Este viernes se conmemora un año de la tragedia ocurrida en la mina El Teniente de Codelco y aún falta por dilucidar si habrá sanciones para quienes resulten responsables de este accidente que le costó la vida a seis trabajadores y dejó lesionados a otros nueve. En esta segunda entrega del informe del Sernageomin, ahondamos en cinco elementos críticos que identificó la investigación.
El Informe elaborado por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) en torno al accidente fatal ocurrido en la mina El Teniente el 31 de julio del año pasado, es contundente e identifica cinco elementos críticos que derivaron en la tragedia; no la causaron, pero tampoco se evitaron los riesgos para las personas, sobre todo de los seis trabajadores contratistas fallecidos (uno de la empresa Salfa Montajes y cinco de Gardilcic) y otros nueve lesionados.
En la primera entrega de redacción sobre el informe les contamos que, en lo general, establece que el accidente “no se explica únicamente por la ocurrencia del fenómeno” sísmico o estallido de roca, “sino por la existencia de condiciones operacionales”, que expusieron a los “trabajadores a un escenario de riesgo significativo”.
Las conclusiones fueron rebatidas por Codelco en un recurso administrativo presentado “respecto de algunas conclusiones técnicas del informe” y, de acuerdo con la respuesta entregada a redacción cuando publicamos las principales conclusiones de este, la cuprífera estatal aseguró que en la investigación del Sernageomin se “omiten antecedentes relevantes y atribuyen retrospectivamente insuficiencias, sin identificar medidas técnicamente disponibles que hubieran permitido anticipar el accidente”.
En esta segunda entrega, analizamos el detalle del informe, respecto de la descripción de aquellos elementos que generaron riesgos a los mineros en la faena de El Teniente. Ello, porque la investigación permite diferenciar entre la causa física del fenómeno y “las brechas en los sistemas de control que no permitieron anticipar adecuadamente el riesgo ni establecer barreras preventivas eficaces para evitar la exposición de trabajadores en sectores críticos”.
Por ejemplo, se señala que “se registró continuidad de actividades con sismicidad fuera de rango, así como presencia y tránsito de trabajadores en sectores con antecedentes de daño previo (en 2023), sobreexcavación y alta complejidad geomecánica”. Es decir, que a pesar de que se registraba sismicidad más alta de lo normal, nadie tomó la decisión a tiempo de evacuar.
El accidente en la mina subterránea El Teniente provocó daños estructurales en el techo de la galería, el taller de mantención de la mina Andesita, generándose el desprendimiento de una cuña de roca de 24 m³ y de 60 toneladas aproximadamente. Adicionalmente, en un sector productivo de la mina Recursos Norte, el estallido de rocas provocó un “colapso del techo en el cruzamiento entre la galería Socavón Hw/Loop 1, en el nivel Teniente 7 acarreo, correspondiente a la Gerencia de Operaciones mina Recursos Norte Teniente 7, esta falla masiva del macizo rocoso destruyó completamente la fortificación existente del lugar”, indica el informe de Sernageomin.

Imágenes que acompañan al informe del Sernageomin sobre el accidente en la mina El Teniente el 31 de julio de 2025.
Alertas de sismicidad sin actualización en El Teniente
En una investigación de accidentes mineros, particularmente se analizan y diferencian los factores personales que tienen que ver con actos inseguros y aquellos aspectos del trabajo que dicen relación con las condiciones de la operación. Es en este último, donde se hicieron los cinco hallazgos más relevantes.
Un primer elemento es la continuidad de actividades con sismicidad fuera de rango y presencia de personal en sectores expuestos. El análisis muestra que “se registraron incrementos de sismicidad por sobre los límites definidos en los criterios operacionales (CFE/CFT), sin que se activaran medidas preventivas obligatorias tales como restricción de accesos, evacuación de personal o detención de actividades, manteniéndose la continuidad operacional en sectores expuestos”.
Sobre esto, el informe del Sernageomin explica que hay un “estándar procedimental sin actualización efectiva frente a alertas de sismicidad. El procedimiento operativo vigente (GRMD-GRL-P-03 Fecha: Diciembre 2020), no incorporó ajustes derivados de eventos previos ni estableció medidas preventivas obligatorias y estandarizadas (por ejemplo, evacuación o restricción automática) ante condiciones de sismicidad fuera de rango, manteniéndose un esquema de decisión no vinculante radicado en mandos operacionales (Jefes de Turno GOM), lo que permitió la continuidad de actividades en condiciones de riesgo (sismicidad fuera de rango)”.
Monitoreo desenfocado y tránsito riesgoso
Cabe recalcar que, otro factor que influye es que el enfoque del monitoreo está orientado principalmente al control de operación. Es decir, que “la caracterización del macizo rocoso y el sistema de monitoreo sísmico estuvieron enfocados prioritariamente al apoyo de la operación y control diario, sin incorporar con igual nivel de desarrollo un enfoque preventivo para escenarios de liberación de energía en profundidad y activación de estructuras mayores, limitando la capacidad de anticipación del riesgo”.
Esto significa que, aun aplicando las mejores prácticas disponibles para la gestión del riesgo sísmico, resulta necesario avanzar en el desarrollo e integración de herramientas complementarias que permitan no solo identificar patrones emergentes en la respuesta sísmica, sino también caracterizar de mejor forma el estado tensional del macizo rocoso en profundidad.
Otro problema grave detectado por el Sernageomin, es la presencia y tránsito de personas en un tramo (Socavón Hw–Loop 1) bajo condiciones “geotécnicas relevantes”. Es decir, “se mantuvo circulación y permanencia de trabajadores en un sector con influencia de estructuras geológicas significativas, antecedentes de daño previo (año 2023), condición de sobreexcavación y mayor complejidad geomecánica, sin la implementación suficiente de medidas de segregación o restricción física del área”.
En otras palabras, la ocurrencia del estallido de roca no se puede prever, pero sí los riesgos y las condiciones operacionales inseguras que había en terreno al momento del suceso, ya que “las personas afectadas se encontraban desarrollando actividades propias de la operación, en sectores habilitados y bajo condiciones autorizadas de ingreso, sin restricciones operacionales vigentes al momento del evento”.
Fortificación insuficiente a pesar de accidentes previos
Una de las críticas que se hace respecto de los encargados de la operación minera de El Teniente es que, a pesar de que existían antecedentes de eventos previos, ya que en particular en ese sector dos años antes se había registrado una situación similar, pero sin víctimas que lamentar, igualmente no se consideraron datos ni aprendizaje ni medidas, nada que pudiera haber ayudado a detectar las alertas que estaban ahí, frente a todos.
Uno de esos puntos es, justamente, la “fortificación insuficiente frente a la solicitación dinámica del evento para Taller Andesita y Socavón Hw/Loop1 Recursos Norte. Los sistemas de soporte instalados (pernos, malla, shotcrete y cables), presentaron desprendimientos masivos (Recursos Norte), y colapso local (Taller Andesita), frente a la solicitación dinámica generada por el evento sísmico 4,3 Mw, evidenciando limitaciones en su capacidad para contener la proyección de material en escenarios de liberación de energía de alta magnitud. En el caso de caso específico de Recursos Norte las medidas de mitigación no consideraron la condición de sobreexcavación en la cual quedó el sector Hw/Loop1 en el evento ocurrido en el año 2023”.
Esto significa que “los criterios de ingeniería y control aplicados al soporte no incorporaron escenarios de solicitación dinámica asociados a eventos de mayor magnitud, observándose desempeño insuficiente del sistema frente a la demanda registrada, lo que permitió la proyección de material y la afectación de la estabilidad del macizo”.
El hecho que la fortificación sea insuficiente implicaría que, dentro de los mismos sistemas que se establecieron como soporte, no consideraron que se podía generar este evento de 4.3, como fue el sismo que provocó el estallido de roca.
Aquí es necesario entender que un 4.3 en la escala que señala el informe, es totalmente distinto a lo que uno mide como sísmico, son escalas distintas de lo que se mide. “El 4.3 al interior de la mina debe ser como un terremoto de 12 grados para nosotros. El equivalente de los eventos sísmicos que marcan de 2, de 2,5, las personas no se pueden mantener en pie dentro de la faena. Entonces, la escala 4.3 es altísima. Y es 4.3 porque es lo que alcanzó a marcar, el máximo que tocó”, explica una fuente consultada por redacción.
No se calcularon bien las zonas seguras en El Teniente
Otro elemento que pesa en las consecuencias de este trágico accidente en El Teniente es la “afectación de áreas operacionales fuera de los límites definidos para la Zona de Transición (ZT)”. La zona de transición es donde se establece el nivel de hundimiento de la roca, donde empieza a hundir el material sólido que se mantiene en proceso de quebrarse para que pueda seguir bajando, y es importante mantenerla controlada, porque es la zona que tiene mayor interacción o mayor dinamismo.
El informe establece que “los daños estructurales y las consecuencias para las personas se registraron en sectores ubicados fuera de la zonificación operacional de mayor criticidad, lo que evidencia que los criterios utilizados para delimitar la ZT (Sector ubicado entre las Zonas de Relajación y Preminería), no representaron el alcance real del fenómeno, manteniéndose presencia de trabajadores en áreas consideradas operacionalmente de menor riesgo”, como el Taller Mantención Andesita donde falleció uno de los trabajadores.
“Eso quiere decir que ellos midieron una zona de transición que no estaba acorde a lo que sí se plasmó en el proyecto, quedaron cortos con la zona de transición”, explica la misma fuente.

Imágenes que acompañan al informe del Sernageomin sobre el accidente en la mina El Teniente el 31 de julio de 2025.
No se consideró evidencia geológica
Otro hecho relevante, de acuerdo con la investigación de Sernageomin, es que la División El Teniente de Codelco no consideró la información que daba cuenta de la existencia de una falla en la zona del accidente en el Loop 1, o sea, existía una predisposición litológica -que son las características de la formación geológica-, como para poder identificar dónde están las fallas o fracturas de la roca, o dónde podría generar algún tipo de peligro con algún esfuerzo mayor producto de un sismo.
El informe describe la “existencia de la falla en dirección similar a la del túnel Loop 1, orientación NE. Se tenían antecedentes geológicos y estructurales de que en la zona del accidente en el Loop 1 existe una litología con presencia de varias estructuras, fallas y diques NE que la falla N3 aparece en dirección similar a la del túnel Loop 1, orientación NE – SW con una leve inclinación media al norte. Además, que el sector Hw del frente de hundimiento se orienta de manera subparalela con respecto al esfuerzo principal mayor, lo que comparativamente, genera una redistribución de esfuerzos más desfavorable para el desarrollo de la minería por el lado Hw con respecto a la zona Fw.”
En el fondo, se entiende que los antecedentes geológicos indicaban que existía una falla al interior de la roca en explotación, y en la misma orientación que siguen todas las estructuras, por lo que lo más lógico es que si hubiese una liberación de energía, hubiese salido por el lado que se produjo, causando el fatal accidente en la mina El Teniente.
Por eso se concluye que “la empresa no dispuso ni verificó la aplicación efectiva de medidas suficientes para resguardar la vida e integridad de trabajadores, así como la seguridad de instalaciones y equipos, conforme a las obligaciones de control y resguardo establecidas en el Reglamento de Seguridad Minera”.
Fallas en la toma de decisiones
Una de las principales conclusiones que resume claramente las fallas por parte de la División El Teniente de Codelco para evitar tragedias de esta magnitud, es que el accidente del 31 de julio de 2025, “no se explica únicamente por la ocurrencia del evento geomecánico, sino por la existencia de un sistema de control que no logró anticipar, integrar y gestionar adecuadamente las condiciones de riesgo, ni asegurar la implementación oportuna y exigible de barreras preventivas eficaces para restringir la exposición de personas en los sectores afectados”.
Y el informe establece los errores o faltas a nivel de control administrativo, planteando que “estas brechas se relacionan con una gestión del cambio insuficiente tras el evento de 2023, ausencia de mecanismos de decisión obligatoria y escalamiento técnico frente a condiciones críticas, y limitaciones en la gobernanza para integrar la gestión del riesgo sísmico a escala de yacimiento, incluyendo la validación sistemática de la zonificación del peligro, la verificación de la efectividad de las medidas implementadas y la incorporación de información técnica relevante en la toma de decisiones”.
En resumen, en las consecuencias del accidente en El Teniente pesaron “los criterios técnicos y controles críticos, tales como la ausencia de criterios vinculantes para la toma de decisiones frente a sismicidad fuera de rango, limitaciones en la caracterización geomecánica en profundidad, enfoque de monitoreo orientado principalmente al control operacional y deficiencias en el diseño y validación del sistema de fortificación frente a solicitaciones dinámicas. Adicionalmente, se identificaron deficiencias en la gestión de tránsito y control de accesos en sectores con antecedentes geotécnicos relevantes”, concluye el análisis del organismo fiscalizador.

Imágenes que acompañan al informe del Sernageomin sobre el accidente en la mina El Teniente el 31 de julio de 2025.
Disyuntiva
El punto para analizar aquí no es menor ya que, siendo realistas, esto puede volver a ocurrir en El Teniente, porque es el mismo esfuerzo (se refiere a la fuerza interna que actúa sobre un área específica dentro de la masa o macizo rocoso) el que va a seguir soportando el proceso de explotación minera, porque siguen construyendo hacia ese mismo sector donde ya han ocurrido dos accidentes similares, que es todo el sector de Andes Norte y Recursos Norte.
La pregunta ahora es cómo se controla o evita un hecho similar, más allá de tomar las medidas necesarias y de los niveles de riesgo considerados, algo que no ocurrió respecto del accidente de 2023. “Esto no es algo puntual, sino algo que va a seguir sucediendo, a medida que se siga aplicando la misma ingeniería en la construcción del nuevo nivel mina”, consideran los expertos consultados por redacción para entender los alcances de este informe.



