la seguridad también fue identificado por el exmandatario como otro elemento que no se ponderó adecuadamente, pese a ser “una prioridad para la ciudadanía”. Boric explicó “la tasa de homicidios en Chile había venido al alza desde el 2015 sistemáticamente, salvo el año de la pandemia, de la cuarentena, y llega a su tope el año 2023, que es el año que se rompe la curva. Por lo tanto, la percepción de temor que tenía la ciudadanía ya era una realidad”.
“Independiente de cuánto de la realidad se convierte en percepción, el hecho es que, el que exista una percepción tan alta de inseguridad ya significa un límite en el ejercicio de los derechos de la ciudadanía, ante un problema que era real y que no era prioritario en ese momento o no fue tomado como prioritario por el gobierno que estaba pronto a asumir, lo cual es mi responsabilidad”, sostuvo el expresidente.
Otros de los elementos que planteó es “la presión económica” que tenía el país tras la segunda administración de Sebastián Pïñera y “el cambio de reglas a nivel internacional” a propósito de la invasión de Rusia a Ucrania.
Sobre esto último, Boric afirmó que “había signos que advertían del cambio de escenario. Esos signos no fueron, hoy día puedo evaluarlo a partir de las lecturas y de la reflexión del gobierno, no fueron leídos con la ponderación adecuada y acá voy a hablar solo por mí”.

Último comité político de la administración del expresidente Gabriel Boric.
El estallido, la incertidumbre y el miedo
El expresidente también abordó el rol que jugó, a su juicio, en el cambio del escenario nacional el estallido social y la poca capacidad que hubo para hacer una lectura apropiada de la ebullición social que significó ese momento y cuyas demandas no fueron atendidas.
Boric dijo que se “impactó mucho” cuando conversando con personas que apoyaron las movilizaciones, “vivieron el estallido social y la pandemia como una continuidad de crisis. Y, por lo tanto, como un momento no solamente de esperanza que estaba presente en el estallido, sino de gran incertidumbre. Y ante la incertidumbre del no saber qué va a pasar, por cierto, está la alternativa de la esperanza y qué es lo que se empuja, pero también paralelamente va corriendo por la otra pista, el miedo”.
El expresidente también detalló que si bien en “diferentes dimensiones, apoyamos las manifestaciones y estuvimos en manifestaciones durante el estallido social. Siempre se nos imputa que validamos la violencia, yo no validé la violencia. Y no creo que ni quemar los metros esté bien, ni que la violencia de las fuerzas del Estado contra manifestantes esté bien, ni que una violencia desde ningún punto de vista como acción política esté bien, pero fuimos parte de ese proceso”, el cual, “la ciudadanía después lo sintió como una crisis en continuidad con la pandemia”, ´precisó Boric.
Proceso Constitucional
Otro de los elementos que el expresidente Boric abordó fue el proceso constitucional, recordando que hubo dos instancias en que la ciudadanía rechazó el texto que se proponía.
En el primero, el exmandatario sostuvo que debieron “haber tenido una posición propia como gobierno frente a la deriva de la Convención Constitucional”, recordando que, tras reunirse con la mesa directiva, señaló que “Chile no quiere una constitución partisana. Pero eso fue absolutamente insuficiente y creo que se pudo haber hecho mucho más”.
Sin embargo, defendió el proceso deliberativo que generó el proceso constitucional, resaltando que la “Convención tiene que evaluarse con sus luces y sombras, porque hoy día hay un sector no solo de la derecha, pero principalmente la derecha, que ve todo lo relativo a la Convención Constitucional como algo negativo. Yo no creo que sea todo negativo, creo que hubo un proceso y un debate que no se había dado en Chile”.

Expresidente Gabriel Boric y borrador de la primera propuesta constitucional.
Retiros, acusaciones constitucionales y el primer gabinete
En su reflexión, Gabriel Boric también hizo referencia a su rol como oposición al segundo gobierno de Sebastián Piñera, poniendo el foco en los retiros previsionales en medio de la pandemia y las constantes acusaciones constitucionales que levantaron en contra de ministros.
“Creo que los retiros fueron un gran error, un gran error, es de las cosas que en política me parece que estuvieron mal”, agregando que fue una situación muy delicada y que “siempre tenemos el deber de legislar pensando no solo en la popularidad, en el corto plazo, en la inmediatez, sino en generar unas políticas públicas que sean consistentes y coherentes”.
Si bien Boric sostiene que el problema se genera porque “en el momento en que se discutió el primer retiro no estaban llegando las ayudas necesarias y por eso hubo tanto impulso”, reconoce que “la solución debió haber sido otra”.
Respecto de las acusaciones constitucionales, el expresidente afirmó que “hubo un mal uso” del instrumento “por nuestra parte como oposición. Recuerdo en particular dos, la acusación contra el exministro Figueroa, de Educación, y el exministro Mañalich”.
Asimismo, cuestionó que la derecha los criticara por las acusaciones constitucionales que presentaban, pero “terminó haciendo más acusaciones constitucionales de las que hicimos nosotros. Todavía pueden acusarme a mí, les queda hasta septiembre, pero hicieron más de once acusaciones constitucionales: la gran mayoría sin ningún tipo de sustento, la última contra el exministro Grau”.
Por tal razón, Boric llamó a terminar con esa lógica política de corto plazo, “lo que no significa dejar de ser una oposición dura, firme; yo creo que hay todos los méritos para hacerlo, pero con coherencia, con responsabilidad institucional”.
Otro de los aspectos abordados por el exmandatario, dice relación con el inicio de su gobierno y el rol que tuvo la llegada de Carolina Tohá al ministerio del Interior, descartando que la figura del PPD haya sido la salvadora de su administración, como se ha sostenido por distintos comentaristas políticos.
“Con la perspectiva de la experiencia, si tuviera que diseñar de nuevo el primer gabinete, lo haría de una manera más equilibrada, pero no equilibrada en el sentido del cuoteo, sino en el sentido de la experiencia en el manejo del Estado y en la incorporación de visiones que nos hayan permitido abrazar o aprehender el cambio de ciclo que estaba en ciernes”, afirmó Gabriel Boric.
Discrepancias
En una segunda fase de su análisis del libro “La resaca”, Boric discrepó profundamente que se diga que esperaron seis meses para gobernar, en referencia al resultado del primer proceso constitucional.
El expresidente aseguró que “antes del 4 de septiembre, como gobierno creamos el copago cero, una de las políticas públicas más apreciadas durante nuestro gobierno; ingresamos la reforma tributaria, iniciamos el proceso de diálogo para comenzar la reforma de pensiones, que llegó a puerto mucho después gracias a que hubo un proceso de diálogo previo”.
“La primera decisión que tuvimos que tomar respecto a gobernar fue respecto al Mepco, en donde hicimos justamente lo contrario de lo que realizó este gobierno respecto a quién traspasarle los costos de la crisis. Nosotros teníamos la inflación arriba y el precio de los combustibles arriba producto de la guerra en Ucrania, este gobierno la tiene por la guerra en Irán, tomamos decisiones opuestas, pero decidimos”, afirmó Boric.
Asimismo, se refirió también al rol que jugó Carolina Tohá en el gobierno y esta idea de que con ella el Ejecutivo “salvó los muebles”.
“Yo me atrevo a discrepar públicamente con esa tesis, porque sé que Carolina discrepa también de esa tesis. Porque nosotros tuvimos una situación muy atípica, que es que en segunda vuelta formamos alianza con quienes habíamos sido hasta ese momento adversarios políticos”, recordó el exmandatario.
Gabriel Boric complementó la idea señalando que lograron “formar en el gobierno un equipo, un equipo que tenía pesos y contrapesos, un equipo que dialogaba permanentemente y cuyos conflictos no se hacían públicos. Los ministros no se mandaban mensajes por la prensa, nunca, y cuando había diferencias, las resolvíamos”.
En ese sentido, destacó que el “comité político funcionó” y que el centro de “poder y debate” de lo cotidiano “no estaba en el Ministerio del Interior, estaba en el diálogo que yo tenía permanentemente con Carolina Tohá y Camila Vallejo. Entonces, ¿cuál es el problema de cuando se le atribuye solamente a Carolina? Es como que se declare inhábil o con una suerte de interdicción al resto, y se insiste con esta idea de la separación del socialismo democrático, Frente Amplio y PC, como si fueran además la misma cosa y creo que la cuestión es mucho más compleja que esa”.

Exministra del Interior Carolina Tohá y el expresidente Gabriel Boric.
No puedo pedir perdón por mis convicciones
Antes de enviar un mensaje a la izquierda, el expresidente descartó que se haya renunciado al programa de gobierno, resaltando que éstas “van desde las políticas sociales hasta la asociación público-privada”, destacando la alianza de Codelco-SQM como “uno de los hitos de los que yo personalmente me siento más orgulloso en nuestro gobierno. La creación de Novo Andino”.
En ese sentido, Boric agregó que “cuando se dice que se van a capitalizar 2400 millones de dólares (Codelco), están hablando de la capitalización de los ingresos del litio de la asociación público-privada que hicimos, porque las políticas públicas son políticas de Estado. Y que el Estado, en este caso, haya por primera vez desde 1971 ingresado como actor mayoritario en un área productiva, en este caso la minería del litio, es una cuestión no menor”.
“Cuando uno lee algunas editoriales o analistas, los analistas conversos son los más clásicos que están permanentemente interpelando para que nosotros nos convirtamos en lo que ellos se convirtieron, pero, yo no creo que tenga que pedir perdón por lo que creo, por las convicciones que tengo”, sostuvo.
Sobre el tema de seguridad, Boric marcó algunos matices, afirmando “que la discusión de seguridad bajo el liderazgo de Carolina Tohá se abordó con una seriedad tremenda durante nuestro gobierno y que creo que queda demostrado y probado con la declaración del actual ministro (Martín Arraú) cuando dice que el plan que elaboramos durante nuestro gobierno es suficiente para estar trabajando hoy día en materia de seguridad, que fue el tema del que habían hablado durante 12 años”.
Sin embargo, pese a los resultados concretos en materia de seguridad, el exmandatario señaló que no fueron “creíbles” y ese “es un tema que el progresismo y la izquierda tienen que tomar como bandera. La seguridad es un derecho principal para el ejercicio de los otros derechos. Y, además, la utilización de la fuerza, por la razón o la fuerza, por parte del Estado no solamente es legítima, sino que es necesaria”.

El expresidente Gabriel Boric junto a su familia en una de las últimas actividades de su mandato.
Invitación a la izquierda
Al cierre, el expresidente Gabriel Boric planteó una serie de desafíos para la izquierda, señalando que el capitalismo “y sus intentos de transformación radical fracasaron y debemos asumirlo como tal. ¿Significa eso que debemos resignarnos sin más a una suerte de inercia histórica dominada hoy por tecnoligarquías en alianza con el poder político de las ultraderechas en sus diferentes expresiones? Por supuesto que no”.
Citando a Max Weber y su ensayo la ética protestante y el espíritu del capitalismo, Boric aseguró que “la pregunta que debemos hacernos hoy es: ¿Cuál es nuestro sentido? No basta solo con la elaboración de políticas públicas acordes a un problema específico. Ante el cambio civilizatorio en el que estamos hoy día, tenemos que volver a preguntarnos cuál es nuestro sentido. Y eso es lo que es urgente elaborar, y para eso sirven las humanidades, para desde ahí pensar políticas públicas”.
Sin embargo, advirtió que para defender la política es importante que vayan “contracorriente”, menos reels, menos ocho segundos de atención, menos estridencia y más reflexión, más debate para la acción, no para otra cosa”, sostuvo.
Finalmente, el expresidente Boric dijo que la izquierda está debatiendo en diferentes espacios y “tenemos que hacerlo con la mayor seriedad”, invitando a los personeros a conversar “también con el pueblo en el que vivimos. Está germinando un malestar que no fue resuelto anteriormente, que sigue ahí latente y que tenemos que canalizarlo de manera positiva, constructiva, y esa es la tarea a la que debemos abocarnos”.



