Proyecto fin SAE

Experto de Mesa Técnica por reforma del Gobierno al SAE: “Sin sustento técnico ni respaldo en la evidencia”

Si bien Cristian Cabalin fue uno de los 12 miembros que integraron la instancia técnica que revisó y propuso mejoras al funcionamiento del Sistema de Admisión Escolar (SAE) -al igual que la actual ministra de Educación-, indicó a redacción que la iniciativa que presentó María Paz Arzola ante el Congreso: “Nunca fue parte de las recomendaciones”.

Con suma urgencia ingresó a la Comisión de Educación de la Cámara de Diputadas y Diputados, el proyecto de ley del Gobierno que busca terminar con la lógica que instauró el SAE de permitir que sean las familias las que opten por los colegios a los que quieren ir sus hijos (inclusión), para volver al antiguo modelo donde es la escuela quien selecciona al estudiante al fijar los criterios, que no solo incluye las notas (“mérito”).

En su presentación, la ministra de Educación María Paz Arzola, defendió el proyecto señalando que es necesaria la creación de más escuelas privadas -algo que restringe la Ley de Inclusión-, atribuyendo erróneamente la “escasez de colegios de calidad” que tiene el país al funcionamiento del SAE.

Asimismo, y al igual que los diputados oficialistas, se responsabilizó al Sistema de Admisión Escolar por el estancamiento en las cifras de las pruebas Simce, pese a que el SAE comenzó a operar cuando los resultados ya eran deficientes en el sistema escolar.  

La discusión en la Comisión de Educación recién comienza, pero se proyecta un intenso debate político, ya que existen una serie de estudios y datos sobre los efectos positivos que ha tenido el SAE, para hacer menos segregadas las escuelas del país.  

Cristian Cabalin Quijada, exintegrante de la Mesa Técnica SAE, subdirector del Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la Universidad de Chile y Doctor en Estudios de Políticas Educacionales de la University of Illinois at Urbana-Champaign, explicó que el contenido del proyecto de ley nunca fue parte de las recomendaciones, “por lo tanto, esta es una iniciativa exclusiva del Gobierno, sin mayor sustento técnico y con muy poco respaldo en la evidencia”.

Cabalin, investigador responsable del Fondecyt 1250492, argumentó que “ninguna de las propuestas de mejora apuntaba a crear un sistema alternativo como este y, en mi opinión, puede generar solamente mayor confusión haciendo más angustiante el proceso, porque si una familia va por el sistema alternativo, ¿Quedaría impedido de ir por el SAE regular o podría postular en ambos sistemas simultáneamente? Si queda en el regular, ¿Pierde su opción en el alternativo? ¿En qué momento se van a dar a conocer los resultados? “

“El informe fue elaborado por especialistas de distintas posiciones ideológicas, de distintos enfoques educacionales, de distintas instituciones, con distinta experiencia, de centros de estudios, de las universidades, desde el Parlamento también y ninguna de las propuestas apuntaba a este sistema mixto, ni a establecer estos criterios de asignación de vacantes en los colegios de sobredemanda”.

Cristian Cabalin, exintegrante de la Mesa Técnica SAE.

Un mal proyecto

El exintegrante de la instancia, detalló que, “primero, hay una inquietud técnica. De hecho, Harald Beyer (destituido ministro de Educación del primer gobierno de Sebastián Piñera), dijo que técnicamente es un mal proyecto, porque no hay una implementación clara”.

Además, “en términos de política educacional, contraviene el espíritu del Sistema de Admisión Escolar que es hacer más transparente, más justo el sistema de elección de escuelas. En este caso, lo que existiría es la alta posibilidad de volver a prácticas discriminatorias que fueron muy documentadas antes del SAE”, afirmó Cabalin.

Entre los cambios que propone el proyecto del Gobierno, está reponer como criterio de selección para los colegios las entrevistas a los padres, principal vía por donde se discriminaba antiguamente a los alumnos y cuya clásica postal era una fila eterna de apoderados, muchos de los cuales, incluso, hasta dormían afuera de la escuela para obtener un cupo.

Sobre esta facultad que busca revivir el Ejecutivo, el investigador afirmó que “se quiere realizar entrevistas a los padres y además una adhesión explícita al proyecto educativo. Por lo tanto, el que estaría seleccionando netamente no sería la familia, sino que sería el colegio, en lo que el Mineduc llama una elección mutua, pero. en rigor, el que va a establecer los criterios y va a terminar seleccionando, es decir, asignando los cupos, van a ser los colegios”.

“Los colegios van a volver a seleccionar a las familias y no las familias a las escuelas. Eso, evidentemente, es volver a 2014 para ponerlo temporalmente, eso pasaba antes de 2014”, afirmó.

Cabalín complementó que, “es cierto que el Sistema de Admisión Escolar necesita ajustes, nadie lo desconoce, una política pública está sometida a la evaluación permanente. Pero esto no tiene nada que ver con una evaluación, es crear un sistema alternativo, voluntario, pero que finalmente va a inducir a mucha gente a utilizar este sistema y en la práctica terminar con el SAE de facto”.

Explicó que “nunca un estudiante meritorio, poniéndolo en los términos del Mineduc, quedó siempre en el colegio que quería, siempre tuvo que postular. En el Instituto Nacional, por ejemplo, antiguamente había muy buenos estudiantes y solamente se admitía a los que pasaban la prueba y a los que lograban un cupo en el total de vacantes”.

“Es decir, no necesariamente todas las personas con buenas calificaciones en el pasado obtuvieron un lugar en la escuela de su preferencia. Por lo tanto, decir que esto (proyecto) va garantizar que las personas queden en el colegio de su preferencia no es cierto, porque los colegios tienen una capacidad limitada. Si tienes 700 cupos y tienes 1000 postulantes con nota 7, van a quedar 300 postulantes con 7 afuera, hagas lo que hagas, es una cuestión técnica”, sostuvo.

“Por lo tanto, es obvio que no va a ser posible que el 100% de los estudiantes meritorios, poniéndolo en los términos del Mineduc, queden en los colegios de su primera preferencia”, remató el investigador de la Universidad de Chile.

SAE proyecto
Firma del proyecto que busca crear un sistema de admisión paralelo al SAE y que también cambia su nombre. Foto Presidencia.

“No se incluyó ninguna propuesta de la Mesa Técnica”

Desde que se creó el SAE se han realizado varios estudios sobre cómo ha funcionado su implementación, detectándose varias deficiencias, algunas de las cuales se han ido subsanando por medio de cambios legales.

En el gobierno de Gabriel Boric se instaló una Mesa Técnica SAE, cuyo “informe fue elaborado por especialistas de distintas posiciones ideológicas, de distintos enfoques educacionales, de distintas instituciones, con distinta experiencia, de centros de estudios, de las universidades, desde el Parlamento también y ninguna de las propuestas apuntaba a este sistema mixto, ni a establecer estos criterios de asignación de vacantes en los colegios de sobredemanda”, afirmó Cristian Cabalin.

Es más, agregó que “la propia Mesa advierte que hay que autorizar la selección por rendimiento académico y propone que sea en el 80% de la matrícula, en colegios que se definen de alta exigencia -porque no todos los colegios son de alta exigencia- puede haber selección académica, no hay ningún problema. Entonces, si el Ministerio hubiera querido introducir ese criterio lo pudo hacer con la recomendación técnica y basada en evidencia, pero no lo tomó”, sostuvo.

En lo que sí hay evidencia, es en cómo ha funcionado el SAE desde su implementación hace una década, donde “los datos indican que entre el 70% a 80% queda en alguna de sus tres primeras preferencias, lo que es alto para un sistema de asignación diferida a nivel mundial, porque el SAE no es una excentricidad chilena, este sistema de asignación a través de un algoritmo se utiliza en Boston, Nueva York, Amsterdam, en ciudades de otros países, y en este caso, el mérito académico puede ser reconocido en colegios que se definen como de alta exigencia”, afirmó el especialista.

Cabalin agregó que “nadie está en desacuerdo con reconocer el mérito –aunque es un término controversial en educación- y, como dice el Gobierno, premiar el esfuerzo de los estudiantes y sus familias, para nada, eso no se desconoce. Lo que se trata de aclarar es que este proyecto no lo va a restaurar, porque los cupos en el sistema son limitados. El gran problema del sistema educacional en Chile, es que no existe la cantidad suficientes de escuelas de buena calidad y las personas tienden a ir a escuelas de buena calidad, pero, obviamente, tienen cupos limitados”.

“La propia Mesa Técnica dice que colegios que se define como de alta exigencia a través de un proyecto educativo, de criterios transparentes, puede seleccionar a un 80% de su matrícula, de cada 10 puede seleccionar a 8 por rendimiento académico, si así lo estima conveniente desde séptimo básico. Por lo tanto, también existe esa posibilidad que está documentada. De manera que, era tan fácil como aplicar esa recomendación. Sin embargo, ahora se busca permitir al 100% utilizar un criterio académico, cuando no necesariamente ese colegio sea de alta exigencia”.

Cristian Cabalin, exintegrante de la Mesa Técnica SAE

¿Qué dicen los últimos datos sobre el SAE?

“El sistema educacional chileno era uno de los más segregados del mundo a nivel socioeconómico y generalmente el nivel socioeconómico esta correlacionado con el rendimiento académico. Por lo tanto, la segregación anterior implicaba que en muy pocos colegios se concentraran los “buenos estudiantes” y en el resto de los colegios, principalmente de mala calidad, quedaban los estudiantes más desfavorecidos socioeconómicamente y también académicamente; que tenían menos apoyo en sus casas para estudiar, que no tenían un ambiente propicio para el aprendizaje, y lo que intenta hacer el SAE en términos de filosofía de política educacional, es permitir que todas las personas tengan; primero, la libertad de elegir escuelas y segundo, desegregar el sistema”.

“Un estudio reciente del CIAE de la Universidad de Chile demuestra que desde que comenzó la Ley de Inclusión, el sistema escolar llegó a su nivel más bajo de segregación en 2024. Es decir, se están produciendo resultados o todavía pueden ser mucho mejor esos resultados, pero las políticas educacionales tienen efecto a largo plazo”.

“Acá se trata de no segregar, se trata de que todos los estudiantes tengan la oportunidad de ir a buenas escuelas, por eso la preocupación debería estar en eso, en la calidad educacional y no en la selección, porque la selección de escuelas termina siendo una disputa ideológica entre las personas que creen que debiera primar la opinión del colegio por sobre la opinión de las familias y muy amparado también en la lógica económica de como las personas toman decisiones, que al optimizar sus decisiones racionales van a mejorar el sistema y eso está probado a lo largo de toda la historia que no es así. Las personas no toman decisiones simplemente por una cuestión de costo-beneficio, por lo menos a nivel educacional”.

¿Qué asidero tiene decir que los resultados del Simce son efecto de la implementación del SAE?

“Eso es absolutamente falso. No hay ninguna evidencia sobre los efectos supuestamente negativos que ha tenido el SAE en el rendimiento académico de los estudiantes, ni tampoco en la falta de vacantes que hay en el sistema”.

“Hay abundante evidencia que dice que el sistema está correlacionado socioeconómicamente y no con el Sistema de Admisión Escolar. Por lo tanto, simplemente podría decir que eso no es efectivo, el SAE no ha afectado aquello. El SAE es un sistema para, y esto lo ha dicho Sylvia Eyzaguirre que presidió la Mesa Técnica, optimizar las posibilidades de elección de escuelas para las familias y para asignar a los estudiantes a los colegios de su preferencia, no tiene otra función. Por lo tanto, cualquier factor educacional que se le asigne al SAE carece de evidencia y no se sostiene en los estudios que lo han investigado”.

En cuanto a la restricción para crear colegios, ¿Cómo opera la norma?  

“Efectivamente hay una norma que prohíbe colegios cuando la demanda está satisfecha, cuando no se necesita una escuela en el barrio. Porque también hay un problema demográfico ahí, hay que tener ciertas condiciones para crear una escuela, parece bien, porque las escuelas no pueden crearse como si fueran un supermercado. La escuela tiene un componente social, educacional, comunitario en un barrio, por tanto, obviamente que tiene que haber restricciones”.

“Recordemos que antes de la LGE cualquier persona podía abrir un colegio y el propio sistema político y educacional dijo que no correspondía el “mercado educacional” como se entendía en ese momento, no era equivalente al mercado de cualquier producto. Hay restricciones que la Ley impuso, pero con un sentido, que efectivamente las escuelas mejoren, que traten de colaborar y no necesariamente que compitan entre sí. Porque la competencia no ha mostrado buenos resultados en el caso de la educación chilena”.

“Pero, vuelvo a insistir, eso es mezclar peras con manzanas. El SAE no tiene nada que ver con las restricciones que existan para fundar escuelas, que es otro proyecto que tiene este Gobierno. Eso también tiene mucha inclinación ideológica, es una manera de entender el sistema escolar que fue ampliamente criticado por movimientos estudiantiles el 2006 y 2011, que fue reformado durante el gobierno de la expresidenta Bachelet y que ahora se pretende retroceder en varios de esos aspectos. Por lo tanto, aquí también hay un componente político que no se puede obviar y que claramente tiene que ver con esas políticas educacionales que se llevaron a cabo en el gobierno de la expresidenta Bachelet”.

Hoy la ley permite la selección por notas, ¿Cómo han usado ese mecanismo los colegios que se autodefinen como de “calidad”?

“Cada vez hay menos colegios que se autodefinen como de alta exigencia, porque hay que cumplir con ciertos criterios y además porque tienen que llenar sus vacantes, y pareciera ser que no está siendo atractivo para la gran mayoría de los estudiantes. Pero eso está vigente”.

“Evidentemente el porcentaje era muy bajo y ahora la propia Mesa Técnica dice que colegios que se define como de alta exigencia a través de un proyecto educativo, de criterios transparentes, puede seleccionar a un 80% de su matrícula, de cada 10 puede seleccionar a 8 por rendimiento académico, si así lo estima conveniente desde séptimo básico. Por lo tanto, también existe esa posibilidad que está documentada. De manera que, era tan fácil como aplicar esa recomendación”.

“Sin embargo, ahora se busca permitir al 100% utilizar un criterio académico, cuando no necesariamente ese colegio sea de alta exigencia. Por lo tanto, uno no sabe qué tan objetiva efectivamente va a ser esa selección, porque si es un elemento de selección el rendimiento académico y el colegio no es de alta exigencia, no se entiende muy bien porqué ponerlo como un criterio”.

“Esto (sobredemanda) es menos de un tercio del total de los colegios. También es un fenómeno sumamente restringido, que podría buscarse una mejor solución, un mayor consenso técnico y político para establecer esa mejora, porque obviamente hay que hacerse cargo de ella. Pero se está viendo que el proyecto tiene mucha resistencia en varios sectores y también resistencia política”.

“La Mesa Técnica se da cuenta que era necesario restaurar la selección, pero siempre en este criterio de alta exigencia, porque no todos los colegios pueden ser de alto rendimiento; no todos los estudiantes en el sistema tienen alto rendimiento y todos necesitan igual educarse, así como los colegios necesitan estudiantes. Ojalá todos los colegios fueran de calidad, fueran buenos colegios en todos los sentidos, porque nos estamos fijando ahora en el rendimiento académico, pero la principal razón para elegir escuelas que hoy tienen padres y madres en Chile es la seguridad”.

“La seguridad al interior del colegio quiere decir que al hijo no le hagan bullyng ni le peguen, es decir, la convivencia escolar. Y la seguridad al exterior del colegio cuando se van desplazando, que no los asalten, que no sean agredidos. Esa es la principal preocupación”.

“En un estudio que realizamos, le preguntamos por las distintas razones para elegir una escuela y recién en el tercer lugar aparece el rendimiento académico. Primero es seguridad, segundo es distancia y tercero es el rendimiento académico. O sea, ni siquiera es prioritario para las familias, ellas quieren mayor seguridad y mejor convivencia escolar, una mejor comunidad educativa y eso significa una mejor escuela en términos globales”.

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