Sufrimiento moral: las falencias estructurales del sistema que impacta la salud mental de los enfermeros del país 

Salud mental

Desde Fenasenf alertan que la salud mental de los funcionarios está asociada a múltiples factores como las extensas jornadas laborales, las carencias estructurales del sistema que impiden dar una atención de calidad y el acoso laboral. Además, advirtieron que este estrés constante está influyendo en la deserción como enfermeros de las nuevas generaciones.

¿Quién cuida a los que nos cuidan? Esa es la interrogante que está al centro de una realidad que cada día se torna más compleja y estresante para las enfermeras y los enfermeros que trabajan tanto en el sector público como privado del país.

Según los resultados del cuestionario sobre riesgo psicosocial laboral en Chile, aplicado por la Superintendencia de Seguridad Social el año 2024, en 20.451 lugares de trabajo, públicos y privados, arrojó que en un 20,9% existe un estado de riesgo no óptimo para trabajar donde la vulnerabilidad (83,3%), la carga de trabajo (86,6) y las exigencias emocionales (78,5%), son las dimensiones que más afectan a los trabajadores.

Asimismo, en materia de salud mental se establece que en un 71,8% de los lugares de trabajo no es óptima. Mientras que las actividades que concentraron la mayor frecuencia de estos estados de riesgo son salud con un 41,6%, administración pública con un 38,2% y educación con un 26,4%. Siendo las mujeres las que presentan el mayor riesgo y la peor salud mental.

Respecto a la sobrecarga laboral en el área de la salud, la primera encuesta nacional de enfermería realizada en 2023 por la Escuela de Enfermería de la Pontificia Universidad Católica de Chile y el Instituto Profesional Duoc UC, con patrocinio de la Organización Panamericana de la Salud y el Ministerio de Salud, observa que ésta es mayor para el caso de las mujeres, dado que al trabajo profesional se suma la labor doméstica en el hogar y el cuidado de la familia.

La muestra arrojó que “un porcentaje importante declara sentirse cansado al final de la jornada de trabajo, cree que trabaja demasiado, se siente emocionalmente agotado o cree que su trabajo lo está desgastando”.

Además, refiere que en 2023 el 61% del personal de enfermería ha presentó licencia médica en los últimos 12 meses. En general, manifiestan “que no le estresa trabajar con personas y no se sienten frustrados con su trabajo. Cerca del 50% del personal de enfermería volvería a escoger la misma profesión mientras que solo el 10% la abandonaría”, según la primera encuesta nacional de enfermería.

Desde la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermeras y Enfermeros de Chile (Fenasenf), agregaron que desde el Ministerio de Salud (Minsal) no existen “políticas claras al momento de pesquisar o cómo intervenir” cuando se presentan situaciones que afectan la salud mental de los funcionarios.

La directora nacional de Fenasenf, Claudia Pizarro, explicó a redacción que el foco debe estar en el cómo se origina este deterioro en la salud mental, entendiendo que “si bien hay componentes que pueden ser propios de la persona, hay cosas que se van gatillando. El sector de la salud tiene una alta demanda emocional y pensar que no afecta al trabajador es un mito”, sostuvo.

Claudia Pizarro detalló que “muchas veces se habla de que el personal de salud es insensible, que está despersonalizado -usando la misma jerga de la salud mental-, pero hay que ir al fondo de eso. ¿Qué pasa hoy día? No hemos dado cuenta de que el aumento de la violencia hacia el funcionario, específicamente en nuestro sector, no está asociada al propio estado del paciente, porque eso se entiende en el contexto clínico del paciente”.

“Por ejemplo, en salud mental una descompensación está asociada al cuadro clínico, pero aquel paciente que agrede a un funcionario porque no se cumplen sus demandas o su requerimiento tiene que ver con algo más de Estado. Y aquí vamos a recursos, tanto a la inyección de los dineros suficientes para implementar más equipos, más dotaciones para sostener los equipos clínicos especializados, estamos hablando de los médicos, eso agota a la gente por las altas demoras que hay en la atención y eso a quién afecta, a la cara visible, a la primera línea que atiende a esa persona que es quien recibe la queja del paciente. Y se entiende, nosotros no desconocemos ese malestar, pero eso va generando un gatillo”, afirma Pizarro.

Salud mental
Claudia Pizarro, directota nacionla de la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermeras y Enfermeros de Chile.

Sufrimiento moral y salud mental

La directora nacional de Fenasenf explicó que hoy día el agotamiento emocional de los funcionarios del área está relacionado a distintos factores. “Hay muchos estudios a nivel internacional que asocian el agotamiento emocional, el sufrimiento moral, como factores preponderantes en estas líneas, que se va sumando un poco a lo que también está vinculado al abandono. Y no estamos hablando del abandono del puesto de trabajo, sino del abandono de la profesión, de no querer ejercer más”.

Claudia Pizarro agregó que se “llega a tal punto, que tú haces un juicio moral de si está bien lo que tú estudiaste, porque, a lo mejor, te empiezas a castigar que no tienes las competencias suficientes. Pero, en realidad el problema no eres tú, sino que a nivel jerárquico no se han entregado los recursos suficientes para el bienestar de los que están. Entonces, el que está en el centro empieza a ser la víctima de todas estas deficiencias”.

En materia de eventos suicidas, también hay indicaciones por parte del Ministerio de Salud de tomar el equipo clínico que trabajaba con la persona e intervenir. Es muy bonito en el papel hoy en día, pero no hay inyección de recursos para abarcar esas necesidades. Hay hospitales que tienen más de 3000 funcionarios, te vas al área de salud de personal y hay un psicólogo o dos psicólogos como profesionales del área, expertos para hacer terapia son muy escasos y ni hablar de un psiquiatra si es que se necesita una evaluación especializada, porque los psiquiatras están dados para la atención clínica de pacientes”, afirmó.

Otro aspecto a sumar tiene que ver con las licencias médicas, ya que “es difícil pensar que una persona que tenga un agotamiento moral, emocional, siga trabajando al 100% que es lo que pide hoy día de la autoridad” sostiene Pïzarro.

“Por ejemplo, lo conversábamos con unas colegas del Hospital de La Serena. Hace poquito fue una catástrofe natural: hubo lluvias, casas anegadas, en el interior se perdieron personas, sus casas, todo, y en específico el hospital tuvo algunas anegaciones por el ingreso del agua y la autoridad demandó que la gente fuese a trabajar. Hay un compromiso del funcionario público de salud que está a todo evento, pero también tenemos que hacer juicio de que esa persona hasta cuándo va a dar más siempre y colocando en riesgo a su propia gente. Esto no se considera muchas veces por la sociedad y también afecta al nivel de la salud mental de los trabajadores”, afirmó la directora nacional de Fenasenf.

Falta de estudios

Aun cuando existen algunos estudios específicos sobre la situación laboral de algunos hospitales y una encuesta nacional del año 2023, no hay muchos otros trabajos de campo que den cuenta de todos los factores que influyen en la salud mental de los enfermeros, asumiendo como reales cosas que no lo son.

Claudia Pizarro explicó a redacción que “lo otro que también es un mito, es que usted llega a trabajar, se coloca su uniforme y la persona quedó en la casa. Eso es tratar de despersonalizar al funcionario. Todos los seres humanos tenemos problemas, todos llegamos a nuestro trabajo con problemas, y si llegamos a nuestro puesto de trabajo y encontramos más problemas, obviamente nos surgen distintas emociones, reaccionamos a esos problemas, pero no somos indiferentes”.

La directora nacional de Fenasenf agregó que “la diferencia está en que se generan barreras a esas dificultades y las barreras justamente son no demostrar que me afectan, porque también en nuestro universo si tú te ves afectado eres débil y no sirves para el puesto de trabajo. Entonces, hay muchas cosas, hay muchas variables que aquí intervienen para que haya un agotamiento en el personal, aparte de lo propio, lo intrínseco a ellos, donde también lo laboral está ahí concentrado”.

Pese a la relevancia de su trabajo, Pizarro añade que en “Chile no existen estudios que se puedan validar a nivel internacional, hay instrumentos, pero no hay nada que nos diga hoy día cuál es el nivel de sufrimiento, por ejemplo, sufrimiento moral, que es algo que nosotros estamos viendo como Federación”.

Brasil tiene estudios sobre sufrimiento moral, específicamente en el equipo de enfermería en las urgencias, y pudieron comprobar que eso afecta a la larga cuando nuestro empleador no nos entrega los suficientes recursos para poder brindar los cuidados. ¿En dónde? En nuestro objetivo principal que es el usuario. Por tanto, ya hay una afectación emocional y también hay una afectación en esta ambigüedad que empieza a presentar la persona de si soy buena o no soy buena y a empezar a enjuiciar su propio trabajo”, sostiene Claudia Pizarro.

Reducción de la jornada laboral

A la falta de una atención de calidad a los pacientes por carencias estructurales del sistema de salud, se suma también una carga laboral de 12 o 24 horas por turno, que indudablemente afecta la salud mental de éstos funcionarios, quienes además se ven expuestos a lidiar constantemente con la muerte.

Claudia Pizarro de Fenasenf explicó que cuando se plantea a las autoridades una rebaja de las horas de trabajo presentando evidencia de otros países que la disminuyeron, “en nuestro sector cambiaría mucho el ausentismo, por ejemplo, porque nosotros trabajamos 12 horas, nuestro vecino que es Uruguay trabaja jornadas de 6 horas en el campo de la salud. El contexto social es otro, sí, es verdad, pero, ¿Podemos llegar a un cambio? Sí. La idea acá es mejorar para arriba y no para abajo y también disminuir los factores de salud mental en nuestros colegas trabajadores del área”.

Sin embargo, Pizarro advirtió que “hoy día en la situación en que nos encontramos en el contexto político ni pensar en la reducción de jornada laboral. Hoy la indicación con el reajuste presupuestario en nuestro sector es disminuir el gasto a lo máximo. ¿Y qué es lo que significa eso? Disminuir horas extras pagadas. Por ejemplo, en Hospital regional de Antofagasta la indicación es hacer los reemplazos, pero se devuelven con horas. O sea, no te las pagan, sino que te pueden dar unas horitas para que tú te las tomes otro día. ¿Pero vas a llegar ese otro día cuando hay un déficit de personal? Entonces, el único recurso que tienes lo vas agotando”.

“Tenemos otras experiencias, en el Hospital Barros Luco es algo histórico, es uno de los pocos hospitales que tiene un quinto turno, que es una cuestión supercompleja, ya que hacen turnos largos de noche y después hace uno de 24 horas para poder cubrir brechas”, resaltó.

Claudia Pizarro agregó que “hay distintos estudios que lo han comprobado, algunos países que han sido más visionarios han aplicado estos estudios y han reducido la jornada laboral. Por ejemplo, el ideal, y del cual estamos muy lejos, es Irlandia, que tienen una jornada semanal de 35-36 horas y sin rebaja de recursos“.

Hay una investigación que hizo una colega de nuestra Federación, que señala que mientras más se reduzcan las horas tienen menor probabilidad de estrés y despersonalización, porque el cuidado se hace más humanizado y daríamos un poco de respuesta a esta necesidad de que hoy el personal no sea poco empático, porque también se traduce en eso que no hay empatía, pero créanme que si hay empatía, porque nosotros no tenemos privilegio y nos toca estar en un policlínico sentado 4, 5, 6 horas en la espera de una atención. Entonces, esas cosas no se visualizan y eso también genera un estrés entre todos los trabajadores”, aseguró Pizarro.

Nuevo contexto epidemiológico

Otro elemento que puso sobre la mesa la directora nacional de Fenasenf Claudia Pizarro, dice relación con el actual contexto epidemiológico del país, que se basa en una orientación técnica del Minsal del año 2012 respecto de cuántas personas tienen que trabajar en un equipo de salud en un turno para equis cantidad de camas o pacientes.

La enfermera recordó que epidemiológicamente se ha pasado por eventos significativos, “el más grande, el COVID. Y eso dejó secuelas importantes en nuestra población y hoy día el paciente que tenía una neumonía en el 2012 no tiene las mismas características que el que tiene neumonía en 2026, necesita mayor atención especializada para empezar, estamos hablando de un broncopulmonar, kinesiólogo, un equipo multidisciplinario. Desde la enfermería, en tanto, necesita una enfermera 24-7. O sea, mayor inyección de recursos que estén vigilando el paciente, también los técnicos paramédicos, pero eso no se evalúa. Entonces, esos factores van asociándose también a la salud mental de nuestros funcionarios”.

Asimismo, otro elemento que no se considera adecuadamente es el tipo de paciente que se debe atender, ya que la autoridad solo “mira el número, pero no se mira al que está al frente requiriendo los cuidados”.

“El otro día el Minsal celebraba que tenían un millón de personas dentro del programa de salud mental y que la Ley Integral de Salud Mental vendría también a aplaudir un poco esa intervención. Pero si uno lo mira, son un millón, pero, ¿cuántos están afuera por la falta de equipo clínico o de equipo multidisciplinario? Debido a ello el equipo de salud mental también se ve afectado por sobrecarga, sostuvo Pizarro.

En ese sentido, la dirigente nacional de Fenasenf explicó que “cuando nosotros salimos a la calle a marchar, no es por nuestros derechos laborales, la mayoría de las marchas han sido por los derechos de las personas, de tener una salud digna de las personas. Hablamos de exigir ratios, que es el personal por paciente, no es por nosotros, es por ellos, para que reciban la atención de calidad que merecen y también nosotros ganamos, ganamos las dos partes, porque ellos reciben la atención que merecen y nosotros no estamos sobrecargados para darles la atención que merecen”.

Salud mental
Marcha de la Federación Nacional de Asociaciones de Enfermeras y Enfermeros de Chile (Fenasenf).

Cambios generacionales

Al igual que los profesores, los enfermeros también señalan verse afectado por un acoso indirecto que erróneamente se asocia como algo inherente a su actividad profesional, como es exigirse al máximo de sus capacidades ante la falta de personal, que también es visto como “una forma de maltrato institucional”, que se suma al deterioro de su salud mental.

“Los horarios dependen de la labor clínica que tengas, porque hay personal clínico asistencial que es diurno, que trabajan de lunes a viernes entre las 8 y las 17 horas. Pero, por lo general, esto más afecta a los turnantes, que es la atención directa del paciente y la que tiene mayor volumen dentro de los hospitales y que funciona a 24-7”, explica Pizarro.

Sobre este punto, agregó que Marta Simonetti, enfermera chilena, publicó en la revista The Lancet sobre los ratios de enfermera-paciente, “donde aborda el tema de la deserción laboral. Mientras menos se da, mayor deserción hay. O sea, egresas de la profesión, ejerces un par de años y después desertas, no quieres seguir trabajando más”.

“Eso se da por factores que están presentes en toda área y donde el ejemplo de los profesores es el mejor. El educador hoy día llega al aula, se ve con mayor número de niños, un bajo reconocimiento de la función que se cumple y no con los medios necesarios. Acá es lo mismo, la diferencia es que nosotros trabajamos con el límite de la vida y el estar expuesto a la muerte va aumentando más esos factores”, sostuvo Pizarro.

Además, explicó que “las demandas también son distintas, porque aquí estamos hablando que, si tú no ejecutas un plan de trabajo en forma óptima la persona se muere. Entonces, eso llega a un punto de estrés alto”.

Sin embargo, esta excesiva carga laboral ya no se asume a cualquier costo por los nuevos enfermeros. “Cuando nosotros nos sentamos a hablar entre enfermeras y enfermeros y hay diferencias generacionales, nos damos cuenta un poco ahí cuál es la visión. Yo empecé el año 2006 y mi visión es darle hasta que duela, yo salía a las 9 de la noche y me quedaba hasta las 11 y media terminando lo máximo y ayudando a mis compañeros. Pero hoy día, los colegas que están saliendo dicen, no, ¿por qué me voy a quedar más horas? Y está bien, no está mal, porque están siendo más conscientes de sus propios derechos y eso está superbién”, sostiene Claudia Pizarro.

“Por tanto, el no reconocimiento de la función, del rol del profesional de enfermería, hoy día está haciendo que haya un repensar en si realmente esto es lo que yo debía haber elegido y muchos dicen: no, no más abuso, necesito un reconocimiento, porque si tú trabajas el primer reconocimiento es de tu empleador y hoy día el Ministerio de Salud lo primero que dice es que está todo malo, los hospitales son rankeados bajo números, pero no se ve lo que hay detrás”, afirma.

Otro punto que se suma, es el bajo reconocimiento remuneratorio, ya que el sistema de la escala única de sueldo no se ha renovado desde el año 1973. “Nuestros sueldos base ni siquiera alcanzan el mínimo y el sueldo general del funcionario del área de salud se hace a punto de bonificaciones, si tu hospital no calificó, no tienes el bono. Por tanto, la remuneración va creciendo cada vez menos y la exigencia sigue siendo la misma o más”, señala Pizarro.

Salud mental tema prioritario

“Si recapitulamos lo que estamos hablando, no podemos hablar de salud mental funcionaria si no hablamos de jornadas laborales, si no hablamos de sueldos dignos, si no hablamos de una resolutividad jerárquica, y acá no meto en el saco solamente a nuestros directivos, sino que también al Ministerio”, afirma Claudia Pizarro.

La dirigente nacional de Fenasenf argumentó que ve “la salud en general del funcionario como un hospital, y en el área de salud mental en específico si tú tienes mal la cabeza, y eso es salud mental, se te cae el hospital completo, porque no lo voy a tener funcionando bien”.

Por tal razón y en vista que las situaciones son distintas, “lo que nos convoca es restablecer por lo menos las comunicaciones con el Minsal para evaluar y mirar con lupa la salud mental de nuestros funcionarios hoy día. Y que para que haya una intervención efectiva se requieren más recursos, justamente, para atacar esa área”.

Claudia Pizarro agregó que “no podemos desconocer que este ha sido un diálogo que no ha tenido respuesta efectiva en lo que va de tiempo. El tema de la salud mental lo hemos puesto en reiteradas ocasiones en la mesa, pero intervención real no hay. Sabemos y tenemos claro que la dotación hoy día de especialistas de salud mental en nuestro sector público es superbaja, hay una deserción de ese tipo de profesionales también en nuestro sistema al sector privado, altos costos de la salud mental. Y vamos dándonos vuelta en el mismo círculo”.

Finalmente, Claudia Pizarro concluyó que hoy “el índice de suicidios en nuestro sector no tiene una causa específica. No vamos a decir que la sobrecarga laboral está asociada a los suicidios que se están dando en el sector, porque tampoco está estudiado, tampoco hay un registro por parte de la autoridad sobre estos eventos, porque es un tema complejo y también se debe guardar la reserva por la familia de los trabajadores”.

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